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Des tiempo
Por Eugenio Griffero
 


GRIFFERO, Eugenio (Buenos Aires, 1936) Psicoanalista, comenzó su carrera como dramaturgo con "Monólogos" (1974) a la que siguieron "La Fuerza del Destino", "Trae Mala Suerte" (1975); "Familia se Vende" (1977); "La Gripe" (1980); "Príncipe Azul" (1982); "Destiempo" (Premio Moliere 1984); "Cuatro Caballeros" (1985). Sus obras han sido estrenadas también en Uruguay, Venezuela y España.


REPARTO:
Padre
Hija

DES TIEMPO ES UNA OBRA DE RITMOS LENTOS.

LAS PAUSAS Y LAS SECUENCIAS DE CONTACTO Y DISTANCIA DE LOS CUERPOS SON UN DIALOGO SEGUNDO. LA LUMINOSIDAD CELESTE QUE INUNDA LA ESCENA DESDE EL CORTE DE LUZ INICIAL, PERFILARA LAS SILUETAS. LAS DOS VELAS ILUMINARAN PARTES DEL ROSTRO, MANOS, EL MANTEL. POR SEGUNDOS, VUELVE LA LUZ CENTRAL PARA IMPONER DISTANCIA AL ENCUENTRO FISICO. LOS PERSONAJES: UN HOMBRE Y SU HIJA EUGENIA DE TREINTA Y CINCO AÑOS. LA ACTRIZ REPRESENTARA A SU ABUELA PATERNA, A SU PROPIA MADRE Y A JULIA, SIN MATICES DIFERENCIABLES DEL DE SU PAPEL DE EUGENIA. SOLO EL DIALOGO DEFINIRA AL PERSONAJE EN ESOS INSTANTES. EN EL CENTRO DEL ESCENARIO HAY UNA PEQUEÑA MESA CON IMPORTANTE MANTEL BLANCO Y SERVICIO DE CENA. A LA IZQUIERDA UN SILLON DE DOS CUERPOS.
EUGENIA CENA SOLA. EN UN LATERAL, SU PADRE ESTA DESNUDO, SENTADO EN EL SUELO, CON LAS PIERNAS RECOGIDAS, EN PENUMBRAS Y CON SUS ROPAS A SU LADO. ENTRE EL Y EL PROSCENIO -SOLO EN SU LATERAL- UN TELON TRANSPARENTE CON LOS LIMITES DEL COLOR MARRON DEL RIO Y AZUL DEL CIELO. DICE SU PARLAMENTO EN TANTO SE VISTE. LUEGO SE INCORPORA. SE ACERCA A LA MESA, SE SIENTA Y CENA EN SILENCIO CON EUGENIA. EL TELON DESAPARECE.
EL ESCENARIO VACIO, DEBE ESTAR TRATADO LUMINICAMENTE DE TAL MANERA, QUE EL ESPACIO PRODUZCA UNA SENSACION DE EXTENSION SIN LIMITES.

SECUENCIA (1)

PADRE : (PARLAMENTO EN LATERAL) Hay momentos -muy pocos- en los que noto que el tiempo pasa por mi cuerpo. Son instantes en los que mi piel cruje y nada de lo que son mis hábitos diarios ha comenzado. Me desvelo. Amanece. Estoy solo, con frío, viéndome tal cual soy. La ilusión no existe más. Me siento mortal y a veces muerto... No me miento. No tapo esos momentos con mis pensamientos ni con las mentiras con las que me cubro. Ese día es un mal día. Mi saliva es agria y tardo en hacer andar esta maquinaria -mi cuerpo-. Estoy lúcido, pero para otro espacio mío. Es mi vida la que está desnuda y me revela que siempre escapé de mí, de estos instantes, del espanto de saber que mi historia se apaga... (PAUSA) Fui joven... Mi nombre fue puesto por mis padres. Tuve que entender que eso que decían al mirarme era mi nombre. Lo aprendí. Repetí ese nombre al principio como algo ajeno a mí, hasta que se estampó en mi mente y fui ese nombre. Desde entonces, algo desde afuera de mí, gobierna el centro de mi vida. Nunca pude hallar en mí mismo mis preguntas ni mis respuestas. Algo afuera de mí era la verdad... Una verdad dicha en otro idioma, del que sólo puedo comprender algunas palabras...
(PADRE, VESTIDO, SE INCORPORA. EL TELON TRANSPARENTE ASCIENDE Y SE SIENTA A LA MESA CON EUGENIA. CENAN EN SILENCIO. PAUSA)

SECUENCIA (2)

