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elhecho
de Mariana Chaud
 
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1.

Lidia limpia la platería

Planta- Tengo una imagen recurrente. Aparece todo el tiempo en la vigilia y en el sueño. Hay un tablero de dardos en una pared, todo pinchado. De tanto uso, el tablero, el redondel o como se llame, está deformado y ya no existe ningún punto negro en el centro. En cambio, el negro está saltado y se ve un pedazo de telgopor blanco de forma indecisa y sin sentido. No sé por qué me obsesiona de tal forma.

Hace días que nadie me riega, sólo bebo whisky, los culitos, como le dicen, que me tiran con descuido.

Tengo unas ganas tremendas de que me saques una foto.

Lidia agarra el plumero y se pone de pie.

Planta- Hay otra imagen que me perturba, y no me la puedo sacar de la cabeza, bueno, de la cabeza no, de las ramas. No puedo ver otra cosa que lo que mi mente me indica, bueno, mente no, ¿pigmento, savia? Es compulsivo, como ver un cenicero lleno de colillas y querer vaciarlo.

Lidia limpia la planta.

Planta- Lidia, ¡qué dulzura! No termino de entender esto de femenino y masculino.

Planta- Veo siempre una guarda de azulejos en un baño. La guarda tiene motivos en marrón y beige con un toque de naranja. A primera vista es fea, pero después… sigue siendo fea. Uno de los azulejos ha sido reemplazado por otro totalmente blanco. Rompe la continuidad del motivo. Es como para volver loco a cualquiera. Yo escuché que el padre cada vez que ve un agujero, lo sopla. Seguro que tiene algo que ver.

Entra el Padre Luigi.

Luigi- Lidia, no se asuste si me ve pálido o agitado o si tiene la leve impresión de que pueda tener un accidente en cualquier momento (trastabilla y recupera), ya sabe que pertenezco a esa clase de hombres que no puede hacer nada bueno sin producir un gran revuelo.

Lidia- Desde que lo conozco sólo ha hecho el bien, yo soy la que produzco el revuelo. Tal vez las apariencias engañen…

Luigi- No repita mis lecciones como un loro. Sólo confío en quien es capaz de retirarse. Sólo creo en mí. Acabo de presentar mi renuncia al obispo.

Lidia- Padre!!! Todo menos eso…

Luigi- Sí, es un problema de fe, pero no puedo hablar de eso ahora.

Lidia- Hable, Padre, hable.

Luigi- Baste con decir que desde temprana edad, mi enorme fe y la emoción producida por la oración me llevaron a creer, y mi inteligencia al escepticismo. Entonces he sometido mi inteligencia a mi fe. Desde hoy, y ya que el segundo ítem de mi proposición anterior, a saber: la fe, no existe más, no hay más problema de fe. Así que podré dedicarme tranquilo a la ciencia y acceder a este temita de la creencia y el amor, mediante el conocimiento para devolverle a éste su verdadera jerarquía.

Lidia- Podría ayudarlo, pero me perdí un poco. Además, ¿de qué vamos a vivir?

Luigi- No sé. ¿A usted qué se le ocurre: que yo piense en eso o que me dedique a mi tan postergado experimento?

Lidia- Que se dedique…

Lidia (para sí)- Dios proveerá.

Luigi revisa sus libros y toma notas en su pizarrón.

Planta- Puedo comprender que el padre abuse de la bondad de Lidia. No puedo entender que se despreocupe de la economía. El estudio es típico de una especie gastadora. Además de trabajar, comer, copular, dormir y hablar, creen que pueden darse el lujo de estudiar para comprender y reír. En cambio, yo me paso todo el día con la fotosíntesis y la absorción de nutrientes, aunque es cierto que cada día me siento más ambiciosa y me dedico a mirar lo que ellos hacen.

Luigi  muestra lo que escribió en el pizarrón:

{X =Amor /X C (manifestación material de x), X Ë (reproducción de especies)}

{Y =Dios /Y C (todo lo que creemos de y), Y Ë (íconos de y)

Luigi- A ver, Lidia, ¿qué dice acá?

Lidia- Xamor xacmanifestación…

Luigi (piensa)- Sí, dice eso, pero significa otra cosa. (Lee) Amor igual a equis, tal que equis incluye la manifestación material de equis pero no incluye la reproducción de especies. Dios igual a y, tal que y incluye todo lo que creemos sobre y, pero no incluye los íconos de y.

Lidia- ¿Qué significa “talque”?

Luigi- Pobrecita, no podés distinguir lo importante de lo desimportante. Probemos con un dibujito, a ver si de esta parte, lográs captar un poco más.

Planta (mientras Luigi dibuja)- “Talque” es la ilusión de que todo eso es real?

Luigi- Esta línea es x, el amor, y esta otrita, es y, dios. Los valores a los costados: en el eje de “y”, son los años de mi vida. ¿Ves? Dios apareció y desapareció en mi vida a la edad de treinta años. En el eje de “x”, los números son simples valores de intensidad.

Planta- Menos mal que puedo mirar hacia atrás sin contracturarme las cervicales.

Lidia- Prefiero los dibujos de la Biblia ilustrada, pero me voy a adaptar.

Luigi- Lidia!!! ¿A quién le hablo yo, a las paredes? Trate de prestar atención, tiene que entender. El amor y dios pueden tocarse en más de un punto y esto sucede cuando el amor traza una parábola, crece superando los límites de la fe. Pero, ¿adónde conseguiré materia depositaria del amor divino? ¿Estará el amor en lo más superficial o en lo más hondo? ¿En qué órgano se ubica? ¿Los minerales lo conservan por más tiempo? ¿O las obras de arte? Todavía no lo sé. Tengo que pensar, tengo que pensar…

2.

Lidia repasa las lecciones del Padre Luigi en la pizarra.

Planta- Eso no es LA VERDAD.

Se escuchan unos golpes fuertes en la puerta.

Lidia- ¿Quién es?

Apolonia- ¡Madre Apolonia!

Planta- La arpía dientuda.

Lidia abre la puerta.

Apolonia- ¡Lidia! ¡Una hora para abrir! Me temo que te estés desviando otra vez, con lo que nos costó a mí y a mi hermano traerte por la senda del trabajo honrado. Vivías en la calle, Lidia…

Lidia- No, no vivía…

Apolonia- Bueno, era parecido a la calle. Me aburrís. ¿Adónde está mi hermano adorado?

Lidia- Salió, se fue a comprar… un remedio…

Planta- Sos pobre, buena y, hasta ahora, estúpida, Lidia, te creés que sos tan inteligente como ella.

Apolonia- Ja, ja. No me gusta verte mentir pero es divertido. Hace años que planeamos esto con Luigi. Voy a serte franca: nunca tuve vocación, sólo perseverancia y voluntad de confort. Ahora estoy renovada, dejé los votos pero no regalé mis hábitos. Me escapé por el cuarto piso, el geriátrico de las monjas, las que no se pueden mover que las traen a la ciudad. Hoy me dí cuenta que el ascensor apesta a olor a monja. En una sola mañana vendí diez biblias y ya estoy pronta a deshacerme de todo el resto. (Mira la planta) Qué planta más vulgar, ¿no? ¿Qué te parece, Lidia?

Lidia- No sé, a mí, los helechos no me dicen nada.

Planta- ¡Sorda!

Apolonia- La verdad, no sé para qué tiene plantas la gente.

Planta- Me siento igual a un pisapapeles.

Lidia- Usted la trajo, madre.

Apolonia- ¿Cuántas cosas te creés que se le pueden regalar a una monja para su cumpleaños? ¿Qué querías que me regalaran, un vestidito?

Lidia- ¿Un radio despertador?

Apolonia- Si por lo menos estuvieras tomándome el pelo, idiota, pero lo decís en serio. Agradezcamos que una planta no trae gastos.

Lidia y Apolonia rezan, la Planta se sonríe burlona.

