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El pastor
de Orlando Leo
 


Leo, Orlando (Buenos Aires, 1940): Se inicia en 1969 con el "Telegrama" y continúa en 1969 con "El Pollo" (Medalla de Oro autor novel). En 1973 estrena "La Elección"; está próxima a estrenarse "El Pastor".


REPARTO
Lacandia
Toto
Director
Dueño
Boya
Ciruja I
Ciruja II
Muchacha
Lito
Héctor
Hombre
Mujer
Paisano
Marcela


1
LA DESORIENTACION



(AL INGRESAR EL PUBLICO, LACANDIA, UN MUCHACHO VILLERO, SENTADO EN EL SUELO Y AL CENTRO DEL ESCENARIO VACIO, MEDITA. CAMBIARA UN PAR DE VECES SU POSTURA Y FINALMENTE SE ESTARA BOCA ARRIBA.LUZ PLENA DE LA SALA Y EL ESCENARIO. EN ALTURA, EL CORO, ESTATICO, DESFALLECE Y SE ABURRE POR MOMENTOS. UNO AFLOJA LA POSE Y OTRO LO REPRENDE LEVEMENTE. UN TERCERO TRATA DE QUITARSE UNA MOSCA QUE LO RONDA. UN CUARTO SE AGUANTA UN ESTORNUDO. CUANDO EL PUBLICO YA ESTA INSTALADO Y
SIEMPRE A PLENA LUZ, COMIENZA EL CORO)


CORO : (RETORICO) He aquí que la noche ha caído. La villa cercana, vomitando los fuegos del verano, se derrite y expande hacia el baldío; pastizal de mala hierba, basural que abruptamente se desdeña en el cráter abierto por la cordillera... (LOS COREUTAS SE MIRAN SATISFECHOS DE SU ELOCUENCIA)
UNO : Viernes. Estación terminal de la semana.
DOS : (CORRIGE, PUNTILLOSO) Eso es el Domingo. Domingo es el último día de la semana.
UNO : (ALEGA) A los efectos laborales...
DOS : Tampoco. Mucha gente trabaja en Domingo.
TRES : (INTERCEDIENDO) Por favor...
CORO : Noche, oscuridad... y en su seno, un hombre...
UNO : Vale decir, la humanidad toda...
DOS : No. Un hombre. Uno solo. De haber querido decir la humanidad habríase dicho la humanidad.
TRES : (POR LACANDIA) Va a encender un cigarrillo. Se incorpora.
DOS : ¿Hay que decirlo? Lo estamos viendo.
TRES : Es de noche. Noche cerrada. (LACANDIA PRENDE EL FOSFORO Y TODAS LAS LUCES SE APAGAN QUEDANDO UNA SOLA SOBRE EL. PROVENIENTES DE ENTRE CAJAS SE ESCUCHAN VOCES APAGADAS DE UNA PAREJA. SIN ATENDERLAS, ABSTRAIDO, LACANDIA DEJA QUE EL FOSFORO LE QUEME LOS DEDOS)
LACANDIA : (REACCIONANDO) ¡Carajo!
TOTO : (SU VOZ, ENTRE CAJAS, MASCULLA) ¡Carajo!... Pero no... no seas boluda... si no es nada... si ya se va... vení, vení... ¿No ves que ya se va?? (LACANDIA CAMBIA DE POSTURA Y ALLI SE QUEDA. TOTO SE ASOMA, VE A LACANDIA. SE VUELVE PRONTO A ENTRE CAJAS) Pará... Pará te digo... ¿Por qué te vas? Pará... (SE ESCUCHA Y SE VE VAGAMENTE A UNA MUJER ESCAPANDO) Pero la puta...
LACANDIA : (QUE RECIEN ADVIERTE A TOTO, AMABLE) Toto... ¿Qué hacés?
TOTO : (CON BRONCA) ¿Y vos? ¿Qué hacés por aquí?
LACANDIA : Nada... Pensando...
CORO : ¡Piensa! ¡A oscuras, en la noche, hora propicia a las preguntas últimas!
ANTI CORO : ¿Qué fue primero? ¿El huevo o la tortilla?
COREUTA : (OFENDIDO) ¡Yo me voy...!
CORO : ¡Silencio!
TOTO : ¿Qué? ¿No vas más al cole?
LACANDIA : Sí, voy.
TOTO : Vos sos loco. ¿Cómo te vas a meter en un lugar así?
LACANDIA : Yo necesito...
TOTO : ¿Qué necesitás? ¿Te gusta?
LACANDIA : (GESTO INDECISO)
TOTO : Entonces ahí vas a perder el tiempo.
LACANDIA : La verdad, creí que iba a encontrar... no sé... otra clase de tipos.
TOTO : ¿Viste? ¿Qué pensabas encontrar? Para meterse ahí todos los días y ponerse a leer esos libros y hablar todo eso que hablan hay que ser gente rara... de ahí vas a parar directamente al manicomio.
LACANDIA : Capaz que sí... Yo no sé... ¡En lugar de enseñarte cosas importantes te complican la vida con boludeces! ¡Te juro, yo fui ahí lleno de confianza, creí que me iba a... qué sé yo...a sentirme más... pero carajo! ¡Cuando estás en clase de matemáticas lo único importante son las matemáticas, cuando estás en historia lo único importante es la historia, cuando estás en dibujo el dibujo, cuando estás en clase de mongo, mongo! ¡Vos nunca sos importante! ¡Vos estás ahí sólo para cumplir, para meterte todo eso de golpe en la cabeza!... ¡Todos no somos iguales! ¡Todos no podemos meternos esos soretes en el bocho! ¡Yo no soy igual!
TOTO : ¿No?
LACANDIA : ¡No!
TOTO : ¡Yo tampoco soy igual! ¡Yo soy distinto! ¡Por eso, ni por joda pongo un pie ahí! Si no hay nada que aprender... Decime ¿qué hay que aprender?