PADRE : ...no era claro, el río estaba cortado en dos partes por una línea luminosa, en la parte más alejada había tres veleros con las velas inclinadas. Era extraño, no soplaba el viento. En la parte más cercana del río flotaba un bote viejo. En esa parte el agua estaba en calma. Yo observaba todo a través de una ventana, sentado a la mesa, estaba solo en esa habitación. Entre la ventana y yo, sobre la mesa, había una botella con agua. Yo miraba el río desde ese cuarto, pero me sentía como si estuviese en el bote viejo... Los tres veleros se acercaban en absoluto silencio, como en una fotografía... (PAUSA)
HIJA : ...¿-Te gustó la comida, papá-?...
PADRE : (PAUSA) ...Sí... la condimentas con vino, ¿vino y?...
HIJA : Estragón, se mezcla con vino caliente y se le agrega manteca salada...
PADRE : ... Mamá nunca usó estragón...
HIJA : ¿Te sirvo un poco más?
PADRE : No.
HIJA : ¿-La notaste fuerte-?
PADRE : Me gustó, me gustó... no quiero cenar mucho... duermo mal... y no... ¿estragón?... creo que lo probé en un viaje... No, estoy equivocado, nunca probé estragón...
HIJA : Se planta en macetas... es delicado... a Juan le gusta... (PAUSA)
PADRE : Eugenia... ¿-Juan salió a cazar... o-?...
HIJA : A cazar papá... con dos médicos del hospital, acampan en la laguna, probablemente mañana a la noche vuelvan con algún pato... cazan patos.
PADRE : Juan cazando patos...
HIJA : Caza patos, pesca, juega al tenis...
PADRE : Yo creí que no quería verme...
HIJA : ...Le gusta cazar con sus amigos... Creo que Juan te tiene miedo, papá... cuando anunciaste que vendrías... (RISA SUAVE. PADRE TAMBIEN RIE)
PADRE : ¿-Qué dijo-?
HIJA : El hechicero -te llama brujo hechicero- viene a ver a su oveja para hacer el testamento. (RISAS) Además sospecha que viniste para ver cómo me trata mi marido.
PADRE : Puede ser, puede ser...
HIJA : Juan cree que te molesta venir a este pueblo desde la capital.
PADRE : ...El viaje es largo... Hace tres años que no nos vemos Eugenia...
HIJA : Tres años y medio, papá...
PADRE : Era hora que nos encontráramos, ¿no?...
HIJA : ...Voy a servir café...
PADRE : No... de noche, no.
HIJA : ¿-Y tus dolores de cabeza-?
PADRE : Siguen conmigo... Me duele la nuca, un dedo me aprieta aquí, los huesos del cuello parecen cargados de arena. Estoy cada vez más tenso... Soy una calamidad...
HIJA : Mentiroso, te ves tan joven...
PADRE : Já... joven yo... los médicos de mi servicio me llaman mamut... tu marido, brujo y mis colegas mamut...
HIJA : Juan dice que tus últimos trabajos son muy buenos...
PADRE : Humm... ¿-eso dice-?... ¿-muy buenos-? Creo que me está aburriendo escribir... Trabajar con el enfermo me interesa... escribir no... quiero poder... asombrarme... no sé, no sé...
HIJA : ... Para dormir... ¿-Tomás pastillas-?...
PADRE : Cada vez más... un vaso de leche tibia, ahueco la mano y meto dos, tres o cuatro... algunas veces hasta incluyo alguna por el color y... la leche... leche tibia y a dormir... tardo en lograrlo... miro la foto de mamá y tu foto... a veces leo... cosas de viejo... necesitaría dormir bien... Por la mañana Adela me despierta con café bien cargado y mis aspirinas y comienzo el día...
HIJA : Adela te mima...
PADRE : Es la mucama mejor paga que conozco... está vieja... a veces no me despierta, se queda dormida... me asusto, Eugenia. Una mañana fui a su cuarto, la vi dormir, se quita la dentadura y la boca se le hunde... respira con ruidos... está tan mayor... después, mientras me servía el desayuno la vi arreglada, ocultando esa cara que vi en su dormitorio... Tengo miedo... Adela está tan mayor... (PAUSA) ...Me dijo esta semana que hablás con ella por teléfono, cada dos o tres días...
HIJA : Sí, hablamos. Le pregunto por mi papá... Por las plantas, por sus nanas... y ella siempre responde lo mismo. Repite siempre lo mismo. Necesito escucharla, me calma oírla.
PADRE : Nada se mueve en la vida de Adela. Todo está quieto, igual.
HIJA : Como esos veleros que describiste...
PADRE : Creí que cuando hablaba de los veleros no escuchabas...
(PAUSA)
HIJA : Siempre pensé en robarte a Adela y traerla a trabajar a mi casa.
PADRE : ¿-Dejándome solo-? Yo que no sé donde están mis anteojos...
HIJA : Adela sólo dejaría tu casa si yo tuviera hijos...
PADRE : Te la cedería gustoso... (PAUSA) Estás pálida, más delgada...
HIJA : Te preparé un postre, no le agregué vainilla...
PADRE : ...¿-Tengo prohibido, todavía, hacer preguntas, Eugenia?...
(CORTE DE LUZ. OSCURIDAD. UNA LUMINOSIDAD AZUL INVADE LENTAMENTE LA ESCENA, PERFILANDOSE SOLO LAS SILUETAS)
HIJA : No te preocupes papá, esto pasa a menudo aquí, desde que arreglaron la usina, algo falla, estos cortes duran poco... ¿-Te molesta-?
PADRE : No, estas usinas... no, no, no me molesta... no es frecuente estar con una hija a oscuras...
HIJA : ...Antes tenía miedo en la oscuridad, temblaba...
(RUIDO DE MAR, EL GRAZNIDO DE UNA GAVIOTA ACOMPAÑA AL PARLAMENTO DEL PADRE)
PADRE :...Esta oscuridad... parece que estamos en el fondo del mar, Eugenia... En un primer momento creí que lo que veía a través de la ventana era el mar y no ese río inmenso... Había tanta luz... Qué luz Eugenia... los veleros eran tan blancos... Una gaviota cruzó el cielo, extendió sus alas y se paró en el mástil del velero del centro. Graznó y me lanzó una mirada que entró en la habitación y me irritó los ojos como si fuera la luz del sol... Me confundí más. Pero no tuve miedo. Decidí esperar (PAUSA)
(DESAPARECE EL SONIDO DEL MAR)
HIJA : ...Papá, ¿te molestó que con Juan decidiéramos vivir en este pueblo?... (PAUSA)
PADRE : Eugenia... vine a comentarte ciertas cosas... me cuesta comenzar, son cosas mías que quiero que conozcas...
HIJA : Traigo una luz.
PADRE : No, por favor, no... no puedo hablar, quisiera que, no quiero herirte... te ruego que me comprendas y que no seas cruel conmigo...
HIJA : Tengo frío, papá...
PADRE : Hijita, hijita... Eugenia... viví mal... amé mucho a mamá... la hice sufrir... hubo otra mujer...
HIJA : ¿-Julia-?
PADRE : Sí...
HIJA : Lo sé desde el bachillerato, papá. Una compañera me lo contó. El día que me gradué creíste que mi tristeza era por dejar la escuela. Me había enterado el día anterior (PAUSA)... Juan me engaña, papá, con una médica de su clínica, es una mujer muy joven... inteligente... Juan sabe que estoy enterada y él sabe que no sé ni puedo quejarme, ni pelearme.
PADRE : Eugenia, dame la mano...
HIJA : No sé pelearme papá, es como si yo tuviera que comprender a todos, justificar a todos... me cansa... si al menos pudiera irme. Quiero a Juan papá, estoy enamorada de él, pero él necesita otra mujer.
No sé hablar, a veces me pregunto si puedo pensar... Juan necesita una mujer con quien discutir ideas... ese placer por hablar, igual a tu placer por las palabras papá... yo solo puedo hablar de una comida, de una planta, mimarlo...
PADRE : Eugenia, dame la mano. (LO HACE)
HIJA : Todos quieren palabras papá... estoy mal papá... no sirvo para nada... ni para tener hijos. (LLORA)
PADRE : Mi bebé, mi bebé, mi bebé... Te extraño tanto... (PAUSA)
HIJA : Te preparé el cuarto de atrás, te va a gustar despertarte con el canto de los pájaros... ¿-papá-?... ¿-te diste cuenta que esta casa es idéntica a la que alquilaste en la playa cuando comenzó la enfermedad de mamá-?...
PADRE : ...No lo había notado... es idéntica... aunque ésta es más amplia... los ventanales... es idéntica.
HIJA : Siempre quisimos vivir en una ciudad con mar... yo vine a este pueblo con lagunas y riachos y vos te quedaste en la capital con ese río tan grande... Voy a traer una vela.
PADRE : No, no te muevas... hace tanto que no tengo tus manos...