Apolonia- Llevala al balcón. Me voy a vender todo lo que pueda.

Apolonia agarra todo lo que Lidia había separado y se lo lleva para vender.

Lidia agarra la planta y se la lleva al balcón. Después busca la guitarra y canta.

Lidia trae a la planta de vuelta del balcón.

Planta (en movimiento)- El ruido del balcón no es sólo el ruido de la calle, es el sonido del hormigón en el aire. Siempre me dan el peor lugar, si tuviera un amigo armaría un club del resentimiento.

La madre se sube a unas ruedas y se va por las rayitas. La funda de la cabeza flamea.

La experiencia en el balcón me dejó un gusto a ácido fórmico fuerte, desagradable, casi adictivo. Tengo una crisis vocacional. Llevo dos años sin escupir flor. No es cuestión de que te tiren de las hojitas para que crezcas. En fin, mi deber ser.

Mientras la planta habla, Lidia se saca su anillo de la mano y frota con él el párpado inferior del ojo para quitarse un orzuelo. Lidia trata de ponerse el anillo rápido pero no lo logra. Cuando entra Luigi, Lidia deja el anillo en la planta para intentarlo después. Ella tiene miedo a que la despidan por no hacer nada. Luigi no ve nada de esto.

Lidia- ¿Necesita algo?, ¿algún recado? ¿Quiere que repase las estanterías? ¿Le preparo un café?

Luigi- ¿Qué necesito? A ver…

Planta-Un chiquilín rubio que le haga los favores a la hora de la siesta.

Lidia- ¿Quiere que ordene su gabinete?

Luigi- ¡No! ¡No toque mi gabinete! ¿Cómo se ve de la mano de la pedagogía?

Lidia (Con vergüenza, antes de que el sacerdote termine la frase)- ¿De la mano de quién? Ah, ¿enseñar?

Luigi- Enseñar a los niños las cosas del señor  Yo estoy muy ocupado.

Planta- No quiere distraerse.

Lidia- Pero yo no sé nada del señor.

Luigi- Sí, ya sé que a usted le cuesta, pero no es nada del otro mundo.

Entra Apolonia con una cartera nueva.

Apolonia- ¿Les gusta?

Lidia- Es bella.

Luigi (Bajito)- Después seguimos.

Planta- ¿Qué se trae con esto de entregarle a los niños?

Apolonia desfila con su cartera para Lidia, cree que le genera envidia y se ríe.

Lidia- Amo a los niños, me encantaría enseñarles, si puedo servir.

Apolonia presta atención y mira alarmada.

Luigi-  Estaba pensando que Lidia podría ocuparse de la catequesis para que yo pueda ocuparme tranquilo de mis asuntos.

Apolonia- ¡Qué! ¡Son mis niños, Luigi! Ya empecé con las lecciones.

Luigi- ¿Cómo que empezaste con las lecciones?

Apolonia- No iba a dejar que cayeran en la ignorancia.

Planta- Apolonia siente amor por la educación.

Lidia- Perdón.

Planta- ¿Perdón porqué?

Luigi- No me consultaste.

Apolonia-Ellos me aman.

Luigi- Ellos aman cualquier cosa. (cambiando de tema abruptamente) Así nunca voy a poder concentrarme.

Lidia- ¿Lo ayudo?

Luigi- ¡Ya dije que no!

Lidia- Perdón.

Apolonia se alegra por el maltrato.

Luigi (otro cambio abrupto)- Sí, ayúdeme. Apolonia, ¿qué se te ocurre?

Apolonia- ¿Qué tiene para darnos además de su capacidad de trabajo?

Lidia- No sé.

Luigi- ¡No, no, ya sé!

Planta- Podrías negarte a ayudar algún día.

Luigi murmura algo al oído de Apolonia. Preparan la escena de la hipnosis.

Lidia (mientras la sientan)- Yo puedo aprender, por ahí me cuesta, pero puedo aprender.

Apolonia- Cállese.

Lidia- Está bien.

Luigi- Cierre los ojos. Mire el espacio vacío delante de sus ojos cerrados. Hay un punto redondo delante de sus ojos cerrados, se va alejando, cada vez más lejos, cae y desaparece.

La cabeza de Lidia cae como dormida entre sus hombros.

Apolonia- ¿Qué es lo más valioso que tiene?

Luigi- Shh. Yo pregunto. (piensa) ¿Qué es lo más valioso que tiene?

Lidia- El amor de dios.

Luigi y Apolonia reprimen las risas.

Luigi- En el sentido material.

Lidia- El amor a las cosas.

Apolonia- Es idiota.

Luigi- Hmm. Eso me interesa. (seriamente, a Lidia) ¿Ud. es buena?

Lidia- Bueno es el señor.

Luigi- Pero el señor está en el cielo, no está siempre a su lado. Por ejemplo, antes de venir ud. a vivir acá, antes de conocer las cosas del señor, usted estaba sola ¿Cuando estaba sola, era buena?

Lidia- Sí, cuando estaba sola con el padre era buena.

Apolonia- Preguntale si es virgen.

Luigi- Shhh. A ver, a ver, cuando vivía por aquellas zonas inundables, antes de vivir acá, ¿Ud. estaba sola?

Lidia- A veces.

Luigi- ¡¡¡Pero no había nadie allí!! ¿Con quién estaba cuando estaba sola?

Planta- ¿Con quién estaba cuando estaba sola? es una pregunta imposible, merece sí o sí una respuesta falsa o verdadera sólo a medias.

Lidia- Con alguien.

Apolonia- ¡Prostituta! ¡Lo sabía!

Luigi- ¿Usted era objeto o sujeto del amor de alguien?

Lidia- Regalo. Material.

Luigi- ¿Regalo? Vamos más lento, Lidia, no alcanzo a comprender. ¿Quién le hizo ese regalo?

Lidia- El amor.

Apolonia- Sacale algún dato de los ahorros.

Luigi- ¡Lidia, concéntrese, por el amor de dios! ¿Bajo qué forma se presentó aquél que le hizo el regalo de amor?

Lidia- Amor.

Apolonia trata de interponerse entre Luigi y Lidia para romper la hipnosis.

Apolonia- Luigi, creo que te sugestionaste vos también.

Luigi-  ¡Basta!¿Amor a quién?

Lidia- Anillo.

Luigi-¿Nillo? ¿Quién es nillo?

Lidia- Anillo.

Apolonia- Pura pavada, pura sugestión.

Luigi- ¿Anillo? ¿Prueba material de la existencia de dios? ¿Anillo de oro?

Lidia-  Gratis.

Luigi- ¿Es acaso el que usted tenía en su mano?

Apolonia logra interponerse entre ellos y habla a Lidia directamente.

Apolonia- ¿Oro? ¿Oro blanco? ¿Enchapado? ¿Bronce?

Lidia (empieza a delirar)- Dos entradas para el juguete por favor, mecánica del hisopo sin masticar algunos doble pan o galletita, etc.

Luigi (sacando a Apolonia)- Suficiente, más que suficiente.

Lidia queda dormida en el sillón.

Luigi habla al oído de Apolonia que parece poco convencida. Luigi se pone dictatorial y señala con el índice hacia fuera. Hace señas de un gigante. Apolonia sigue poco convencida. Él le da plata y la empuja hacia fuera. Está muy alterado.

Planta- ¿Será cierto, Lidia, que traés la bondad desde antes, por medio de un anillo? ¿O me estaré sugestionando yo también? ¡Qué difícil! Anillo: redondo, oro, alianza, ¿alianza con quién? ¿Bondad? ¿Porqué me siento buena de golpe? Este anillo que yo tengo a mis pies o raíces, ¿tendrá un poder que todos desconocemos inclusive la misma Lidia? Escuché al pasar (al pasar ellos, porque yo lamentablemente no paso) algo parecido, una leyenda medieval, había oro y dios pero me quedé frita. ¿Cómo seguirá? Será que Luigi va a agarrar ese anillo y lo va a romper, fundir o lo que sea tratando de obtener un conocimiento y va a hacerle perder sus propiedades. Lo de terrenos inundables, me recuerda a mi infancia, nos habremos conocido de chicas con Lidia? Vos y yo necesitamos saber más. El padre necesita saber un poco menos, va a hacer desastres.