LACANDIA : La verdad... mucho, mucho no hay.
TOTO : ¿Viste?
LACANDIA : Lo que pasa que allí adentro te quieren lavar el caracú y hacerte como ellos.
TOTO : ¡Por eso a mí no me van a agarrar ni a la fuerza!
LACANDIA : ¡Yo no sé para qué mierda quieren que vayamos a la escuela!
TOTO : Pará, yo sí sé para qué quieren que vayamos.
LACANDIA : ¿Para qué?
TOTO : ¡Para convencerte! ¡Para convencerte de que tenés que trabajar!
LACANDIA : Eso no es tan malo.
TOTO : ¡Es peor! ¡Una locura! ¡Mirá todos los que trabajan aquí, todos vienen de laburar a la miseria, dan lástima, ni les quedan ganas de echarse un polvo con la mujer, y al final no les alcanza lo que ganan y tienen que rebuscársela como yo! ¡Por eso a mí no me agarran! ¡Yo no laburo para nadie ni por las tapas! ¡El día que vaya a laburar sólo voy a laburar de patrón! ¡Si no, prefiero pasármela así, que al final y al cabo no estoy tan mal! Descanso, y a veces me cojo a la mujer de algún gilún cuando se va a trabajar.
LACANDIA : Trabajar hay que trabajar.
TOTO : ¿A vos te gusta?
LACANDIA : No.
TOTO : ¿Entonces por qué trabajás?
LACANDIA : Yo trabajo porque no quiero afanar.
TOTO : ¡Yo tampoco quiero afanar! Pero a veces la mano se pone dura. ¿Cuánto te creés que me dan por esto? (SACA UN RELOJ DEL BOLSILLO) ¿Es fino, eh? De marca. ¿Cuánto te creés? ¡Apenas para tirar dos o tres días! ¿Y después?
LACANDIA : ¡No hay que afanar, Toto! ¡Ya te lo dije mil veces! La vez que afanamos esa rueda ¿qué te estaba diciendo mientras la afanábamos? No hay que afanar, Toto... Y tenía razón.
TOTO : Tenías razón, casi nos achuran. Es peligroso. No hay que afanar. ¿Pero entonces qué querés que haga? ¿Que trabaje? ¡Yo no quiero que me revienten como a los demás, volverme viejo enseguida y que cuando ya no servís te den una patada! Mirá Nicola, trabajó toda su vida, más de cincuenta años y al final lo echaron y se murió... ¿Vos sabés de qué murió? Dijeron de no sé qué... pero murió de hambre.
LACANDIA : ¡No importa, vos no tenés que mirar las cosas malas, sino las buenas!
TOTO : ¿Dónde? (MIRA PARA TODOS LADOS)
LACANDIA : ¡Buscá!
TOTO : ¿Busco...y? No encuentro...
LACANDIA : Vos no buscás dónde debés buscar.
TOTO : ¡Vos decís donde tengo que ir y yo voy, con tal de encontrar algo!
LACANDIA : Primero tenés que buscar en el bocho.
TOTO : ¿Que piense? ¡Busco! (SE HACE UNA PAUSA)
LACANDIA : ¿Y?
TOTO : Encuentro de todo.
LACANDIA : ¿No te dije?
TOTO : ¡Encuentro de todo igual que aquí afuera! ¡Que hay misiadura, que nadie tiene para comer y que si le das la espalda a alguien te dan un fierrazo en la cabeza y te sacan hasta los calzoncillos! ¡Todo lo que está afuera lo tengo aquí adentro, así que no sé qué me hacés buscar!
LACANDIA : ¡Lo que pasa es que vos no tenés imaginación!
TOTO : ¡Ah, vos querés que invente!
LACANDIA : Algo de eso...
TOTO : ¡Que me haga el verso yo mismo! ¡Que me crea que todo está bien, que las cosas son hermosas...! ¡Pero cómo voy a ser tan boludo para tragarme eso!
LACANDIA : Yo no digo que te mientas, lo que yo digo en que... no sé... ni yo mismo lo sé.
TOTO : ¿Ves que tengo razón?
LACANDIA : Tenés razón... Pero yo sé que hay algo más... no todo puede estar tan podrido, algo debe haber...
TOTO : No sé qué, cuando lo sepas, decímelo.
LACANDIA : ¿Sabés, Toto? Yo, desde chico...
TOTO : ¡Uy, otra vez vas a empezar con eso! Siempre tuviste un raye en la cabeza...
LACANDIA : Es verdad lo que te digo... Tengo algo adentro que me dice: yo vine para algo al mundo... yo vine para algo...
TOTO : Todos venimos para algo, para chupar, morfar, joder...
LACANDIA : Yo vine para algo, pero para algo importante...
TOTO : Eso me lo dijiste un montón de veces,... pero me parece que ya...
LACANDIA : Yo estoy en un momento... que debo encontrar eso... ese algo lo antes posible... y no sé qué es... Chau.
TOTO : ¿Si no sabés qué es, cómo lo vas a encontrar?
LACANDIA : ¡Cuando lo encuentre voy a saber!
COREUTA : (SEÑALANDO A LACANDIA. SENTENCIA) ¡Que no puedas llegar es lo que te hace grande!... (LOS OTROS COREUTAS LO MIRAN. EL QUE HABLO, RUBRICA) ¡Johann Wolfgang Goethe!
CORO : (APOYANDOLO) Ah... ah... ah... (CANTANDO)