SECUENCIA (3)

(LA HIJA SE LEVANTA, SE ALEJA. LA QUE VUELVE ES LA ABUELA PATERNA DE EUGENIA)
MADRE : Llegó una carta para vos... La abrí sin querer...
HIJO : (LEE) ...Papá murió...Ud. lo sabía...
MADRE : ...Sí...No quise decírtelo antes...
HIJO : ...Mamá...
MADRE : ...Prefiero dejarte solo... abrí el sobre sin querer...
HIJO : ...Mamá... ¿No le duele la muerte de papá?
MADRE : No... no me duele saber que murió. Tu padre se fue de esta casa hace años... Todo fue tan difícil en nuestro matrimonio...
...Al principio teníamos algo de entusiasmo... después... ni mi embarazo fue una conmoción en nuestras vidas... Naciste... eras nuestro hijo... nuestro único hijo... no sé si tu padre llegó a quererte...
HIJO : ...¿Y usted, mamá?...
MADRE : ...Yo sólo sabía que tenía que cuidarte... educarte... Nunca fuimos felices... Creo que con tu padre, nunca supimos que era posible vivir felices... Vivimos juntos... aburriéndonos... culpándonos uno al otro por nuestro mutuo aburrimiento... No, no me duele saber que murió... me enteraba de sus cosas... había perdido la vista... se caía en la calle... chocheaba... dicen que a veces te nombraba...
HIJO : ...¿Cómo sabía eso?...
MADRE : ...Siempre hay alguien que trae noticias...
HIJO : ...¿No le dolía saber que estaba enfermo?...
MADRE : ...No... no sufrí... sentí miedo por mi vejez... cuando me separo de alguien es como si nunca hubiese vivido conmigo... si reaparece... lo acepto como si no se hubiese ido...
HIJO : ¿Alguna vez se llevaron bien?... (PAUSA)
MADRE : ...Eso no se habla... no se habla... Hace frío. Frío... Sopla un viento frío... Comienza el otoño... otro otoño... a tu padre le gustaba el otoño... (MADRE SALE)

SECUENCIA (4)