El sacerdote despierta a Lidia y le recrimina con un gesto el haberse quedado dormida.

Luigi- Lidia, deme su anillo.

Lidia- No lo tengo.

Luigi- No me mienta.

Lidia- No me mire así, me da miedo.

Luigi- No me obligue a hacerlo. ¿Adónde está?

Lidia va hacia la planta buscando el anillo y toca la tierra adentro la maceta.

Lidia- ¡No está!

Luigi- Justo cuando yo se lo pido no está. ¡Qué casualidad! ¿Adónde se habrá escondido? ¿En su cartera, tal vez? ¿Adentro de su ropa íntima?

Lidia- No, no, le juro que estaba y después no estuvo más.

Planta- Menos mal que lo escondí. Lidia sos pésima mintiendo aunque también sos bastante mala diciendo la verdad.

Luigi- ¡Ah! Cierto que usted es pobre. ¿Cuánto puede salir ese anillo? (saca plata del bolsillo)

Lidia- No es por la plata…

Luigi- Creo que me equivoqué y usted no era tan buena.

Lidia llora.

Planta- No lo puedo creer.

Luigi- Quédese tranquila, Lidia, quédese acá, en este living que yo le ofrecí desde el primer día con todo mi corazón. Total, si yo no puedo seguir con mi experimento, será problema mío. Total el egoísta sigo siendo yo…

Planta- Sí.

Lidia (desesperada)- ¡Es que desapareció!

Luigi- No me mienta, traidora, yo voy a tirarme a dormir al patio con las babosas como única compañía y la rejilla como almohada. Mi vida ya no tiene sentido.

Planta- ¡Guau! Es lo más original que conocí en materia de extorsiones.

Lidia- ¡No! ¡Por favor!

Luigi al salir le hace una seña a Apolonia que está detrás de la puerta. Lidia no los ve, la planta tampoco. Luigi se va.

Planta- Dejalo que se haga el mártir, por dentro su corazón sigue siendo tan duro como un chicle reseco, fuera de la boca por 18 hs. Y esto no lo va a dejar así.

Golpean a la puerta.

Lidia- ¿Quién es?

Apolonia- Un ladrón.

Lidia duda.

Apolonia- Soy yo, Lidia, quién va a ser.

Entra Apolinia con un hombre gigante con un pasamontañas negro.

Apolonia- Ahora sí, Lidia, ¿adónde está?

Planta- ¡El cobarde manda a su hermana! Oh… pero no viene sola…

El hombre gigante apunta a Lidia con una pala. Momento de tensión. Lidia intenta huir pero Apolonia la agarra de los pelos.

Lidia- ¿Qué quieren de mí?

Apolonia- Que desaparezcas de la faz de la tierra! Eso quiero, mosquita muerta! Y dame ese anillo, que ya sabés que es eso lo que busco, no me pongas más nerviosa de lo que estoy.

El gigantón empieza a revolver todo y a tirar todo al piso, incluida la planta que queda llorando en el piso.

Planta- ¡Ah! ¿Para qué me metí en esto?

Con un movimiento imprevisto, Lidia se suelta, le pega una patada en la panza al hombre que se le viene encima, le roba el pasamontañas y se escapa corriendo.

Planta- ¡Corré, Lidia, no pares de correr!

Apolonia enfurecida escupe al hombre y le roba la billetera.

Apolonia- Quería comprobarlo. Sos un pésimo ladrón. Salir a robar con billetera… ¿a quién se le ocurre?

Hombre- Usted tiene cartera, madre.

Apolonia- ¡Es una pantalla, imbécil!

No saben qué hacer, el anillo no aparece por ningún lado.

Apolonia- Estoy agotada. Voy a dormir por un tiempo. Como se imaginará, no voy a pagarle por esto, si quiere acomodar un poco y barrer, el trabajo es suyo, pago por hora.

Apolonia se tira con una manta en el sillón y se pone un chupete. Mira al grandote.

Apolonia (por el chupete)- No lo difunda, hay gente que hace cosas peores.

Planta- ¡Vamos! ¡Alguien que me levante rápido! Estoy haciendo mucha fuerza, se me va a soltar el anillo.

El grandote empieza a limpiar. De pronto, mira a la planta, la toma con mucha delicadeza y la devuelve a la maceta.

Planta- Este hombre no sabe adónde se está metiendo. Todavía está a tiempo de irse, la monja está dormida, el padre no está…

El hombre carga una jarra de agua.

Planta- Me confundo, como siempre. Este hombre es el soldado perfecto, justo lo que les faltaba: la fuerza. Dios los cría y ellos se juntan. Los hombres son tan previsibles, siempre van a donde tienen que ir, de acá para allá con sus patitas. Me siento un misterio al lado de ellos.

El hombre le tira la jarra de agua encima a la planta.

Planta- Mire para otro lado, ¡degenerado! ¿Qué quiere encontrar acá?

El hombre mira fijo a la maceta, pero de pronto se da vuelta y sigue silbando.

Planta (ahogándose)- ¡No lo vió! ¡No vio el anillo! Ahora tengo que tomarme rápido el agua para volver a esconderlo.

El hombre mira intrigado los dibujos de Luigi.

Planta- ¡Bruto! ¿Le gustaría tener que comerse 5 kilos de pan todos seguidos porque sabe que no va a comer hasta dentro de una semana?

3.

Ya está todo ordenado y en su lugar. El gigantón va seleccionando elementos del laboratorio y los va poniendo todos juntos. Apolonia sigue durmiendo. Lidia no está. Luigi tampoco.

Planta- Dos pinzas, un alicate, tres punzones, un limpiacráneos. Azufre, alcohol, cal viva, arsénico blanco y rojo, un poco de sal de saturno. Uy, ¿dije azufre? Bueno, voy a tomarlo como un elemento más, me hago la zonza. Barnices, jabones, materiales para rellenar los animales, cucharas para desollar los cuadrúpedos, líquidos para conservarlos sin mutilarlos. Polvos para rellenar algunas cavidades de reptiles, lagartos y peces, pasta parda para cuando las aves tienen alguna pérdida de la sustancia córnea, en el pico, en los pies o en las patas. Lo único que falta es el investigador ¿Qué intenta comprender? Yo le miro las manos y no comprendo mejor a las manos, comprendo mejor a los curas. ¿Porqué y para qué disecciona? ¿Porqué alguien renuncia a la comodidad del sacerdocio? ¿Porqué alguien que busca en su conocimiento lo nuevo, en cambio, conserva, embalsama? Me fui por las ramas.

Entra Luigi con una bolsa de cuero, el hombre está agachado.

Luigi-¿Qué hace acá? ¿Quién le permitió quedarse?

El gigantón se para.

Luigi-(agarrado al picaporte, indeciso entre abrir o cerrar, salir o entrar, atacar o defender, siempre con la bolsa en la mano)- ¡Apolonia!

Apolonia sigue dormida.

Hombre- Soy Lucas. (Desde ahora llamaremos al “Hombre”, “Lucas”)

Luigi- Ya sé.

Lucas- Su hermana me efectivizó.

Luigi le arranca el chupete a su hermana y la despierta a sacudones.

Luigi- ¿Dónde está Lidia?

Apolonia- Lidia, Lidia…, casi no recuerdo ese nombre. Qué placer, por fin puedo dormir tranquila. Creo que el canje puede ser bueno: nos va a servir el grandón más que la rubia.

Luigi- ¡Todos nos pueden servir! Con ese criterio absolutamente todos nos pueden servir. ¿Estás loca? Lidia es fundamental.