2
A LACANDIA LO ECHAN DEL COLEGIO



(SE ENCUENTRA LACANDIA Y EL DIRECTOR DEL COLEGIO)

DIRECTOR : Lo mandé llamar.
LACANDIA : Por eso vine, señor Director.
DIRECTOR : Hace bastantes días que lo vengo llamando...
LACANDIA : Lo que pasa es que falté a clase todos esos días.
DIRECTOR : ¿Ve? Por eso mismo lo llamé.
LACANDIA : Ah, usted me llama los días que falto, por qué no me llama los días que vengo.
DIRECTOR : ¡Lo que quiero decir es que usted se la pasa faltando!
LACANDIA : Es que trabajo y cuando llega la hora de venir, me viene una fiaca...
DIRECTOR : ¡Todos aquí trabajan y vienen a estudiar de noche, usted no es una excepción! ¡Le comunico, señor Lacandia, que ha sobrepasado el límite de faltas y ha quedado libre!
LACANDIA : Voy a pedir la reincorporación... Ya que está, se la pido ahora...
DIRECTOR : ¿Qué?
LACANDIA : La reincorporación.
DIRECTOR : ¡Ya se la concedí la vez pasada y usted volvió a faltar!
LACANDIA : Y bueno, ya que está, se la pido de nuevo.
DIRECTOR : ¿Qué?
LACANDIA : La reincorporación.
DIRECTOR : ¿Usted me está tomando el pelo?
LACANDIA : No, señor director.
DIRECTOR : ¡Usted ni siquiera viene!
LACANDIA : ¿Sabe qué pasa? Es que cuando termino de laburar...
DIRECTOR : ¡De "trabajar"!
LACANDIA : Quedo hecho pomada.
DIRECTOR : ¡"Extenuado"!
LACANDIA : ¡Y cuando pienso que tengo que venir aquí, sin estudiar...!
DIRECTOR : ¡Eso, su maestro me informó que usted nunca estudia!
LACANDIA : ¡Por eso no vengo, me maltrata!
DIRECTOR : ¿Quién?
LACANDIA : ¡El maestro! ¡Parece que lo hace a propósito, me empieza a hacer preguntas delante de los demás muchachos, todas preguntas difíciles, me hace hacer cada papelones!... ¡Se la toma conmigo! ¡Me tiene entreojos!
DIRECTOR : ¡No lo tiene entreojos!
LACANDIA : ¡Me hace pasar al pizarrón y me pone cada problemas...! ¡Para joderme!
DIRECTOR : ¡No lo quiere joder! ¡Y no me haga decir esa palabra!
LACANDIA : ¿Cuál?
DIRECTOR : (ESTA POR DECIRLA PERO SE DETIENE A TIEMPO) ... Dígame, hablemos seriamente ¿usted a qué viene aquí?
LACANDIA : A aprender.
DIRECTOR : Pero no estudia, no atiende en clase, mayormente anda distraído y hasta se ha dormido varias veces y lo han tenido que despertar...
LACANDIA : La verdad, lo voy a confesar. Me aburro. Más, me pudro. ¡Enseñan cada cosas aquí! ¡Dígame, qué me importa a mí si Juan le vendió diez mil cajones de frutas a Pedro, a un precio de tres mil quinientos pesos los primeros tres mil cajones, cuatro mil pesos los segundos tres mil cajones, y cinco mil pesos los restantes cuatro mil cajones, y Pedro sólo le pagó siete mil y después se hizo humo! ¿Qué me importa a mí cuántos cajones le quedó debiendo Pedro?
DIRECTOR : ¡Ese es un perfecto problema para agilizar la mente a una persona adulta como usted que quiere terminar el colegio primario y el día de mañana quiere trabajar en un negocio, una empresa, hacerse un porvenir...!
LACANDIA : ¡Usted no me entiende, lo importante no es cuántos cajones el quedó debiendo Pedro, sino que Pedro es un garca, eso es lo importante, que es un garca! ¡Eso es lo que hay que entender! ¡Yo se lo digo al maestro cuando me hace pasar al pizarrón, y que hay que tener cuidado con esos tipos para que no lo caguen a uno, pero, también, no por eso hay que hacerlos a un lado, sino que hay que enseñarles a ser buenos, a no ser pijoteros...
DIRECTOR : ¡Cuide el lenguaje!
LACANDIA : ...y mostrarles buenos ejemplos para que dejen de afanar! ¿De qué me vale hablar tanto? ¡Me ponen un huevo y todos se ríen! ¡Se creen que yo estoy pelotudeando! ¡Yo hablo en serio!
DIRECTOR : ¡Usted confunde una clase de moral con una clase de aritmética! ¡Usted debe adaptarse a lo que le enseñan! ¡Cuando llegue el momento de hablar de moral, de lo bueno y lo malo, mándese todo lo que me dijo! ¡Pero la aritmética...
LACANDIA : ¿Cómo se llaman esos tipos que cuando te prestan guita después te cobran el doble, el triple?
DIRECTOR : Usureros.
LACANDIA : ¡usurero! ¡Eso! ¡Así nos vamos a convertir todos en usureros! ¿O es el porvenir de la patria que el día de mañana todos seamos usureros?
DIRECTOR : ¡Por aprender a hacer cuentas no vamos a convertirnos en usureros!
LACANDIA : ¡Pero es a lo único que le dan pelota en esta escuela!
DIRECTOR : ¡Aquí también se enseña historia, botánica, dibujo, lenguaje!
LACANDIA : ¡Eso también! ¡Cuando yo escribo el maestro me lo corrige todo, me deja lo hoja mamarrachada de colorado y después, también, me pone otro huevo!
DIRECTOR : ¡Porque escribe todo con faltas de ortografía!
LACANDIA : ¡Yo a la ortografía me la paso por las bolas, porque algunos que escriben perfecto y se sacan un diez dicen cada boludeces!... ¡Yo trato de decir cosas que tenga polenta, por ejemplo: que tenemos una croqueta en la cabeza y no de adorno, sino para pensar, que hay que ser piola y buscarle el sentido a las cosas, porque las cosas tampoco están de adorno, ni el cielo, ni la tierra, ni nosotros, ni los animales, ni los mares! ¡Nada está de adorno! ¡Hasta un pedo tiene importancia en esta vida si uno le busca un sentido!
DIRECTOR : ¿Usted se está burlando?
LACANDIA : ¡Le estoy abriendo mi corazón! ¡La gente se la pasa carajeando ¿y eso por qué? Porque vive como la misma mierda... ¿y de quién es la culpa? ¡De la propia gente! ¡Mire, ahora usted y yo estamos discutiendo por nada, cuando en realidad deberíamos abrazarnos y ser amigos! ¡Usted debería perdonarme los faltazos y yo debería perdonarles todos los huevos que me pusieron y que tanto me amargaron! ¿No tengo razón? (SE CALLA)
DIRECTOR : ¿Usted espera que le conteste?
LACANDIA : Si lo quiere pensar, piénselo. No necesita contestarme hoy mismo; mañana, pasado, es lo mismo... Pero recuerde, todos somos amigos, todos somos hermanos, más, todos somos hijos de una misma puta... ¿De acuerdo? (CON UNA SONRISA, LE ESTIRA LA MANO) ¡Choque esos cinco!
DIRECTOR : Señor Lacandia (LE DA LA MANO Y SE LA ESTRECHA) usted ha quedado libre, está expulsado del colegio... Buenas noches. (SE DA VUELTA Y SE VA)
LACANDIA : (QUEDA MIRANDOLO SORPRENDIDO) No me comprendió...

CORO : ¡Dura conclusión!
Cuando hablamos al otro
Con el corazón
Al cabo nos decimos...
LACANDIA : (EN LO SUYO) ¡No me comprendió!
CORO : Se perdió el alfabeto común
Y en el Babel de tanta información
Sólo me queda claro que el vecino...
LACANDIA : ¡No me comprendió!
(LA MUSICA SE PROLONGA Y SIGUE HASTA EL INICIO DE LA ESCENA SIGUIENTE)


3
A LACANDIA LO ECHAN DEL TRABAJO



(ESTA LACANDIA PARADO, SIN MOVERSE, COMPLETAMENTE IDO. ENTRA EL DUEÑO)