HIJA : (VUELVE CON UNA VELA ENCENDIDA QUE APOYA SOBRE LA MESA. SE SIENTA EN EL SILLON Y MIRA A SU PADRE) (PAUSA)
HIJA : Juan te envió un trabajo hace seis meses... ¿-no te gustó-?...
PADRE : Tengo dificultades con ese tema, no lo reviso desde hace años. Lo leí pero le di el trabajo de Juan a Marcos... no le interesó. Intenté que lo releyera y me hizo una crítica escrita. No lo rescata... no sabría cómo decírselo a Juan...
HIJA : ¿-Pensás lo mismo que Marcos-?
PADRE : No, no lo mismo. Pero Marcos decide la inclusión en la revista.
HIJA : Papá, eso lo deciden juntos...
PADRE : No, Marcos y otros médicos lo deciden, quedé fuera del comité de selección. Te dije que mis colegas me llaman mamut... pasó mi momento Eugenia. No creí que llegaría, pero llegó. Los médicos jóvenes ni me escuchan, necesitan no escucharme. Atropellan y quedo fuera del camino. Hay nuevas formas de entender lo mismo de siempre y no me adapto. Estoy cansado. Lo que estudié y entendí ya no les sirve. Estoy cansado... Toda mi vida tratando de explicar algo tan complejo, tan inabarcable... Los médicos jóvenes se sienten tan seguros, tan fuertes... pasó mi momento... (PAUSA)
HIJA : ¡Qué noche extraña papá!... En la casa del mar, estábamos tan unidos... Mamá decía que si hubiéramos vivido en una ciudad con mar, todo hubiese sido distinto...
PADRE : ...Puede ser... Con mamá caminábamos por la orilla del mar, a mamá le gustaba pisar la arena húmeda, decía que el mar al retirarse cargaba a esa arena con la electricidad de la marea, era arena con fuerzas según ella, yo te llevaba a que la pisaras y no querías... mamá pensaba que al caminar por esa arena podría... curarse... (PAUSA)... Te acepto el café...
(ESCENA) (PADRE BEBE SU CAFE Y SE ACERCA A LA VELA ENCENDIDA)...
¿-Cómo leerían a la luz de una vela-?...
HIJA : ¡Ustedes leían con velas cuando fuimos a la montaña-!
PADRE : ¿Montaña?...
HIJA : Estuvimos en una cabaña sin luz eléctrica y leían con velas.
PADRE : ¿-La montaña-? ¿-Veraneamos en la montaña-?...
HIJA : Sí, en esa cabaña con la galería que daba a un patio de ladrillos con un ciprés y un olivo y la vista del campo ondulado... yo le pedía a mamá todas las noches el mismo cuento, el de la ovejita, lo repetíamos tanto que te burlabas diciendo que se iba a mezclar en tu trabajo ¿-te acordás-?...preparabas un trabajo y fuimos a la montaña por el silencio...
PADRE : Es extraño, creo recordar ese cuento que te contaba mamá, pero no ubico el lugar... ¿-Habías entrado en la escuela ya-?
HIJA : Sí, primer grado...
PADRE : ¿-Una oveja blanca que tenía una patita negra-?
HIJA : Sí, y que no sabía cómo regresar a su casa... ¡-Qué alegría te acordás-! (ABRAZA A PADRE)... Y encuentra a un papagayo en la nieve... eso te hacía reír...
PADRE : Un papagayo en la nieve... ese contrasentido... lo extraño es que no recuerdo que hayamos estado en la montaña.
HIJA : Y después el papagayo choca con una tortuga...
PADRE : No, la tortuga no, ...recuerdo lo del papagayo... Tenía una cancioncita que cantaba mamá.
HIJA : Sí... "Ovejita talalá... ovejita talalá..., tu mamá te va a calmar...la lá"... Se había golpeado la cabeza con la tortuga y perdía la memoria...
PADRE : Con qué nitidez recuerdo ese cuento... hoy... nunca antes...
HIJA : Y repetías la canción también, mamá decía que era un milagro el que cantaras, que tu trabajo debía ser muy bueno, porque te permitías cantarla...
(PARPADEA LA LUZ. SE SEPARAN. HIJA, SE VUELVE Y SE SIRVE CAFE) (SONIDO A MAR Y GAVIOTAS) (SILENCIO) (PAUSA)
PADRE : Esa cancioncita estuvo guardada en mí desde entonces. Ovejita talalá, tu mamá te va a cuidar... ¡Cuánto tiempo! Qué rápido pasa todo. No recuerdo que hayamos estado en la montaña. ¡Cuánto tiempo!... (PAUSA) ...Eugenia, siempre tuve tanto miedo... creo que no viví... que sólo pensé; tapé todo con un esfuerzo tan grande... viví exigiéndome...
Estoy cansado.
HIJA : Vamos a dormir , papá.
PADRE : Estoy cansado...
HIJA : Vamos... (HIJA TOMA A PADRE POR SU CINTURA) (ESTALLAN RELAMPAGOS Y TRUENOS SOSTENIDOS. SE DETIENEN Y MIRAN HACIA EL PROSCENIO)
PADRE : Tengo frío, pero no quiero ir a dormir...
(HIJA SALE Y VUELVE LUEGO CON UNA MANTA BLANCA. PADRE ESTA SENTADO EN EL SILLON. HIJA LO CUBRE Y SE SIENTA A SU LADO)
HIJA : ...Dentro de poco entrarán las langostas. Escapan del agua y se refugian en la casa. Quedan junto a la puerta. Por la mañana desaparecen, necesitan estar en la casa sólo por la noche. algunas quedan dentro de la casa, se extravían y miran el jardín a través del vidrio... (HIJA APOYA SU CABEZA EN PADRE) hasta morir...
(PAUSA)
PADRE : ...(SUSURRANDO)...ovejitas talalá...talalá... tu mamá te va a cuidar.
(RUIDO DE MAR. GAVIOTAS) (SILENCIO) (PAUSA)
Te molesta saber que... que te extraño Eugenia... que dejo de extrañarte sólo cuando estoy con mis pacientes, pero después siento... me siento mal; en la calle te confundo con cualquier mujer que veo, hace días, en una confitería, me levanté de mi mesa, estaba con colegas y creí verte, me acerqué a una mujer que hablaba con otras en otra mesa y me decía: Eugenia está aquí y no vino a verme. Era idéntica. Me acerqué a su mesa y te llamé: Eugenia. Me miró sorprendida y las demás rieron. Me disculpé. ¡Qué tontería!
Esta locura mía comenzó hace tres meses.
HIJA : ...Podrías haber llamado por teléfono... o pedirme que fuera a verte... (PAUSA)... Julia murió hace seis meses, podrías hablar de ella...
PADRE : Te dolería...
HIJA : Adela dice que desde entonces te ve mal...
PADRE : ¿-Adela sabía lo de Julia-?
HIJA : Todos lo sabíamos, papá... dormías dos veces por semana fuera de casa... ¿-Julia murió de lo mismo que mamá-?
PADRE : Sí... ¿-Adela te contó algo más-?
HIJA : Todo.
PADRE : ¿-Todo-?...
HIJA : Sí, las peleas de ustedes, su enfermedad... su muerte...
PADRE : ¿-Algo más-?...
HIJA : ...Todo papá... En vida de mamá, saber que julia existía... me molestaba.