Apolonia- No creo que sea tan fundamental.

Luigi- No entendés nada. No sabés nada ni de Lidia ni del anillo.

Apolonia- No seas irracional.

Luigi- ¿Yo irracional? Por dios, no seas ridícula. Voy a empezar a trabajar y no creo que me detenga hasta dentro de unos meses. Ya conseguí un sapo generoso con su piedra preferida y un pajarillo solidario con un gusano que se niega a comer hace meses. Hay que analizar los efectos químicos mutuos, reconstruir cuadro por cuadro el escenario de la bondad y ver en qué tipo de procesos de transformación de lo gaseoso a lo líquido, de lo líquido a lo sólido y las respectivas transitividades, está dispuesto a intervenir dios para pescarlo in fraganti. Todavía no sé si es mejor trabajar con los cuerpos vivos o muertos.

Luigi abre su bolsa de cuero y con su mano toma de las patitas un pájaro muerto, lo vuelve a guardar.

Luigi- Bueno, en fin, hay que probar.

Planta- Qué liviandad, dios mío, espero que no se le dé por el reino vegetal. Igual, no creo que yo le interese, soy un simple helecho de departamento, una lechuga ornamental.

Luigi- Por supuesto, no quiero que entre nadie. Apolonia, por los excesos cometidos, estás en capilla.

Apolonia- ¿Qué?

Luigi- Ah, pequeño mamut, vaya a buscar a Lidia, rápido. Revise todos los confesionarios, no puede haber ido a otro lado. Seguro ya debe estar buscando otro confesor, no se aguanta.

Luigi toma todos los elementos del laboratorio y, con su bolsa, se mete en su cuartito, Lucas sale a buscar a Lidia.

Apolonia- ¿Qué se cree que soy? No se acuerda que siempre fui yo la que consiguió todo. Fui yo la que habló con el obispo para conseguirle sus poderes sacramentales. Ahora se cree que soy una monjita cualquiera. Fui yo la que tuve que hundir las manos en la colecta infinitas veces para construir este lugar al lado de la sacristía. Me pone en capilla creyendo que soy capaz de algún tipo de acto de constricción. Como si pudiera sentir piedad, miedo, arrepentimiento…

Planta- ¡Bruja!

Apolonia se lleva una mano al corazón, como después de un vértigo.

Apolonia- Igual lo amo.

4.

Confesión de Lidia.

Sólo la vemos a ella y escuchamos la voz del Sacerdote 2.

Lidia- Tenía una casita chiquita.

Sacerdote 2- Más fuerte, no la oigo.

Lidia- Mis pertenencias, al lado de un amarradero, en un trailer, padre. Eran muy pocas cosas. Ahora me pregunto cómo pude sobrevivir con tan poco, pero también lo extraño: el viento, la intensidad descomunal del sol por la mañana, la soledad. Estoy segura de que había algo bueno en todo eso, pero me hicieron arrepentirme. Un viejo me visitaba…

Sacerdote 2- Mm, un clásico: pecado de la carne más pobreza igual prostitución. La chica se acostumbra y hasta le gusta,

Lidia- No, no. Era un hombre grande, bizco, barbudo, cuando lo iba a tocar, desaparecía.

Sacerdote 2- Entonces, m’hijita, perdí de vista el pecado, o usted no me lo quiere mostrar o yo no veo donde está. Esto es una confesión. Tiene que decirme sus pecados.

Lidia- No sé. Perdón.

Sacerdote 2- A ver, ¿le da vergüenza contarme? ¿Era un hombre sucio?

Lidia- No, tenía olor a jabón, muy fuerte, como que no se limpiaba bien el jabón. Escupía y parloteaba acerca de los misterios del tiempo con mayúscula. Así decía, me convirtió en su única discípula en la tierra. Discípula sin conocimientos, dijo que eso envilecía al hombre.

Sacerdote 2- Misterios del tiempo. ¿Era meteorólogo?

Lidia- No.

Sacerdote 2- Pero era bizco.

Lidia- Sí.

Sacerdote 2- ¿Usted era su ayudante?

Lidia- Dijo que tenía miles de ayudantes alados. A mí me visitó sólo dos veces.

Sacerdote 2- Señorita, yo no tengo toda la tarde como para jugar a las adivinanzas, y no me interesa la historia de su vida. Ese hombre, ¿la maltrataba, la obligaba?

Lidia- No… sólo quería hacerme bien. ¿Qué es el bien, padre?

Sacerdote 2- Qué sé yo. ¿Tengo que responder?

Lidia- Por favor.

Sacerdote 2- Mire, acá la cosa es al revés, yo pregunto: ¿Qué es el bien? El bien es… estar limpio de mal.

Lidia- Era un hombre limpio.

Sacerdote 2- Bueno, quedamos así, entonces. Usted se reza un “Pésame” y volvemos a intentarlo en un tiempo.

5.

El gigantón la tiene agarrada fuerte a Lidia de la muñeca mientras caminan por la calle. Lidia sacude la mano y sólo se lastima. Lucas la obliga a ponerse un saquito.

Lucas- Está refrescando

Lidia- ¡Grandote! ¡Alto! ¡No quiero volver!

Lucas- Vamos a tomar un helado por el camino a ver si te calmás. Tengo hambre.

Se detienen a tomar un helado. Lidia distrae al gigantón, consigue zafarse y sale corriendo. Lucas se come los dos helados y vuelve a buscarla al mismo lugar.

6.

Confesión de Lidia 2. Lidia está mucho más ansiosa y agitada.

Sacerdote 2- Querida, no se puede confesar dos veces en el día. ¿Qué le pasa?

Lidia- Tengo que entender lo más rápido posible. Un día, después de que se fue, me encontré con que tenía un anillo en el anular.

Sacerdote 2- Entiéndalo: eso se llama”alianza” y lo otro se llama “abandono de hogar por parte del marido”.

Lidia- Marido…, no, no tengo. El viejo…

Sacerdote 2- Ah… el proxeneta, siga, siga. Vamos directamente a la parte de los pecados.

Lidia- No sé cuál es.

Sacerdote 2- No me confunda  a mí también. ¿Qué le pedí? A ver, siga por donde pueda. ¿Porqué tanta urgencia?

Lidia- Él me dijo: “Estoy preocupado. El hombre en su afán de conocimiento y de poder, se pierde de lo esencial. Ya no sé qué clase de santos necesitamos hoy en día. No sé qué mandar.”

Sacerdote 2- ¡Deténgase! Si esto que usted dice es verdad, quiere decir que esa persona no era un viejo cualquiera…

El gigantón llega y la alza a Lidia.

Sacerdote 2- Pero, ¿quién es este Sansón? Déjela, hombre, está en el recinto del señor y todavía tiene mucho por confesar.

El gigante se lleva a Lidia, da una vuelta de llave a la puertita del confesionario y lo deja encerrado ahí.

Sacerdote 2- ¡Déjenme salir!

Lucas- Que el Señor lo acompañe, yo me llevo a la chica.

7.

Mientras tanto en el departamento…

Planta- Es muy difícil interpretar el mundo sin intervenir. A veces, me gustaría poder ponerme una capa y salir a rescatar gente. No sé, como Plantman o Plantplant o Plantgirl. Si un día pudiera hablar con dios o con el cura, le pediría que me permitiera hacer algún deporte.

El cura pasa tranquilo para su cuartito, va tarareando mientras lleva un sapo muerto sobre una piedra.

Planta- ¡Qué horror! Pobre sapo. Una vez hubo un choque múltiple acá abajo. Desconozco qué es un “choque múltiple”, pero Lidia estuvo diez días sin hablar. ¿Puede ser que sea tan terrible como lo del sapo?

Esto es horrible, todo es horrible.

¡Qué impotencia! Ah

La planta gime de furia, hace mucha fuerza. De pronto, logra mover una hojita. Grita de felicidad.