DUEÑO : ¡Qué hace ahí!
LACANDIA : (ASUSTADO, SE SOBRESALTA) Nada... (RAPIDO, RECOGE UNA ESCOBA)
DUEÑO : ¡Eso mismo, nada! ¡Cuando debería estar barriendo!
LACANDIA : ¡Sí, señor! (SE PONE A BARRER A TODO LO QUE DA)
DUEÑO : ¡Pare!
LACANDIA : ¡Sí, señor! (DEJA DE BARRER)
DUEÑO : ¡No es la primera vez que lo pesco así, sin hacer nada! ¡Usted aprovecha cualquier ocasión para tirarse a chanta!
LACANDIA : ¡No, señor! (SE PONE A BARRER RAPIDO)
DUEÑO : ¡Pare de barrer!
LACANDIA : ¡Sí, señor! (PARA)
DUEÑO : ¡Aparte desaparece! ¡Ayer aquí había una roña bárbara y no hubo forma de encontrarlo para que barriera!
LACANDIA : ¡Sería una casualidad, estaría barriendo en otro lado! ¡Pero ya mismo...! (SE PONE A BARRER MAS LIGERO)
DUEÑO : ¡Pare de barrer!
LACANDIA : ¡Sí, señor! (PARA)
DUEÑO : ¡Qué barre aquí ahora si está limpio! ¡DEbería estar barriendo en las oficinas, en los talleres, que hay una suciedad...!
LACANDIA : ¡No es posible, señor, si yo mismo limpié hace... hace... hace más o menos...! ¿Cuánto hace?
DUEÑO : ¡Más de una semana!
LACANDIA : ¡No, si yo casi todos los días...!
DUEÑO : ¡Desaparece! ¡Eso es lo que hace, sobre todo cuando necesitamos que dé una mano para descargar mercadería!
LACANDIA : ¡Yo siempre estoy listo para dar una mano! ¡No hay día que no pase por los talleres...!
DUEÑO : ¡Para pechar un mate!
LACANDIA : A veces, de paso, ya qué está... ¡Pero no hay un día...!
DUEÑO : ¡No hay día que no lo pesque sin hacer nada, papando moscas, haraganeando, como hoy, parado como un imbécil, como durmiendo!...
LACANDIA : ¡No dormía, pensaba!
DUEÑO : ¡Y le parece que aquí es lugar para pensar! ¡Aquí se trabaja!
LACANDIA : ¡Mientras pensaba, estaba trabajando! ¡Me organizaba! ¡Pensaba que primero barría aquí, que después iba a su oficina y le pasaba cera a los muebles, que después baldeaba el patio del fondo, que le sacaba brillo a las manijas de las puertas, que después iba y yo solo descargaba un camión, que repartía el material en los talleres, que destapaba el caño del baño, que después cargaba otro camión, que después descargaba otro, que cargaba, que descargaba, que cargaba...!
DUEÑO : ¡Pare un momento! ¡Y entonces por qué no lo hace!
LACANDIA : ¡Es que antes tengo que pensarlo, hacerme a la idea! ¡Organizarme, porque mi intención es hacer mucho! ¡Pero cuando ya me hice a la idea y me pongo a hacer... ahí suena la hora de salida!... Un día me voy a quedar después de hora y hago todo...
DUEÑO : ¡Y por qué no se queda hoy!
LACANDIA : ¿Hoy? Es que termino rendido... Usted fíjese, me levanto a las seis de la mañana y cuando ya son las seis de la tarde...
DUEÑO : ¡Justamente de eso quería hablarle! ¡Por qué llega tarde todos los días!
LACANDIA : ¡No llego tarde, me retraso!
DUEÑO : ¡Es lo mismo!
LACANDIA : ¡No, no es lo mismo! ¡Yo le voy a explicar! ¡Yo madrugo, me levanto bien temprano pero después me retraso!
DUEÑO : ¡Esa no es ninguna explicación! ¡Debería levantarse más temprano, entonces!
LACANDIA : ¡Sí, me levanto más temprano, pero después me retraso más!...
DUEÑO : ¡Yo ya sé lo que voy a hacer con usted! ¡Y créame, me costó sólo un segundo decidirme!
LACANDIA : ¡Espere un momento! ¡Lo que pasa... es que, me levanto... y después... salgo afuera... a veces eso es un esfuerzo porque hace un frío bárbaro... el asunto es que cuando me voy acercando aquí...! ¡Usted debe entenderme, entro a las siete de la mañana y recién a las seis de la tarde, al fin del día, quedo libre...!
DUEÑO : ¡Tiene una hora de descanso al mediodía para comer!
LACANDIA : Eso no alcanza... Le digo la verdad para que vea, me duele entrar aquí...
DUEÑO : ¡Mire, yo creo que le conviene renunciar, porque si no lo echo yo!
LACANDIA : ¡Pero por qué vamos a hacer eso! ¡No le conviene a usted ni a mí! ¡Aquí es cuestión de llegar a un arreglo! ¡Y me parece que tengo la solución! ¡Mire, yo creo que sirvo para otra cosa y no para estar todo el día agarrado a esta escoba! ¡Yo fui al colegio y estoy preparado para hacer trabajo de oficina! ¡Podría escribir, hacer cuentas, tomar café! ¡Pero tampoco es lo que me gusta!...
DUEÑO : ¿No? ¿Y qué le gusta, entonces?
LACANDIA : ¿Ve? Me parece que con usted se puede hablar. ¡Yo quiero utilizar la cabeza en vez de esta escoba! ¿Qué le parece? ¿No tengo razón? (SE HACE UN SILENCIO) Yo le podría rendir mucho más si usted me pone en el lugar justo.
DUEÑO : ¿Quiere decir que tengo que elegir entre su cabeza o la escoba?
LACANDIA : Algo así es el asunto.
DUEÑO : Deme la escoba. (LACANDIA SE LA DA) ¡Y váyase! ¡Está despedido! (SALE)
LACANDIA : (OTRA VEZ SORPRENDIDO) No me comprendió...
CORO : ¿Cuál es mi baldosa?
¿Cuál es la de usted?
¿Los que son como yo dónde se ponen?
¡Es lo que no sé!
LACANDIA : (LLAMANDO AL DUEÑO) ¡Señor!
CORO : Pero el hombre decidido a realizarse
A exigir su lugar bajo el sol
Puede volver la historia como un guante
Sólo con que tenga
Determinación
LACANDIA : ¡Señor!
CORO : Y declare en forma terminante...
LACANDIA : (ENCARANDO Y SEÑALANDO AL DUEÑO) ¡No me comprendió!


4
UN ENCUENTRO


(ES DE NOCHE, EN EL DESCAMPADO. LACANDIA ESTA SENTADO SOBRE EL SUELO. DE VEZ EN CUANDO LEVANTA LA CABEZA Y MIRA EL CIELO, Y ASI SE QUEDA DURANTE UN BUEN RATO, TRATANDO DE ENCONTRAR ALLI ARRIBA LO QUE NO ENCUENTRA ABAJO. SE ACERCA UNA MUCHACHA, BOYA, DE FISICO VOLUMINOSO Y ATRAYENTE, VESTIDA PROVOCATIVAMENTE)