SECUENCIA (6)

HIJA :
Papá... nunca sentí que nos prestaras atención, ni a mamá ni a mí. Nosotras estábamos... y con eso bastaba... Vivíamos en tu casa, pero no había ningún gesto tuyo preferencial para nosotras.
¡Trabajabas tanto!... más tarde tuve que entender que trabajabas por nosotras... pero mucho más tarde, comprendí que trabajabas para calmar tu miedo papá... tu miedo. Ni mamá ni yo fuimos nunca dueñas de tus miradas. Nada me causaba más espanto que el que no me miraras. Siempre me esquivabas, mis ojos se quedaban sin apoyo. No me mirabas, y yo me sentía transparente, dolorida, no formada. Ausente, echada, ignorada. Yo era la hija del doctor, porque los otros lo decían..., Era tu hija, porque dormías en casa, porque estudiabas los domingos en la misma casa en donde mamá y yo pasábamos el fin de semana, porque aparecías en nuestra mesa ese día, para almorzar o cenar, y después volvías a encerrarte en la biblioteca.
¡Cómo respetábamos tu aislamiento, tu necesidad de silencio! ¡Te cuidábamos tanto, papá!
Yo pensaba que mi presencia te aburría, te irritaba.
Nunca me sentí tu hija, nunca me sentí presente ante vos, era como si tuviera que hacer ruido o enfermarme para que me encontraras... para encontrarte. Y me acostumbré así, papá. Hasta que un día en lo de Gloria, nuestra vecina de la casa de fin de semana, vi a su papá tocarla, abrazarla, llevarla sobre los hombros... besarla... y cuando el papá de Gloria, se me acercó para jugar conmigo, yo me asusté tanto que me quedé quieta, dura como una piedra. Esa noche en casa, no pude dormir: escuchaba tu voz en el escritorio, estudiabas. Repetías en voz alta una conferencia que querías que saliera perfecta. La repetías una y otra vez, pero yo borraba las palabras y las reemplazaba por otras, y no era un tema médico el que repetías, no, hablabas con mamá y conmigo, nos decías que éramos lindas, que nos querías, y que me ibas a llevar sobre los hombros a pasear por el jardín.
Me dormí muy tarde... ya amanecía.
No fui a la escuela esa mañana... no me pudieron despertar. (PAUSA)

SECUENCIA (7)

PADRE : ...¿Puedo ver el jardín, Eugenia?... (PADRE LA TOMA DEL HOMBRO Y CAMINAN JUNTOS) (RUIDOS DE MAR Y GAVIOTAS. SUAVE)
HIJA : El cerco necesita pintura, la pérgola también-, les falta barniz... Ese manzano está agusanado.
Allí sembré margaritas, dentro de dos meses aparecerán las flores.
PADRE : ¿Esas matas oscuras?
HIJA : Son arbustos de color rojo.
PADRE : ¿Y aquel árbol?
HIJA : Lo trasplanté el año pasado. Tarda cinco años en tener raíces fuertes.
PADRE : El olor a la tierra húmeda... qué olor.
HIJA : Papá... ¿-esos veleros y el bote, la gaviota, ese río... esa luz-?... Papá... ¿presentías una amenaza en el río?
PADRE : ¿-Una amenaza-?... Sí... La amenaza venía desde el río; en la parte en la que estaba el bote viejo, el agua comenzó a moverse como si algo fuera a surgir: los veleros estaban a salvo de eso... Entremos Eugenia...
(PADRE SE ACERCA A UNA VELA. LA MIRA ATENTAMENTE. A PARTIR DE ESE MOMENTO EUGENIA ES SU MADRE Y POSTERIORMENTE JULIA. LOS MATICES GESTUALES Y TONALES QUE LAS DIFERENCIAN PUEDEN SER MINIMOS)
SECUENCIA (8)