Planta- Creo en Dios!!!

Se abre la puerta del cuartito y sale saltando un sapo.

Planta- ¡Sapo! ¿Vos no estabas muerto recién?

El sapo no interpreta para nada las palabras de la planta, sigue su camino de sapo.

Planta- Sos el mismo, estoy segura. Como si nada… ¡Acabás de morir y resucitar! ¿No te das cuenta?

Entra el cura con un paquete de galletitas. Busca al sapo con la mirada, lo observa.

Planta- ¡Milagro, cura! Es como tener una capa. Uy, creo que no le gustó. Mirá cómo nos observa, sapo. Si, por lo menos, pudiera elaborar su pensamiento desde la fe, yo creo que diría algo así como:

Voz de Luigi desde planta- Siento la presencia de dios en todas las cosas, están esperando que las descubran para poder salir. No soy más que un humano. Por favor, Dios, si existís no te me aparezcas ahora.

Planta- Pero como su nivel de creencia está en menos cero, sólo puede…

Luigi- No entiendo.

Toma al sapo en sus manos y lo examina.

Entra Lucas con Lidia dormida en sus hombros.

Luigi- Ejem. Por algún tipo de casualidad, ¿se demoraron ustedes antes de entrar?

Lucas- Eh, no, digo sí. Tuvimos que echar a unos mendigos, estaban ensuciando todo.

Luigi- No diga más. Lidia lleva ese anillo en alguna parte y fue su proximidad la que hizo que… Despiértela.

Lucas- La dopé.

Luigi- Revísela, desnúdela y póngala en esa camilla.

Se hace lo que Luigi dice.

Luigi- Se debe haber tragado el anillo, debe estar rezando en sueños. Pero no puedo examinar los sueños. No se puede aprender nada así.

Planta- ¿Soy yo la que está haciendo todo esto? ¿Lo estaré soñando?

Lucas y Luigi miran a Lidia en la camilla.

Lucas- Es linda…

Luigi- Es un cuerpo de mujer.

Lucas- Tiene los pies anchos y pelos debajo de la panza y en las tetas.

Luigi- Los pelos cubren las zonas sensibles- los genitales, el cráneo- pero siempre componen un dibujo distinto sobre el cuerpo.

Lucas- Yo vi a una morocha, era distinto.

Luigi- Claro, igual el color es lo de menos.

Lucas- No es lo de menos, era mi madre.

Luigi- Pero a mi no me importa su madre

Lucas- ¡A mí sí!

Luigi- No me importa si es Lidia, su madre o mi hermana. Lo que digo es que así como los cuerpos son distintos por fuera, han de serlo por dentro.

Lucas- ¿Cómo?

Luigi- Distinta distribución de los huesos, distinto tamaño, forma y color de los órganos.

Lucas- ¿Hay que probarlo?

Luigi mira a Lucas a los genitales.

Luigi- Prepárese.

Luigi sale con la camilla con Lidia para su cuartito. Lucas empieza a desabrocharse los pantalones.

Entra Apolonia arrastrando unas bolsas de tierra, de espaldas. Lucas, cuando se da cuenta, se abrocha a medias.

Apolonia- Gasté una fortuna en esta pavada. Quién diría lo que salen la tierra y los gusanos.

Apolonia gira.

Apolonia- La farmacia.

Lucas- No

Apolonia- No, ¿qué?

Lucas- No puedo ir ahora, me estoy preparando.

Apolonia- Que se suba la farmacia, el cierre, le digo.

Lucas- Sí, señora, es que estoy investigando.

Apolonia- ¿Qué está investigando? ¿Cómo ser más desagradable? Límpiese los dientes, Lucas. (Amenazándolo) ¿Usted qué prefiere?

Lucas- Prefiero limpiarme.

Apolonia- Muy bien, mientras tanto, cierre la boca, no quiero que se me pudran los muebles.

Planta- Lo van a llamar.

Luigi (desde el cuartito)- ¡Lucas!

Lucas (acercándose)- ¿Señor?

Luigi (asomando)- Sigue dormida, cuando termine, vístala. (Viendo a su hermana y disimulando) Hola.

Lucas levanta la ropa de Lidia del piso, se baja el pantalón y entra al cuartito.

Apolonia- ¿Qué está pasando?

Planta- De todo.

Luigi- Casi nada.

Apolonia- Sin evasivas.

Planta- La están violando.

Luigi-  Nos entusiasmamos con una idea y estamos probando. Creo que estamos sobre una pista verdadera. Yo, por lo menos, me siento mucho mejor y eso es una prueba.

Apolonia- ¿Adónde está?

Luigi- Vos no podés.

Apolonia- ¿No puedo? Vas a ver.

Luigi- Con cuidado.

Apolonia entra al cuartito. Luigi mira en el pizarrón su propia fórmula y subraya lo de “reproducción de especies”. Duda si incluirlo o no en la ecuación del amor. Finalmente se tira a dormir en el sillón.

Planta-  Lidia, no sé cómo hiciste para vivir toda tu vida con este anillo. Ahora que no lo tenés espero que no sea todavía peor. Sos buena. Claro que, por ahora, ser buena se reduce a ser víctima.

Entra Lucas.

Lucas- ¡Qué espanto! ¡No sabía que se le pudiera hacer eso a una persona!

Ve que Luigi está dormido y se tira a dormir él también.

Sale Apolonia y lo primero que hace es apagar la luz. Se la escucha respirar agitada, tantear su chupete en el piso y tirarse a dormir.

Planta- La destrucción puede ser un acto muy creativo.

No entiendo cómo pueden dormir. Están más calmos que nunca. Supongo que resolverán algo de esto en el sueño. Por lo menos, así es como los conocí yo, después de dos horas de sueño, más o menos, empiezan a mezclar los paisajes. Me da miedo la noche, hay mucha gente soñando.

¡OH! ¡Un momento! Puedo ver algunas de las imágenes en los sueños: un chupete gigante derrapando por el Gólgota, se ensucia y queda encerrado en una lápida. Tres cruces, la del centro es la más grande, atrás está el sol poniéndose, es un atardecer hermoso, las olas llegan hasta la orilla, las cruces se convierten en palmeras. Una incisión de diez centímetros a la altura de la segunda costilla flotante, la piel se abre esponjosa, un ardor como de limón en el ojo, la carne está marrón como cocinada, la costilla se quiebra, un segmento de la costilla rota queda suelto y pendula hacia adentro perforando el pulmón que se derrama.

Oscuridad total.

8.

Es de mañana. Luigi zarandea a Apolonia que se despierta, y se pone a buscar café. Apolonia lo encuentra y lo prepara. El cura recorre la habitación muy ágilmente buscando qué comer, pero no encuentra nada. Se detiene a pensar e intenta abrir un cofrecito. Lo logra.

Luigi- ¡Bingo!

Saca un cáliz (el único que ha quedado) con ostias.  Finalmente se sienta. Todos mordisquean las ostias.

Luigi- Tuve un sueño.

Apolonia- Yo también.

Lucas- Yo también.

Luigi- Pero no me lo acuerdo bien.

Apolonia- Yo tampoco.

Lucas- Creo que yo tampoco.

Entra Lidia, muy dolorida y golpeada, caminando mal. Nadie la mira.

Lidia- ¿Yo estaba en el sueño?

Nadie contesta.

Planta- ¡La imagen del sacrificio!

Todos se dedican a tomar café y comer menos Lidia que los mira fijo esperando una respuesta. Ellos evitan su mirada.

Lidia (tartamudeando un poco)- ¿Qué había en el sueño?

Apolonia- ¿Alguien quiere más café?

Luigi- Sí, claro, y no estaría nada mal algo más para comer ¿Usted qué está masticando, Lucas?

Lucas- Mmm, no. El cuerpo de… lo mismo.

Luigi (a Apolonia)- ¿Qué tiene?