BOYA : Lacandia... ¿sos vos?
LACANDIA : Sí...
BOYA : ¿Qué hacés acá?
LACANDIA : Nada... ¿Y vos quién sos?
BOYA : ¿No me reconocés?
LACANDIA : ¿Sos Boya?
BOYA : Sí...
LACANDIA : Cuánto hacía que no te veía... Qué cambiada estás... Estás más... (LA MIRA DETENIDAMENTE) estás bien... ¿Qué hacés por aquí?
BOYA : Vine a caminar... Vos también estás cambiado... ¿Qué hacés?
LACANDIA : Nada... ¿Vos?
BOYA : (SE MUESTRA) ¿No me ves?
LACANDIA : Ah, sí... Estás elegante... estás... fuerte... Pensar que de chicos jugábamos juntos y yo te levantaba la pollera... ¿qué hacés ahora?
BOYA : (VUELVE A MOSTRARSE) ¿Pero no me ves?
LACANDIA : Ah, sí... entiendo... ¿ves? Tenés un buen negocio, honesto, lo llevás siempre encima y nadie puede afanártelo.
BOYA : Dejate de joder...
LACANDIA : Debés cobrar bien...
BOYA : Con la miseria que hay por aquí, veinte pesos...
LACANDIA : Algo es algo...
BOYA : ¡sí, pero con el hambre atrasada que tienen, cuando te agarran te pagan veinte y te dan por doscientos!
LACANDIA : Bueno, pero... con tres o cuatro por día...
BOYA : No... con suerte... agarro uno... no hay guita.
LACANDIA : El país así se hunde; si no hay para eso...
BOYA : Además estoy podrida.
LACANDIA : ¿Sí?
BOYA : A mí no me gusta esto... Yo siempre quise laburar... pero lo único que conseguí es que me la rompieran sin que me dieran un mango... Y no sólo una vez, sino varias... Qué sé yo... vos los ves empilchados... a veces con auto... y que te dicen cosas lindas... y te hacés ilusiones...
LACANDIA : La gente de guita es jodida.
BOYA : Y la gente que no tiene guita también. Conocí cada seco hijo de puta.
LACANDIA : Alguno habrás encontrado que valiera la pena...
BOYA : Ni por las tapas... Me habrán visto la cara de que no sirvo para otra cosa...
LACANDIA : No tenés cara...
BOYA : ¿Te parece?
LACANDIA : Para mí no...
BOYA : Sin embargo todos cuando me miran... (QUEDAN EN SILENCIO UN MOMENTO. BOYA SE SIENTA A SU LADO) Si no te hubiera encontrado, hubiera seguido caminando... Empiezo a caminar y no paro... Después quedo peor, cansada y más podrida todavía... (OTRO SILENCIO) Por suerte, pude ahorrar plata y comprarme una casilla... La tengo bastante bien arreglada.
LACANDIA : Entonces no estás tan mal, tenés un hogar...
BOYA : No me cargués... Sólo entra alguien a casa para morfarme... después se va... Estoy podrida...
LACANDIA : ¿Te acordás cuando jugábamos a la mancha, cuando íbamos a cazar sapos?
BOYA : (SONRIE) La pasábamos bien...
LACANDIA : (MIRA EL CIELO) Yo creo que nada se pierde... que todo lo lindo que se ha pasado se guarda en algún lugar, como la guita ¿viste? El asunto es encontrarlo... Y para eso no hay que tirarse a chanta, hay que luchar, romperse el alma y luchar... Yo estoy buscando, Boya, y sé que voy a encontrar y cuando encuentre lo que quiero, este Lacandia ya no existirá. Voy a ser otro. Y no voy a estar más aquí. Bah, voy a estar pero como si no estuviera... En un lugar grande, voy a estar... enorme, muy alto, como la altura de las nubes, y el sol me llenará de luz...
BOYA : ¿Y eso dónde es? Eso no existe.
LACANDIA : ¡Yo te voy a demostrar que sí! ¡Porque no hay que buscar afuera, ni donde vivimos, ni en la ciudad, ni donde están los pitucos, sino dentro de uno, en la zabeca! ¡Ahí, en la zabeca, es donde está la luz, donde voy a encontrar el camino! ¡Y sé que todos me respetarán, se sacarán el sombrero para saludarme, tratarán de estar a mi lado, de escucharme!
BOYA : Salí... No te creo...
LACANDIA : ¿Vos creés en el espíritu?
BOYA : Qué sé yo...
LACANDIA : ¡Yo soy un espíritu, vos sos un espíritu!
BOYA : (GESTO DESCREIDO)
LACANDIA : ¡Yo veo en vos un espíritu grandote, lleno de colores, rico, invencible, hermoso! ¡Yo no veo sólo ese pedazo de carne que sos, tan bien repartido, que sólo da ganas de tocarte y empezarte a dar...! ¡No! ¡Tu espíritu es virgen!
BOYA : (SONRIE) Dejate de joder.
LACANDIA : ¡Siempre será virgen! ¡Nunca te lo podrán coger!
BOYA : ¿Vos creés? Mirá que me han dado con un caño...
LACANDIA : ¡Virgen eternamente! ¡Más, te digo! ¡Ni siquiera te lo han podido manosear hasta ahora, ni tocártelo con un dedo! ¡Es puro!
BOYA : ¿Qué decís, Lacandia? ¿Qué me estás diciendo?
LACANDIA : Te digo que hay una parte de nosotros que es distinta a la que se ve. Esa es la que hay que ver. Yo te veo así y vos tenés que verte así.
BOYA : Me gustaría. ¿Pero... cómo hago?
LACANDIA : Mirate en el bocho.
BOYA : ¿Cómo, en el bocho?
LACANDIA : Pensá en vos y mirate... dale...
BOYA : Sí... (PAUSA)
LACANDIA : ¿Te ves?
BOYA : ¡Me veo con estas tetas enormes y este pedazo de culo!...
LACANDIA : ¡Sacá todo eso! ¡Sacá todo eso que se ve! ¿Qué queda?
BOYA : No queda nada...
LACANDIA : Te parece, ahí donde no ves nada estás vos... ¿Qué ves?
BOYA : Nada... todo azul...
LACANDIA : Eso sos vos... (QUEDAN EN SILENCIO)
BOYA : ¿Seguro?
LACANDIA : ¡Aprovechá a mirarte, ahora!
BOYA : Sí... (QUEDA EN SILENCIO) No sé si me estás cachando, pero es lindo...
LACANDIA : ¿Te viste?
BOYA : Sí...
LACANDIA : ¿Y?
BOYA : No sé... ahora me siento mejor...
LACANDIA : Te dije...
BOYA : Me siento descansada... Qué plato... (SONRIE) Me dio hambre... ¿Vos comiste?
LACANDIA : Y... hace... unos...
BOYA : ¿Por qué no venís a mi casa? Te invito.
LACANDIA : Si no es molestia... cualquier cosita...
BOYA : ¿Qué te parece unos bifes?
LACANDIA : ¡Bifes!
BOYA : Con huevos fritos...
LACANDIA : ¡Con huevos fritos!
BOYA : Y también papas fritas si querés...
LACANDIA : ¡Papas fritas!... ¡Pero eso es el paraíso, Boya! ¡Yo pensé que vivías en el infierno pero no, vivís como un pachá, en el paraíso que yo trataba de hacerte ver!
BOYA : Y tengo vino.
LACANDIA : ¡Vinacho!
BOYA : (RIE) ¡Dale que no es para tanto!
LACANDIA : ¡Hace dos días que no como, Boya!
BOYA : ¡Dame la mano que te llevo! (LO TOMA DE LA MANO)
LACANDIA : ¡Llevame, llevame! (SALEN TOMADOS DE LA MANO) ¡Encontré el camino que buscaba, Boya, encontré el camino!...

CORO : ¿Será capaz el estómago contento
De alegrar también al portador?
¿O hay un hambre distinta que demanda
Lo que no es papas fritas ni es amor?
Porque el amor que nos colma no deja
Espacio a ningún otro interés.
Resultamos ocupados y vacíos
Y ajenos como cuarto de alquiler.
ANTI CORO : ¡No me atosigues!
Dame un lugar
Un lugar que no sea el de los platos
La ropa o el jabón para lavar.
Un cajón
Donde guardar mi sinrazón,
Para abrirlo aunque sea de vez en cuando
Y saber quién soy yo.




















5
LA BUSQUEDA


(LACANDIA ESTA SOLO, EN SILENCIO)