ESPOSA : ¿-Por qué no me dijiste que no pensabas venir este fin de semana? Hace dos días que le miento a Eugenia. No puedo seguir mintíendole a nuestra hija... no puedo... no puedo... Sí, yo sé donde estuviste... estuviste en la casa de tu amante... y también sé que tienen un hijo, ¡ah, que cansada estoy de todo esto!... ¡Soporté tanto, tanto ya! -Destrozaste mi vida- Yo te pedí que nos divorciáramos... me convenciste que no... me equivoqué, no tenés valor para divorciarte... ¡qué fracaso, qué fracaso!
...Yo tenía fuerzas, y las perdí, en cambio vos ganaste seguridad al lado mío, cuando te conocí eras un estudiante que sólo sabía repetir con talento lo que leía en sus libros. Lo ignorabas todo, no sabías vivir. Me usaste para conocer una mujer real. Eras virgen cuando te acostaste conmigo, y nuestro sexo fue aburrido. Me diste una hija y nunca gocé. Me diste una hija... y nunca gocé. Te volviste hombre en mi cuerpo, pero para vivir, te escapaste de esta casa. Eugenia y yo somos nada más que una apariencia en tu vida, eso, somos tu apariencia frente a los demás.
¡Ah! ¡qué pena siento por tu amante! ¡Tiene que compartir la vida con tu trabajo y conmigo! ¡Pobre mujer! Yo no la odio... Sé que se llama Julia... y que le diste un hijo... conmigo tuviste a Eugenia... con ella tuviste un varón... otra criatura más para sufrir... ¡qué extraña familia somos!
Yo no puedo más... no quiero seguir así... fuiste siempre una sombra en mi cama y en mi vida, pero no existís. Eugenia no tiene un padre... Te pensamos, te soñamos, pero vos no estás con nadie... Te formamos en nosotras, pero no existís realmente, sólo tu trabajo cuenta... tu trabajo, esa gran mentira sostenida en un enorme vacío. Eugenia me llama... vamos, vamos a verla juntos... nuestra hija duerme mal... vamos a verla... vamos.
(SE DIRIGEN HACIA UN LATERAL, SALE SOLO LA ESPOSA. PADRE EXPRESA MONOTONAMENTE)

SECUENCIA (9)

PADRE : Yo te quise... te amo. Me duele la cabeza y el ojo... como nunca... este dolor... como nunca... mi ojo.
(ENTRA JULIA. LO MIRA. LO ABRAZA. EXPRESION AUSENTE)
JULIA : A medida que pasa el tiempo y te conozco mejor, valoro más a tu mujer...
Yo sé que ella me tiene lástima.
Creí en todas tus mentiras. Creí que te divorciarías... Creí que Eugenia era tu vida... Te di el hijo varón, pero ya no espero nada... Se acabaron las ilusiones... ya no te amo... mi hombrecito ocupado...
...tenemos un hijo que lleva tu apellido. El va a aprender a quererte... ¿Nuestro hijo será igual? ¿Mentirá como nosotros?...
Yo quería un hombre para mí pero me enamoré de una sombra. Dos mujeres nos equivocamos. ¡Pobre Eugenia! Pobre nuestro hijo. Querría no haberte conocido nunca. Somos un grupo lastimoso. Nunca me imaginé que esta sería mi vida... Pero no me arrepiento de haber tenido a nuestro hijo ni de vivir esto... (SE SEPARAN) Sólo que... no me perdono el haberme sumergido en esta tristeza tan tuya... te dejo... me voy... tu esposa es fuerte... yo no. Ella puede soportar todo lo que no das...
No te acerques... no me toques... no quiero... no lo hagas... no, no, no quiero...
(PAUSA. QUEDAN ABRAZADOS. SE SEPARAN. PADRE SE ACERCA NUEVAMENTE A LA VELA, LA MIRA ATENTAMENTE, LA LEVANTA Y CON SU MANO LIBRE, JUEGA PRODUCIENDO SOMBRAS. EUGENIA SE ACERCA Y JUEGA CON SU PADRE, UNIENDO SUS SOMBRAS A LAS DE EL)

SECUENCIA (10)

HIJA : ¡Papá, te gusta jugar!
PADRE : Podría aprender a jugar, nadie me enseñó. Siempre creyeron que era yo el que enseñaba todo, nunca nadie me tomó de la nariz y me dijo, hay que hacer esto... me hubiera gustado tanto que me guiaran, que me enseñaran a jugar... y someterme...
HIJA : ¿-Hubieras podido-?... (PAUSA) ... Te sirvo un cognac... (SIRVE DOS COPAS PEQUEÑAS. BEBEN EN SILENCIO. HIJA LLEVA LAS DOS COPAS A LA MESA)
PADRE : Tomé café, jugué con las sombras, hablé con mi hija, tomé cognac, una noche diferente... (PAUSA). Eugenia... ¡qué bonito nombre!... lo eligió mamá... Eugenia... suena bien... (PAUSA) Extraño a mamá, Eugenia y también a Julia... es difícil entenderlo, pero es así... Las necesito... forman parte de mis hábitos... Parece duro, egoísta... pero es lo que siento. Siempre creíste que el hombre no tenía contradicciones, que era algo simple, algo plano, claro. Tu papá te demuestra lo contrario. Lo único claro en mí Eugenia... es mi nombre y un enorme miedo... Nunca supe por qué tanto miedo... ¿Puedo?... (SE SIRVE OTRA COPA. OBSERVA A EUGENIA) (PAUSA)
No apoyás bien la pierna izquierda... (EN NINGUN MOMENTO ESO SE NOTA)
HIJA : Me duele... (SEÑALA LA CADERA)... la vejez.
PADRE : ¿-Quién te atiende-?
HIJA : Un médico del hospital de Juan...
PADRE : Es absurdo, pueden verte en la ciudad.
HIJA : Confío en los médicos de acá... hablo de eso y me duele más... olvidémoslo...
PADRE : Siempre quedo fuera de todo lo tuyo Eugenia...
HIJA : No me critiques, somos iguales...
PADRE : Soy un tonto, digo tonterías, yo quiero verte, estar con vos, pero no así, distante. Me cuesta hablarte. Nadie en la vida me descoloca tanto. No puedo hablarte bien. todo te lastima. Siento que te hiero con todo lo mío. Cuando eras chica no sabía como tocarte, cómo besarte, qué momento imponerme.
Me dejabas siempre afuera. Mamá... mamá te atrapaba... no, ella, ella no... no sé, no sé...
Quise tanto que me quisieras.
HIJA : Nunca me lo demostraste papá... (PAUSA) (PADRE SE ALEJA Y CON VOZ CANSADA)