Apolonia le mete la mano a Lucas en la boca y saca un gusanito.

Apolonia- ¡Un gusanito! ¡Repugnante!

Luigi- Y el gusanito, ¿qué come?

Apolonia le mete la mano en la boca al gusanito.

Apolonia- ¡Tierrita!

Luigi- Poneme una cucharadita en el café.

Lidia- Me siento mal.

Planta-  El mal, se siente.

Lidia- Me quiero ir.

Apolonia- Algo me está taladrando los oídos, odio el ruido por la mañana.

Luigi- Es que no se puede estar de retiro en la ciudad.

Lucas- No, francamente…

Lidia- Necesito ayuda, alguien tiene que escuchar, no aguanto más.

Lidia empieza a gritar

Lidia- ¡¿Porqué?! ¡¿Porqué?!

Va hacia el balcón gritando. La planta engancha una de sus manitos en Lidia para detenerla.

Planta- No conviene, Lidia. Nadie va a escucharte, siempre hay alguien que grita por la mañana en un edificio. Vas a quedar como una loca. Dejame guiarte, yo te escucho y sé que hacer.

Lidia se detiene, se arranca la hojita y la tritura en sus manos con bronca.

Planta- ¡Ay! Boluda

Apolonia- Y Ud. Lucas, ¿va a seguir comiendo su desayuno aunque se caiga el mundo?

Lucas (ensimismado en su comida)- Como usted no dijo nada…

Apolonia- Decime, Luigi, ¿puede haber alguien tan inútil?

Luigi- No lo creo. (Saborea su infusión terruna) mmm, esto está bastante rico.

Lucas (comiendo más gusanos)- Uno más, uno más.

Luigi- Es curioso, el alimento es el ABC de la biología, la tierra es el ABC del alimento

Lucas- Otro más, otro chiquitito.

Apolonia- ¿Y nosotros? ¿Quién es A y quién es B?

Luigi- Yo sé quien es C.

Se ríen. Lucas levanta la cabeza y los mira sin entender bien.

Apolonia- ¿Quién es A y quién es B?

Luigi- Yo soy A, claro.

Apolonia- No creo. ¡Yo soy A! (levantándole la mano a su hermano)

Luigi- Apolonia, te vas a arrepentir, no quiero hacerte daño.

Apolonia se le tira encima y lo caga a piñas. Luigi se queda tirado en el piso, se enjuaga la frente, saca el plato de debajo de la planta y toma agua.

Lucas se levanta de golpe, como a destiempo de la victoria de Apolonia y salta. Toma a Lidia y la tira para el techo varias veces como señal de festejo.

Lucas- ¡Ganó! ¡Ganó!

Apolonia se divierte empujando a Lucas cada vez que está por agarrar a Lidia. Lidia cae al piso, fuerte.

Planta- Lidia

Lidia mira para todos lados.

Planta- Lidia

Lidia- ¿Quién es?

Apolonia- No es nadie, no te hagas ilusiones, nadie va a venir a rescatarte. Es sólo el viento que golpea la puerta.

Luigi que se ha ido arrastrando hasta el sillón, agarra el chupete de Apolonia y se lo muestra disfrutando de sus propias ocurrencias malvadas.

Planta-  Soy yo.

Lidia (dudando)- ¿Sos vos?

Planta- Creo que soy yo.

Luigi (con chupete en mano)- Exactamente, soy yo. Yo soy A.

Lucas- ¡Bien! Yo ahora quiero ser B.

Luigi le tira el chupete a Lucas. Lucas se lo mete en la boca. Apolonia corre de un lado a otro desesperada (como en ese juego degradante en el que se tira una pelota y hay uno en el centro que tiene que tratar de recuperarla)

Planta- ¿Es cierto? ¿Me escuchás? ¡Menos mal! Tratá de no hablar porque se van a dar cuenta. Girá a tu derecha y mirame para que sepas quién soy. ¡Hola! Nunca tuve una cita a ciegas.

Lidia- No veo nada más que lo de siempre.

Luigi- ¿Querés ver más, Lidia? Mirá (se da vuelta, muestra el culo y se pone el chupete ahí)

Apolonia- Nooo!

Planta- ¡Shhh! No se entiende nada. Somos cinco gritando al mismo tiempo.

Lucas, Apolonia y el Sacerdote se convierten en una forma rara y muda de la maldad.

Planta- Escuchame, Lidia, yo tengo tu anillo y no puedo guardarlo por más tiempo. Tomá. (Lidia revuelve la maceta) Y prestá atención, te voy a hacer un resumen de lo que pienso:

El sacerdote piensa que el bien y el mal son entidades comprensibles y captables por el hombre, como lo es el dolor de muelas o el mal tiempo. Y vos, Lidia, ya sabés demasiado como para no ser responsable de lo que sucede acá. Se me ocurre que lo único que podés hacer es tomar una decisión interna en cuanto al bien y al mal y asumir tu parte con humildad. Esto nos va a asegurar la predisposición perfecta para el salto. Lo único que nos puede salvar es que hagas un milagro.

Los malos vuelven en sí. Lidia le da el anillo a Luigi.

Luigi- ¿Qué es esto?

Lidia- El anillo que necesitaba para su experimento.

Luigi- Con permiso.

Luigi emprende la retirada, se detiene y llama a Lidia.

Luigi- Venga conmigo. Ahora.

Lidia toca a la planta intentando torpemente un gesto cómplice y sale con el cura.

Lucas- Nunca me divertí tanto. Ahora, ¿qué hacemos?

Apolonia (recomponiéndose por la pérdida del chupete)- Ahora, yo también quiero divertirme.

Apolonia va hacia el pizarrón y borra las fórmulas.

Lucas- Ja, ja. Nada igual a nada, da nada.

Apolonia no se divierte lo suficiente.

Apolonia- Y si nosotros nos consiguiéramos un sapo, una chica, un anillo, unas fórmulas, unas revistas sucias, una película pornográfica, unos calzoncillos, ¿también nos divertiríamos?

Lucas- A mí me divierten los gusanos y los chupetes.

Apolonia- No, no tenemos ganas de salir a conseguir cosas, ¿no?

Lucas- No.

Apolonia- ¿Entonces? Vamos a divertirnos con lo que hay acá. Qué lástima que Luigi esté trabajando.

Lucas- Me tiene a mí.

Planta- No miren para acá, no miren para acá.

Apolonia- ¿Tenemos ganas de formar un grupo de rock o de tirar todo al piso directamente?

Lucas- No sé.

Apolonia mira hacia la planta.

Apolonia- ¡Ese regalo ridículo!

Va hacia la planta para destruirla también.

Planta- Lidia, por favor, ¡¡ayuda!!

La planta se eleva y flota en el aire.

Apolonia y Lucas se quedan petrificados y miran sin entender.

Apolonia y Lucas- ¿Eh?

La planta vuelve a aterrizar.

Planta- ¡Milagro! ¡Milagro!

Entra el cura con Lidia.

Apolonia- Pasó algo increíble, hermano ¡Absolutamente increíble!

Lucas- Yo juro que no tengo nada que ver…

Luigi (medio ciego)- ¡Silencio! Me acaba de pasar algo extraordinario, un descubrimiento que será recordado como “Farucce”, mi nombre, por siempre. Escuchen bien: “La oración favorece la eliminación de toxinas por vía urinaria”. Cuando por fin tenía a Lidia frente a su anillo, al sapo frente a su piedra y al pajarillo frente a su gusanillo, les ordené que rezaran. En ese momento, el sapo orinó en mis ojos y no pude ver mucho más, pero toqué la bombachita de Lidia y también estaba mojada. En cambio, el pajarillo y el gusano ni se inmutaron, es cierto que ya estaban muertos hace más de dos días y eso hace todo más difícil de comprobar.

Planta- El sapo… tuvo miedo y Lidia, te sumiste en éxtasis, y ahí fue cuando me levantaste y fui salvada.