LACANDIA : ¿Lacandia, qué hacés aquí como un pelotudo?... La gente piensa que sos un boludo... y tiene razón... Mi bocho es un despelote... Yo creo que porque pienso tanto los demás no me llegan ni a las rodillas... Pero los demás se cagan en mí y con razón... ¡Por qué soy tan boludo! ¡POr qué tan... tan...! (MIRA HACIA ARRIBA) ¿Para qué miro tanto el cielo? ¿Para qué, desde chico, me la paso mirando las estrellas? ¡Nadie se pasa tanto tiempo como yo, con la boca abierta, así, como un imbécil!... Me gusta... es lindo... tiene algo... Hablo con las estrellas como si hablara con alguien... ¿No seré un maricón? Porque no es de macho... ¡Por qué no seré como todo el mundo! ¡Por qué no seré como Toto, por lo menos!... ¡Soy un quilombo... enorme!... (QUEDA CALLADO UN RATO) Yo debo haber venido para algo a este mundo... para hacer algo... para decir algo... Es como si al nacer, antes de salir de la concha de mi vieja, me hubieran dado un mensaje para entregar... y ahora estoy tratando de leerlo dentro de mí, dentro de todo lo oscuro y despelotado que tengo, y no veo nada y no entiendo ni medio... Y no me voy a sentir bien hasta que lo entregue... ¿A quién? a la gente... a todos esos tipos que me miran como a un loco, con desconfianza... ¡pero cómo hago! ¡No puedo seguir quieto como hasta ahora!... ¡Ya no aguanto!... ¡Tengo que hacerlo!... ¡Me voy a acercar a la agente y le voy a empezar a hablar!... ¿Pero de qué? ¡Si estoy en cortocircuito!... ¡De cualquier cosa! ¡De lo que me salga primero, sin pensar tanto! ¡Hay que tener pelotas, Lacandia! ¡De algún lado me va a salir algo importante que decir! Porque... ahora... ahora siento un temblor... una señal... (VE A ALGUIEN FUERA DE ESCENA Y EMPIEZA A HABLAR. SE ACERCAN DOS CIRUJAS QUE, AL ESCUCHARLO, SE DETIENEN) Hoy es un día inolvidable. Inolvidable porque nada se olvida en esta vida, nada se pierde. Todo está como siempre está. Nada cambia. Estamos aquí como hace miles de años atrás, para congraciarse con nosotros, para purificarnos con el espíritu, para tocar la verdad. ¡Y toda la verdad, todo lo verdadero, todo lo que importa, está en nosotros en este momento! ¡Está en ustedes que me escuchan! ¡En cada uno de ustedes! ¡Bien adentro! (LOS DOS CIRUJAS SE MIRAN) ¡Porque la verdad es la vida! ¡Y cada vida es un milagro! (SEÑALA A UN CIRUJA) ¡Usted es un milagro! ¡Mírese! (EL CIRUJA I TRATA DE VERSE A SI MISMO) ¡Yo lo puedo ver y le aseguro que la luz, el brillo, la fuerza que sale de adentro de usted me emociona, me hace llorar, (SE ARRODILLA) y decir gracias, gracias, gracias por el milagro! (SE INCLINA VARIAS VECES ANTE EL CIRUJA. LOS DOS CIRUJAS ESTAN SORPRENDIDOS. LACANDIA SE LEVANTA) ¡Ustedes dos son los espíritus más ricos que he visto en este día! ¡Detrás de esos trapos mugrientos que les cuelgan, de ese olor a podrido...
CIRUJA I : ¿Nos está cargando?
CIRUJA II : Me parece...
LACANDIA : ... detrás de esas caras amarillentas y sucias, de esos pocos dientes arruinados que les quedan, detrás de esas manos con esas uñas negras...
CIRUJA I : No te tirés conmigo que te amasijo...
CIRUJA II : Y yo te retuerzo el cogote...
LACANDIA : ¡Lo que yo quiero decir es que detrás de toda esa inmundicia, está la verdad, el verdadero tesoro que tienen escondido! ¡Lo que los hace distintos, los hace príncipes, qué príncipes, reyes! ¡Ustedes son los dueños de todos los tesoros del universo! (ENTRA TOTO, AGITADO, Y SE FRENA. CADA TANTO MIRA PREOCUPADO HACIA DONDE HA VENIDO) ¡Todo el amor, toda la inteligencia, todo el oro, toda la riqueza están en sus manos! ¡Eso es lo que tiene que comprender! ¡Ustedes no son dos vagabundos roñosos, que nunca se bañan, llenos de piojos, que se la pasan afanando, y que en lo único que piensan es en morfar!
CIRUJA I : ¡Mirá, flaco, que te reviento!...
CIRUJA II : (LO FRENA) ¡Pará, dejalo que termine, y después lo reventamos entre los dos! (TOTO MIRA HACIA AFUERA, MAS INQUIETO, Y TRATA DE INTERRUMPIR A LACANDIA)
LACANDIA : ¡lo que yo quiero decir es que detrás de esa apariencia podrida que tiene hay algo valioso!
CIRUJA I : ¡Yo te achuro!
CIRUJA II : (LO FRENA) ¡Dejalo!
TOTO : (MAS PREOCUPADO) ¡Rajemos, Lacandia!
LACANDIA : ¡No tengas miedo! ¡Cuando yo digo podrido, lo digo en el mejor sentido de la palabra!
CIRUJA I : ¡Soltame!
TOTO : (TOMANDOLO PARA LLEVARSELO) ¡Vamos, lacandia!
LACANDIA : ¡Dejame terminar! ¡Lo podrido, en esta vida, también es divino! ¡Lo podrido no es menos que lo hermoso! ¡Lo podrido no es menos que lo puro!
CIRUJA II : ¡No ves que es un pelotudo!
LACANDIA : ¡Lo pelotudo también es divino!
TOTO : (CASI HUYENDO) ¡Basta, Lacandia!
LACANDIA : ¡Lo pelotudo también es hermoso, también es puro! (AL PUNTO QUE LOS DOS CIRUJAS LO VAN A TOCAR, DESDE EL LADO HACIA DONDE MIRABA TOTO ENTRA BOYA CON UN PALO EN LA MANO Y GRITANDO)
BOYA : ¡Ah, estabas aquí! ¡Eso es lo que hacés todos los días! ¡Gritando como un imbécil mientras yo me deslomo para conseguir algo de comer! (TODOS QUEDAN SORPRENDIDOS POR SU APARICION, Y LOS CIRUJAS SE DETIENEN)
LACANDIA : ¡Pará un poco, Boya! ¡Que ya termino con mi discurso y voy! ¡Falta el remate, lo más importante!
BOYA : (AMENAZANDO CON EL PALO) ¡Andá para allá! ¡Que si no te doy...!
LACANDIA : ¡Es que el remate es lo más importante, sino va a quedar colgado y nadie va a entender lo que quise decir!
BOYA : ¡Yo te digo por vos! ¡Es te idiota es un vago, un mantenido, en casa tenemos cuatro bocas que alimentar y no es capaz de buscar un trabajo...!
LACANDIA : ¡Estoy trabajando en este momento!
BOYA : ¿Y con esto vas a mantener a tus hijos?
LACANDIA : ¡Estoy comenzando, con el tiempo podré...!
BOYA : ¡No hay tiempo! ¡Te conseguí una changa y no fuiste capaz de ir!
LACANDIA : ¡No me voy a pasar el día descargando ladrillos y bolsas de arena!...
BOYA : ¡Anda o te lleno a palos!
LACANDIA : ¡Primero debo terminar!
BOYA : ¿Ah, sí? ¡Ahora vas a ver! (LO CORRE CON EL PALO. LACANDIA ESCAPA)
LACANDIA : ¡Qué hacés, loca! ¡Me vas a lastimar!...
BOYA : ¡No te voy a lastimar... te voy a matar! (TRATA DE PEGARLE PERO EL LE ESQUIVA)
LACANDIA : ¡Dejame, Boya dejame!... ¿No comprendés que esto es mi vida?
BOYA : ¡No!... (CONSIGUE DARLE UN PALAZO EN LA CABEZA)
LACANDIA : ¡Uy!... ¡Me lo diste!... ¡Sos loca... loca...loca!...
BOYA : ¡Sí!... (TRATA DE PEGARLE DE NUEVO)
LACANDIA : (ESCAPA) ¡Pará, me vas a matar!...
BOYA : ¡Es lo que quiero!...
LACANDIA : ¡Está rechiflada, no sabe lo que hace!... ¡Ayúdenme!... ( DE REPENTE UN CIRUJA SE ANTEPONE ENTRE LOS DOS Y LO CUBRE A LACANDIA. DETIENE A BOYA CON UN GESTO DE LA MANO. DESPUES BUSCA EN EL BOLSILLO AFANOSAMENTE, SIENTE QUE ENCUENTRA ALGO, SACA UNA MONEDA Y CON SATISFACCION LA PONE EN LA MANO DE LACANDIA, HACIENDO GESTO DE QUE SE LO HA GANADO. LOS DOS CIRUJAS, SONRIENTES, SE VAN. LACANDIA, TOTO Y BOYA QUEDAN ESTUPEFACTOS MIRANDO LA MONEDA)
ANTI CORO : ¡No me atosigues!
Dame un lugar
Un lugar que no sea el de los platos
La ropa o el jabón para lavar.
Un cajón
Donde guardar mi sinrazón,
Para abrirlo aunque sea de vez en cuando
Y saber quién soy yo.