SECUENCIA (11)


PADRE :
Ayer fui a saludar a mi maestro, tiene noventa años, hace diez años que no trabaja, pero todos los días se encierra ocho horas en su consultorio esperando pacientes que no vendrán.
...Los espera... Se mueve entre los muebles de ese cuarto buscando revistas desactualizadas, preocupado por retener sus conocimientos... quiere no olvidar... Tomamos té en silencio. sin mirarnos, creo que se sentía incómodo, avergonzado de ser tan viejo. Le miré las manos: temblaban. Nuestro silencio era extraño, como si ya no estuviéramos juntos:... ¡Aprendí tantas cosas de él!
Sé que no volveré a verlo... Era un gran psiquiatra que le tenía miedo a los psiquiatras. Nos llamaba sabios ignorantes del alma, sobre todo de nuestras propias almas. Desconfiaba de esa lucidez ingeniosa que explica al hombre; para él nadie puede explicar al otro, quizá pueda consolarlo... tal vez... (SE MIRA SUS PROPIAS MANOS. PAUSA)...Antes no lo comprendía... (ANGUSTIADO)... Estoy tan distanciado de mí mismo Eugenia.
Necesito que me quieras Eugenia... quiero que me quieras... no puedo salir de mí... (HIJA ABRAZA LA CABEZA DEL PADRE)

SECUENCIA (12)

HIJA : No llores papá, no llores papá... nunca me sentí querida, ni por vos ni por Juan... Me asustaba la seriedad de tus palabras, papá. Nos hablabas alertándonos, querías que mamá y yo conociéramos la realidad, pero sólo nos anunciabas dificultades... es cierto, yo tenía que prepararme para valerme por mí misma, defenderme, no humillarme... (BESA LA CABEZA DEL PADRE)... Hablabas sólo temas serios, necesarios, sé que eran necesarios... me asustabas... (VUELVE A BESAR LA CABEZA DE SU PADRE) perdón papá, perdón... creo que hasta llegué a odiarte. (VUELVE A BESARLO)
PADRE : Hijita, hijita, perdón... te quiero, te quiero, siempre te quise... (LA LUZ SE ENCIENDE TEMBLOROSA Y VUELVE A APAGARSE. SE SEPARAN) (PAUSA)

SECUENCIA (13)

HIJA : ...Pasó la tormenta, está estrellado... qué silencio en el jardín. (PAUSA) Este jardín... estoy a gusto sólo aquí, con mis plantas. Este lugar me protege, me siento protegida, puedo escapar hasta de mis recuerdos. Juan nunca viene al jardín... aquí no lo necesito, todo se borra en mí. Me olvido hasta de que soy mujer... sin embargo hay una sensación... una sensación... algo que está en mí desde siempre y que no se detiene. Es una pesadez, cansancio, desinterés... cansancio. A veces se atenúa cuando me cepillo el pelo sin apuro... Sí, ahí, sí, me siento tan libre papá... Y sin embargo tan cargada de exigencias...(PAUSA PROLONGADA. QUEDAN MIRANDOSE. EUGENIA SE SEPARA)

SECUENCIA (14)