Lidia hace que sí con la cabeza a la planta.

Apolonia- Luigi, estoy completamente conmovida por…

Luigi- Sí, claro, esto es muy fuerte. Ahora vuelvo, debo continuar.

Luigi sale de nuevo arrastrando a Lidia. Apolonia quiere imponer su percepción sobre el asunto. Se para arriba de un banco.

Apolonia- ¡Escuchen todos!

Planta- ¿Apolonia me considera? ¿Puede ser que esté a punto de escucharme?

Apolonia (ve que sólo le habla a Lucas y baja del banco)- Escúcheme, Lucas. He sido regalada con un prodigio que he apreciado con mis propios astigmáticos ojos. Usted puede pensar que “esto” ha sido hecho para salvarlo de mis maltratos, pero yo sé que fue para mí, que de entre los más desagradables y desalmados, me eligió a mí para darle la segunda cachetada… No a usted. Pero, ¿Quién? Ahora no sé a quién agradecerle. (Llora) Ya se habrá dado cuenta de que no termino de creer en dios.

Se escucha un grito de fuerza de Luigi.

Vuelven a entrar Lidia y el sacerdote que está muy débil y sigue sin ver.

Luigi- La odio. La voy a dejar acá, no puedo concentrarme. Sé que me está mirando todo el tiempo con esos ojitos asquerosamente piadosos. ¡Ay! ¡No la soporto! Tuve que tomar una muestra de Lidia porque con ella no puedo trabajar. (Muestra el dedo que le arranco) ¡Te quedás acá!

Apolonia- Momento, Luigi, ¿no ves lo que acaba de pasar?

Luigi- No, no veo.

Entra al cuartito. Se encierra con llaves.

Apolonia (a Lidia)- Discúlpelo, está un poquito alterado.

Lidia se sorprende.

Planta- Está cambiando, pero no nos confiemos, creo que es demasiado pronto.

Apolonia- Lucas y yo pasamos por una experiencia única, ¿no?

Lucas- No, no sé bien, yo no hice nada esta vez.

Apolonia- No le puedo contar lo que pasó, porque no creo que entienda nada. Nadie alrededor mío entiende nada. ¡Tengo el monopolio de la levitación!

Planta- Tal como lo predije.

Lidia- ¿No pudo captar algún mensaje?

Apolonia- ¿Mensaje? Mensaje, sí, era bastante claro en su momento. Lucas, ¿usted recuerda qué sintió?

Lucas- Algo parecido a cuando tuve que trabajar en el Tren Fantasma, me asustaba de mí mismo.

Apolonia- No, no era eso, era algo de la presencia de dios.

Planta- No sé qué está pasando acá, pero mucho me temo que todos estén volviéndose terriblemente buenos. Y esto de la bondad, como todas las cosas, acarrea sus consecuencias. Casi siento que todos son mis amigos. Hay un tufillo a puro que no puede no terminar en muerte. Está bien, si debe ser así, serviré de abono.

Se escucha desde al lado.

Luigi- ¡¡¡Apolonia!!! ¡Vení! ¡Me muero!

Apolonia (corriendo hacia él)- ¿Qué pasa?!

Luigi- ¡Me infecté todo! No sé si es lepra o gangrena. Es un asco.

Apolonia (desde allá)- Estás rodeado de cosas podridas, cuerpos sin vida! Vení al  lado que te desinfecto.

Luigi- Ya no voy a salir de ésta, es demasiado tarde. Prefiero terminar este experimento aunque me cueste la vida.

Lucas se acerca a la planta intrigado, la levanta, la toca.

La planta tiembla.

Planta- Sacámelo, por favor.

Apolonia- No voy a dejarte morir así, tan ridícula y sorpresivamente.

Luigi- ¿Querés morir vos también?

Apolonia- No!

Luigi- ¡Entonces, andate!

Apolonia entra.

Apolonia- ¡Ayuda! ¡Ayuda! ¡Por la virgen de los cuadrúpedos, alguien que ayude a mi hermano!

Lidia está mirando hacia el cielo.

Apolonia - ¡Lidia! ¡Ayudame!

Lidia- Voy a probar.

Sale Lidia.

Lucas y Apolonia se toman de la mano mientras esperan.

Luigi- ¡Sáquenla!¡ Me está mirando con los ojitos, de nuevo! ¡La voy a matar!

Planta- No es entre Lidia y el padre, es entre dios y el diablo.

Lidia- Míreme a los ojos y tendrá un lugar en el cielo.

Luigi- No es momento para una escena romántica, sólo veo la tierra que es adónde voy a ir.

Lidia- Deje eso, usted también puede arder en el amor.

Luigi- Se retira de inmediato, no quiero oír más barbaridades.

Lidia- Todavía puede salvarse. Míreme.

Luigi- ¡Se va o la mato!

Lidia vuelve.

Planta- Lidia es cada vez más santa pero no por eso le va mejor. ¿Porqué no probás con algo más chiquito?

Lidia- ¿A alguien le gustaría cambiar algo que nunca pudo?

Lucas- Me gustaría ser rubio como usted.

En un abrir y cerrar de ojos, Lucas aparece con peluquín.

Lucas- ¡Soy rubio! ¡Soy rubio!

Apolonia- Lo curó de la morochez! No entiendo por qué no puede curar a mi hermano de su enfermedad mortal, tal vez tenga que seguir practicando.

Lidia- Debe ser.

Planta- Muy bien, Lidia, ya sabés que no es eso. Estás aprendiendo a mentir, así vas a poder sacar provecho.

Lidia- No quiero sacar provecho personal, sólo hacer el bien.

Planta- Y hacer el bien es…

Lidia- Estar limpio de mal.

Apolonia- ¿Con quién habla?

Lucas- Con Dios, en directo. Pregúntele qué le parece el cambio de color, si debería buscar más bien un intermedio.

Apolonia- No hagas que te mire, tal vez se arrepienta de tu existencia. ¡Pregúntele por la curación de mi hermano y por su descubrimiento científico!

Lidia- No es Dios, es Ella.

Lucas- ¡Macumba!

Apolonia- ¡Dios es mujer! ¡Siempre lo supe!

Planta- Lidia, me estás haciendo quedar en ridículo. Nunca pensé que yo, planta, lograría el éxito de esta manera.

Lidia- ¿Estás segura de que sos una planta?

Apolonia y Lucas- ¿La planta?

Entra Luigi agonizando.

Luigi-  Ter-cer descubrimiento… este anillo pertenece a un santo, por lo tanto, no es de Lidia.

Lucas- Entonces, ¿no es santa? ¿Y mi pelo?

Apolonia- Luigi, escuchame de una vez por todas, sé que estás enfermo pero acá pasaron cosas...

Luigi mira a Lucas.

Luigi- Y ustedes jugando a la peluquería. Por el amor de dios, ¡mire la porquería que le hicieron en la cabeza! (A Lidia) ¡Afuera, Lidia!

Lidia- Está bien. (va hacia la puerta)

Planta- Vamos, Lidia, no estarás yéndote de verdad…. (Lidia sigue saliendo)

Apolonia- Es que ahora creo que tenías un poco de razón cuando decías que Lidia era fundamental, no es sólo el anillo.

Luigi- Los que no sirven o los que mienten que se vayan.

Planta- Abandonar lo que se cree también es una falta de amor.

Lidia gira, mira la planta y vuelve a su lugar.

Luigi- Lucas, encárguese.

Lucas- Sí señor. (Agarra a Lidia del brazo) ¿Qué hago?

Apolonia (haciendo a Lucas a un costado)- Basta, me cansé. El mundo vegetal tendrá para nosotros...

Luigi- Ah, ¿estuviste investigando? Algún día me vas a contar lo que aprendiste.

Apolonia (a Lidia)- ¡Explíquele!

Luigi- A ver, me muero de curiosidad. Lidia va a explicarme cosas.