6
EL CAMINO EQUIVOCADO


(ENTRA LACANDIA, POCO DESPUES SEGUIDO POR TOTO)



TOTO : (LLAMANDOLO) ¡Lacandia!... ¿Qué hacés? ¿Pero qué hacés? ¡No te vayás!... ¡Esperame, boludo! ¡Esperame!
LACANDIA : ¿Qué querés? Tengo que hacer.
TOTO : ¿Qué te pasa? ¿Estás chiflado?
LACANDIA : Te digo que estoy apurado, estoy yendo para un lado.
TOTO : Boya anda preocupada, dice que no te ve desde la mañana.
LACANDIA : Decile que no me viste.
TOTO : ¿Cómo le voy a decir eso?
LACANDIA : ¡No me viste! ¡Es fácil!
TOTO : ¡Che, creo que te necesitaba! ¡Andaba con los chicos y no los quería dejar solos! Tenía que entregar una ropa que lavó.
LACANDIA : ¡Yo tengo que ir a un lado! ¡Es importante! No puedo estar todos los días perdiendo el tiempo cuidando chicos.
TOTO : ¡Son tus hijos!
LACANDIA : Los chicos pueden esperar, tienen toda la vida por delante. Yo tengo una cita, un encuentro.
TOTO : ¿Con otra mina? ¡Encima de haberte mandado seis hijos con ella, tenés otra mina...! ¿Que te parió! Yo si alguna vez me mando una mina como Boya después me corto las bolas y las cuelgo.
LACANDIA : Eso no es lo importante.
TOTO : Vos porque todos los días... pero yo que de vez en cuando nomás y a veces con cada bagayos...yo, si fuera vos, otra que todos los días, tres veces por día. Una vez la pongo así, otra vez la pongo...
LACANDIA : ¡Pará, che!
TOTO : ¿Qué, te volviste delicado, ahora? ¡Vamos... si siempre nos pasábamos hablando de traca traca...! (HACE GESTOS)
LACANDIA : Toto, no entendés. Hay cosas... cosas mías que no sabés...
TOTO : ¿Te viniste maricón?
LACANDIA : Lo que pasa es que estoy cansado...
TOTO : ¿De qué, si no laburás?
LACANDIA : Tener una familia cuesta...
TOTO : A Boya le cuesta, que se la pasa lavando ropa para mantenerte a vos y a los chicos.
LACANDIA : Estoy roto...
TOTO : ¡Lo tenés todo y te quejás!
LACANDIA : ¡No lo tengo todo!
TOTO : ¿Qué te falta? ¿Alguien que te apantalle también?
LACANDIA : Toto... yo... estoy... cómo te puedo decir... casi muerto... y no quiero que me maten del todo. Yo nací para otra cosa. Está bien que no haga nada y me mantenga... pero siempre me encaja algún mandado... y además limpiar... limpiar a los chicos... limpiar la pieza... todos los días la misma pieza... meta limpiar y limpiar... ¿para qué? Si se vuelve a ensuciar y estás siempre en lo mismo. No avanzás... ¡No avanzás!
TOTO : Esa yo te la comprendo ¿ves? Si la roña no hace mal a nadie ¿no? Al contrario, a veces yo en invierno, cuando estoy bien mugriento, no siento tanto el frío.
LACANDIA : Me tiene dando órdenes...
TOTO : Y... una mano le tenés que dar...
LACANDIA : ¡Sí, una mano... pero ella me pide las dos manos, las tres manos, las cuatro manos! ¡Aparte de tenerme de un lado para el otro, como bola sin manija, me busca changas también! ¡Destapar cloacas, hombrear bolsas, tirar paredes!... A la noche vuelvo molido, listo terminado... y cuando me tiro a descansar y dormir un poco... ella se me acuesta al lado... y me empieza a tocar... y se me sube encima con todo lo que tiene...
TOTO : ¡Che, me estás calentando!
LACANDIA : ¡Me ahoga, me saca todo lo que tengo, todo lo que me queda, hasta la última gota, todas las noches!
TOTO : ¡Dichoso vos! Yo ando siempre cargado, a veces durmiendo... dichoso vos...
LACANDIA : No me entendés. ¡Es que no puedo más!
TOTO : ¡Ah... te gana, puede más que vos...!
LACANDIA : No, yo también puedo pero es que no me interesa tanto ¿entendés?
TOTO : No.
LACANDIA : ¡Yo... ya te lo dije mil veces! ¡Yo nací para otra cosa! Después de cada noche que... al día siguiente quedo como un muñeco, la cabeza no me funciona.
TOTO : Y... mientras te funcione la da abajo.
LACANDIA : La vida se me está yendo en toda la leche que me saca.
TOTO : ¿Te ordeña demasiado?
LACANDIA : (GESTO AFIRMATIVO)
TOTO : ¿Si sigue así te vas a quedar vacío, vacío?
LACANDIA : Vacío...
TOTO : (QUEDA UN TIEMPO PENSATIVO) Mirá, yo como amigo, lo único que puedo decirte es que si querés que te ayude... (LACANDIA LO AGARRA DE LA SOLAPA) ¡Pará... no lo tomés así! ¡Perdoná!... (LO SUELTA)
LACANDIA : ¿Qué hago, Toto? ¿Qué hago? No puedo seguir así... ¿Vos viste el otro día? ¿Viste cuando yo le hablo a la gente? ¿Vos viste lo que pasa? Yo tengo una misión, ¿entendés? ¡Y aquí... aquí. No voy a ningún lado! ¡Aquí tengo... como un vacío... y yo no puedo vivir siempre con ese hueco adentro... yo necesito poder pensar... eso, pensar!
TOTO : ¡Uf, otra vez con eso!
LACANDIA : ¡A mí me gusta pensar! Es lo único que me gusta. Me pasaría la vida entera pensando... Me iría al desierto, donde no hay nadie, y me quedaría allí años... pensando...
TOTO : Pensando...
LACANDIA : Sí. Años... amos me pasaría... qué maravilla... no sabés...
TOTO : (PRUEBA A PENSAR) ¿Y cómo hacés? Yo no aguanto ni un minuto.
LACANDIA : No puedo seguir así. No aguanto más vivir así, ¿me entendés?
TOTO : Pobre, Lacandia... Para vos, ser feliz, es una cruz, ¿no?
LACANDIA : Chau, chau, Toto...
TOTO : Qué le digo a Boya.
LACANDIA : Decile que. que voy a volver tarde. (INICIA SALIDA)
TOTO : ¡Lacandia! Vos... vos vas a volver muy... pero muy tarde... ¿no?
LACANDIA : Toto... nadie puede vivir donde siempre ha perdido. (COMIENZA A IRSE)
TOTO : ¡Para, carajo! ¡Me da en las bolas dejarte ir solo!