HIJA : Adela me contó que tuviste dos hijos con Julia... ¿-es cierto-?
PADRE : Sí... (EUGENIA SE SIENTA EN EL SILLON, CIERRA LOS OJOS Y JADEA ABANDONADA) Eugenia, Eugenia, Eugenia... (LA ABRAZA) (EUGENIA SE SEPARA DE SU PADRE SUAVEMENTE. QUEDAN EN EL SILLON. PAUSA)
HIJA : ...Puse el mantel preferido de mamá... nadie lo toca, lo lavo y lo plancho... cuando se carga con agua es tan pesado, cuesta levantarlo... cuando el viento lo sacude temo que la tela se dañe...
PADRE : Eugenia...
HIJA : Quisiera que esta tela existiera siempre... papá (SE ABRAZAN)... no puedo tener hijos... (PAUSA) (CASI EN EL OIDO DEL PADRE) ...Estoy enferma... enferma... tengo lo que tuvo mamá... Lo que tuvo Julia...
(EL PADRE APENAS SE SEPARA, QUEDAN ABRAZADOS. LA MIRA)
PADRE : Eugenia... no es cierto, no es cierto... ¡Ay, Ay, Ay!... no es cierto.
HIJA : Me muero papá, me muero.
PADRE : No, no. (LE ABRE LA BLUSA. MIRA EL PECHO DE SU HIJA. LE PONE LA MANO EN EL PECHO Y AULLA) No, no, Dios mío...no, no... Dios mío... ayuda... no. Eugenia no me dejes. (SE ABRAZAN) NO. (LA ACUNA)
Hijita no me dejes. (EUGENIA ACARICIA A SU PADRE) No quiero quedarme solo.
HIJA : Quisiera no dejarte, mi papá. Tengo miedo. Juan no me quiere. No quiero sufrir... Tengo miedo.
PADRE : A mi ovejita no le pasará nada. No permitiré que a mi ovejita le pase algo malo. Yo la cuidaré. Mi ovejita. (LA ACUNA Y SUSURRA JUNTO A LA OREJA DE EUGENIA) Ovejita talalá... tu papá te va a calmar... talalá... tu papá te va a calmar. (PAUSA)
(NUEVO DESTELLO DE LUZ. CONTINUAN ILUMINADOS POR LAS VELAS. SE SEPARAN)
(PAUSA) hay que ir a la capital...
HIJA : Con Juan convinimos en no alarmarte, se descubrió la semana en que murió Julia... me tratan desde entonces...
PADRE : Tengo que llevarte Eugenia...
HIJA : Me revisaron allá papá...
PADRE : ¿Qué vamos a hacer Eugenia, qué debo hacer?... no sé qué hacer... me duele la cabeza, tanto... (EUGENIA LO ABRAZA Y LE ACARICIA LA CABEZA)
HIJA : Papá... ¿-por qué no tuvieron más hijos con mamá-?... Yo te pedía hermanos...
PADRE : No se dio Eugenia, no se dio...
HIJA : ¿-Me escuchabas papá-?...
PADRE : No se dio... no pudimos...
HIJA : La verdad papá...
PADRE : Mamá y yo dejamos de amarnos... seguimos juntos por verte... perdón... (EUGENIA SE LEVANTA) No me juzgues Eugenia... no lo hagas... hay que descansar... es muy tarde... hace frío...
HIJA : ¿-Son dos varones, papá-?
PADRE : Sí... ellos saben de vos... Julia siempre les dijo que tenían una hermana mayor... vine a verte, porque quieren conocerte... perdón Eugenia... perdón a los tres. (LLORA) (PAUSA) (SE INCORPORA. HIJA LO ABRAZA)
HIJA : Que vengan papá. Quiero que vengan. Hay que llamarlos papá.
(PADRE LA LLEVA HASTA EL SILLON, ELLA SE RECLINA SOBRE LAS PIERNAS DEL PADRE. EL LA ACARICIA) (PAUSA)
PADRE : Sí Eugenia... Hay que descansar hijita mía... (PAUSA) (DISMINUYE LA LUZ, HASTA QUEDAR ILUMINADOS SOLO POR LAS VELAS)
...Eugenia, quiero terminar de contarte un cuento... el único cuento que te conté... no escuchaste el final porque te dormiste. Una noche despertaste con un ataque de asma, nada te calmaba, tenías cuatro años. Mamá estaba desesperada, le pedí que volviera a nuestro dormitorio y yo me quedé en tu cuarto. Estabas incorporada sobre las almohadas, con tu pechito muy agitado, me senté en tu cama y por estar cansado, fui inclinándome y apoyé mi cabeza sobre la almohada y comencé a contarte un cuento.
Había una vez una luciérnaga que había perdido la luz de su cola, no recuerdo el nombre que le puse, te gustó el nombre. Sé que te gustó. Un sapo salió a buscar la luz de esa luciérnaga. Decían que un dragón la había robado y llevado a la montaña. En un momento tu mano comenzó a acariciarme, estaba húmeda, tenías fiebre... Yo miraba tus ojos asustados por el asma tan fuerte y seguí con el cuento del sapo y la luciérnaga... fuiste apoyando suavemente la cabeza en la almohada junto a mi cara y te dormiste... (EUGENIA INCLINA SU CABEZA Y DUERME) El cuento seguía Eugenia... el sapo llegó a la cumbre de la montaña y encontró a un dragón viejo y asustado, que usaba la luz de la luciérnaga para ahuyentar a los que pretendían acercarse a él, porque el dragón les tenía miedo... Le devolvió la luz a la luciérnaga y se hicieron amigos, un poco tarde quizás, pero la luciérnaga acompañó al dragón y juntos pudieron ser felices, poco tiempo, pero lo fueron por estar juntos...
(PAUSA PROLONGADA. HIJA SE LEVANTA. PADRE QUEDA EN EL SILLON) (HIJA VUELVE A LA MESA, CENA SOLA)
HIJA : siempre te soñé papá, siempre te soñé... inventé mi vida alrededor de la tuya. Mis sueños me formaron. En ellos nunca estuvimos separados. Ahora necesito mi soledad para saber que estás conmigo, que siempre estarás conmigo. Nunca sabrás cómo esperaba el ruido de tu llave en la puerta. Esperaba que volvieras. El ruido de las llaves, dos giros... y tus pasos en el corredor... Toda mi alma estaba alerta...
Deseo que me acunes, que me acaricies y que pueda dormirme en tus brazos... siempre te amaré papá...
PADRE : (DESDE EL SILLON. VOZ OPACA. MIRADA PERDIDA. RUIDO DE MAR. CHILLIDO DE GAVIOTAS)
Los veleros están quietos... el río cambió de color, es marrón oscuro, está quieto, el agua no se mueve... La amenaza pasó, era mi miedo de siempre. El bote viejo también está quieto... la gaviota duerme. En los veleros hay gente. Quisiera saludar, levantar el brazo y saludar... no tengo fuerzas... no tengo fuerzas... (PAUSA)
(LOS ACTORES SE INCORPORAN, SE ACERCAN AL PROSCENIO, SE INCLINAN Y SE ENCIENDE LA LUZ DEL ESCENARIO)

FIN
 
 
 

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