Lidia agarra la planta y va hacia el cura.

Planta- ¡Cuidado!

Lidia tropieza con la planta que cae sobre la cabeza de Luigi y se desarma en muchos pedazos. El cura también cae.

Todos- ¡¡¡Uh!!!

Lucas (corriendo hacia los restos de la planta)- ¡Milagro! ¡Otro milagro!

Apolonia también corre hacia su hermano.

Apolonia- Esperame, no te mueras.

Lucas y Apolonia agarran pedazos de la planta y se los pasan por el cuerpo.

Lidia- Suéltenla, fue un accidente...

Apolonia- Es positivo, Lidia, como la multiplicación de los panes, ahora hay para todos!

Planta (varias voces)- ¡No!

                                         ¡No!

Apolonia se pasa un pedazo de planta por las verrugas para probar su eficacia.

Apolonia- Un té!

Lucas directamente se come una ramita.

Lidia llora impotente.

Apolonia agarra una rama y se carga a su hermano encima.

Apolonia- Gajos…

Entra al cuartito con Luigi a cuestas y la rama.

Lucas eructa, Lidia lo mira.

Lucas abre la boca pero es la planta la que habla por él.

Planta (desde Lucas)- Lidia

Restos de planta (desde el piso)-  No sé adónde

                                                                Estoy

Lidia- Perdón, perdón, perdón, soy la peor santa que hay en el mundo.

Planta (desde Lucas)- No digas eso.

Restos de planta- Yo puedo vivir por mucho rato

                                En la tierra

Planta (desde Lucas)- En la panza

Restos de planta- En el agua

                                PERO

                                NO

                                QUIERO

                                VIVIR

                                ASÍ         

                                Lidia...

Lidia- ¿Qué hago? ¿Adónde te pongo?

Restos de planta- ENTERRAME...

Planta (desde Lucas)- TODA JUNTA.

Lidia se arrastra llorando y va juntando todos los pedazos de la planta que encuentra incluido el de Lucas que le saca de la boca. Al realizar esta operación, Lucas cae desmayado. Lidia sigue a pesar de todo. Arma un cantero en el que va acomodando las partes de la planta.

Desde al lado, se escuchan susurros como un rezo y cada tanto un grito suave, como destemplado, de Luigi.

Entra Apolonia que le da a Lidia algunos pedazos de planta.

Apolonia- Está durmiendo, tuve que tirar todas los pequeños cadáveres y  lo que estaba en descomposición. Al principio se resistió un poco, pero ya no le quedaban fuerzas, así que lo bañe en alcohol, como yo quería, le hice un jugo de gajos y le pegué ese famoso anillo en la frente. Algo me dijo que lo hiciera, como una voz interna con una nitidez inexplicable.

Lidia acomoda los pedazos que le faltaban de la planta. Apolonia se sienta. Al rato, también se sienta Lidia.

Apolonia- ¿Querés que sea sincera? Me gustaría que mi hermano se recupere, pero también me gustaría mucho que perdiera la memoria, que nos retiráramos de este lugar. Me gustaría vender todos estos elementos del laboratorio, comprar raquetas, pelotas, un kayak y dos gorros para sol y que todo sea otra vez como cuando éramos chicos.

Lidia- Cuando recuerdo mi infancia sólo siento paz y silencio aunque no creo que de niña haya sido feliz. A veces pienso que cuando pase a mejor vida o ¿cómo se dice?, cuando esté en el más allá, voy a recordar ésta de la misma manera, como un paraíso perdido.

Apolonia- Pobre Lidia, si yo pusiera un cartel indicador acá que dijera “paraíso”, te lo creerías, sos tan pía.

Lidia- No, no es eso…

Apolonia- ¿Adónde hay una casa de deportes?

Lidia- Si me permite, Srta. Apolonia, yo creo que a usted le da igual tener gorros, biblias o alicates con tal de tener a su hermano a su lado. Yo, por mi parte, ahora estoy sola, y nada parece interrumpir mi deseo.

Apolonia- Qué atrevida, Lidia! Entonces, ¿usted quería algo desde el principio?

Lidia- Quiero confesarme con su hermano y salir de acá.

Entra Luigi con el anillo pegado en la frente, como una aureola, y medio dormido. Se detiene al ver a las dos mujeres.

Luigi- Buenos días, disculpen, ¿ustedes quiénes son?

Lucas despierta, se refriega los ojos.

Luigi- Buenos días, señor. ¿Porqué me miran así? ¿Soy bueno o soy malo?¿Dejé algo sin hacer? ¿Ustedes son algo mío? ¿Les debo plata, algún favor? ¿Alguien sería tan amable de decirme qué tengo que hacer?

Apolonia- Yo soy tu hermana.

Luigi- Mucho gusto.

Apolonia- Y ellos...  no importa. Lucas va a ayudarme a preparar algunas cosas para irnos... ¿Te gustan los deportes?

Luigi- Supongo que sí.

Apolonia- Ella es Lidia, lo único que tenés que hacer es escucharla un rato. Nosotros te esperamos abajo.

Lucas está atontado y sigue las directivas de Apolonia. Salen los dos, llevándose los elementos de laboratorio.

Apolonia- Vamos a ver si podemos vender alguna cosita.

Lidia se arrodilla, Luigi toma asiento y se dispone a escuchar. Quedan en penumbras.

Lidia- Yo siento que no hice nada, nunca.

Luigi- Yo siento lo mismo. Tal vez usted también tenga un problema de memoria... seguro que algo hizo.

Lidia-Algo malo. Destruí a la única persona... eh, bueno, no es una persona exactamente, a la única única que me ayudaba y me comprendía.

Luigi- ¿Con qué propósito?

Lidia- Ninguno. Yo estaba ahí-acá, bueno y entonces no quería molestar a un hombre que se sentía afectado por mi presencia.

Luigi- Es lógico, estaría enamorado...

Lidia- No, no, tenía un propósito mucho más importante. Quería encerrar a dios en una ecuación, descubrir la fórmula, así como "H O dios"

Luigi-Ni me cuente, no me interesa para nada.

Lidia- Y no quería que lo moleste

Luigi- Pero, usted podía dejarlo solo a ese pobre diablo tan ambicioso, tan desmesurado.

Lidia- No, no podía, él quería algo de mí.

Luigi- Sexo- disculpe si me pongo colorado, es que me acabo de acordar de todo lo que esa palabrilla implica-.

Lidia- Él quería un anillo que yo tenía porque pensaba que con eso...

Luigi- ¿Este?

Se señala la frente.

Lidia- Sí.

Luigi- No sé quién habrá sido el gracioso (se saca que anillo de la frente) que me pegó este anillo acá. Tome, se lo regalo. Me parece que no es oro puro, no, no es oro puro, es enchapado, pero supongo que tendrá un valor emocional para usted- que es algo que tampoco recuerdo más que como una fórmula-.

Lidia- Sí, tiene valor emocional además de otras facultades útiles para alguien de ciencia, alguien que supiera qué hacer con él.

Luigi- ¿Puedo darle un consejo? Deje a sus hombres de ciencia con sus facultades, no van a poder recuperar lo que han perdido.

Lidia- ¿Qué cosa?

Luigi- La fe.

Lidia- Padre, quiero agradecerle, de una vez y para siempre, todo lo que ha hecho por mí y sacarme este peso de encima: gracias.

Luigi- Recibo sus gracias y me voy con ellas. Espero que se sienta más liviana. Yo quiero estirar las piernas, tengo la sensación de haber estado dormido por demasiado tiempo.

Luigi sale equivocándose de puerta y yéndose para el cuartito. Vuelve y sale definitivamente.

Lidia lo mira irse. Toma su cartera para salir. Mira al cantero, agarra un poco de agua y lo riega. Sale.

Quedó solo el cantero, la luz crece, se escucha el sonido de la vegetación en crecimiento.

FIN

 
 

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