CORO : Tirarse a la pileta es su receta
Hundirse hasta el cogote en el error
ANTI CORO : Hacer un viaje de ultramar en bicicleta
Darse el lujo de ser un polizón
Y allá voy
Con viento a favor
Guardados en el bolso de nylón
Lleva e báculo, la túnica y la sal
CORO : Cualquier semejanza
Es sólo casual
ANTI CORO : Y allá voy
Con viento a favor
Armando de palabras
CORO : Cruzadas
ANTI CORO : Seguro del camino
CORO : Que no está
ANTI CORO : Despabilando sueño a la interperie
Y allá voy
Con viento a favor
CORO : Despilfarrando ganas de comer
ANTI CORO : Derrochando sus caudales en el viaje
Y gastando el coraje
Que junté hasta ayer
Allá voy
Con viento a favor
Guardados en el bolso de nylón
Lleva el báculo, la túnica y la sal
CORO : Cualquier semejanza
Es sólo casual.





7
LA BUENA NUEVA


(ESTAN LACANDIA Y TOTO FRENTE A UN GRUPO DE PERSONAS)



LACANDIA : ¡Sean bienvenidos a este templo!... ¡Qué templo dirán ustedes, si es un gallinero abandonado! ¡Sí! ¡Un gallinero pero también un templo, porque en él nos hemos reunido para venerar! ¿Venerar qué? ¿a qué? ¿a quién? ¡A ustedes! ¡Venerarlos a ustedes que son lo más grande, lo más maravilloso del universo! (SE ADELANTA HACIA LOS CONCURRENTES) Sean bienvenidos... Hoy quiero hablarles sobre algo muy común pero que siempre permanece escondido y no nos damos cuenta, hasta que ya es tarde... Quiero hablarles sobre el engaño. Ustedes pensarán, hay tantos que hablan como yo... sí, hay muchos, estamos llenos de gente que habla, que promete y finalmente nos engaña. Pero yo, señores, creo tener la verdad. Y sé que la traigo porque no miento. Porque la verdad sobre la que yo hablo está aquí, entre nosotros. ¡Yo no voy a hacer magia ni milagros, porque la magia y el milagro... son ustedes!... (TODOS LOS PRESENTES SE MIRAN SIN COMPRENDER Y ALGUNOS AMAGAN IRSE. LACANDIA SE DA CUENTA DE LO QUE PASA) ¡Yo quiero hablarle de lo que ustedes son, de lo que realmente valen! ¡De lo que ustedes tienen! ¡Porque ustedes tienen una fortuna! ¡Todos tenemos una fortuna! No tenemos una casa. No tenemos auto, ni ropas, ni siquiera comemos lo suficiente, ni tenemos para remedios o para irnos a veraneas a Mar del Plata. No lo necesitamos. Porque tenemos una fuerza poderosa, universal, infinita. ¿Dónde la tenemos? Dentro de nosotros mismos. No se ve, pero esa es nuestra fortuna. Esa fuerza invisible es la del espíritu. Puede estar a favor o en contra. ¿Y quién... quién decide que esté a favor y no en contra? ¡Nosotros mismo!... ¡Esa fuerza puede hacernos triunfar, ser millonarios, famosos, tener riquezas y vivir sanos! ¡Todos esos que vemos que dan la gran vida, y no son más inteligentes, ni mejores, la han descubierto!... (LOS QUE AMAGAN IRSE REGRESAN, AHORA INTERESADOS. HACE UNA PAUSA) Yo no quiero engañarlos... Yo no quiero engañarlo a usted, señor, que quizás tiene una deuda que quiere pagar para que no le embarguen la casa; o a usted, que quizás quiere a alguien y no es correspondido; o a usted, señora, que se siente vieja y quisiera vivir más; o a usted, señorita, que debe usar ese bastón para poder caminar... (GRITA ENARDECIDO) ¡Señoras y señores! ¡Acabemos con la farsa, con el engaño, con todos esos ladrones que se enriquecen a costa de los pobres! ¡Señoras y señores! ¡Miren esa pobre chica! ¡Mírenla! ¡Ese bastón, esa ceguera, escuchen bien, representan el miedo! (LA MUCHACHA BAJA LA CABEZA Y TODOS LOS CONCURRENTES HACEN UN MURMULLO) ¡Representan la falta de confianza! (NUEVOS MURMULLOS) ¡La ignorancia! @Sí, señores, y la falta de fe! ¡Porque la fe, la fe en nosotros, la fe en nuestra fuerza infinita termina con todo eso! ¡Y esa fe es conocimiento! ¡Sólo conociéndonos bien por dentro tendremos fe! (SE ACERCA ALA MUCHACHA! ¡Dígame, señorita! ¿Tiene fe? (LA MUCHACHA NO RESPONDE) ¿Cree en la existencia de su espíritu? (TAMPOCO CONTESTA) Estoy parada frente... mirándola... (LA MUCHACHA LEVANTA LA CABEZA)
MUCHACHA : Sí...
LACANDIA : Tranquilícese...
MUCHACHA : Sí...
LACANDIA : Sienta dentro de usted la paz que hay en ese sitio...
MUCHACHA : Sí...
LACANDIA : ¿Alguna vez se miró por dentro?
MUCHACHA : No sé...
LACANDIA : ¿Se vio?... (NO RESPONDE) Abra sus ojos interiores... Piense en usted... véase a usted misma... ¿se ve?
MUCHACHA : Sí...
LACANDIA : ¿Cómo se ve?
MUCHACHA : Como siempre...
LACANDIA : Como una sombra, con bastón, anteojos... ¡Deme ese bastón! (SE LO QUITA DE LA MANO! ¡Ahora quite el bastón de su mente! ¡Usted puede!... ¿SE ve?
MUCHACHA : ¡No!... (TRATANDO DE RECUPERAR EL BASTON, MANOTEA EL AIRE, POR MIEDO DE LLEVARSE ALGO POR DELANTE. LACANDIA LA SUJETA)
LACANDIA : ¡Mire con los ojos de su alma! ¡Esa luz que tiene en su interior, hágala crecer, tanto, que llega a sus ojos!... ¡Ese es el momento de hacerlo!
MUCHACHA : Sí...
LACANDIA : ¿Ve la luz?
MUCHACHA : Sí...
LACANDIA : ¡ESa es su verdad! ¡Ese es su espíritu! ¡Su espíritu es sano, fuerte, invencible! ¡Lo ve todo! ¡Y usted también! ¡Porque usted, antes que todo, es espíritu! ¡Lo demás, su cuerpo, es cáscara! ¿Se ve bien por dentro, sana, fuerte, y llena de luz?
MUCHACHA : Sí...
LACANDIA : ¡Sáquese los anteojos, ahora! ¡Tírelos! ¡Esos anteojos son la mentira! ¡La verdad, única, es la luz que ha visto dentro de usted! ¡Tire esos anteojos!
MUCHACHA : No...
LACANDIA : ¡No tenga miedo! ¡Su espíritu es valiente, audaz, es la voluntad suprema! (ORDENANDO) ¡Vamos!... ¡Ya!... (LA MUCHACHA LENTAMENTE SE SACA LOS ANTEOJOS Y LOS DEJA CAER AL SUELO. QUEDA CON LOS OJOS CERRADOS) ¡Abra los ojos, ahora! ¡Vamos! ¡No deje que el miedo triunfe! ¡Para derrotar al miedo no hay más que hacerle frente, ponernos cara a cara contra él! ¡Haga triunfar a la vida, a la felicidad, al amor, al poder que todos tenemos adentro, a la inteligencia! ¡Que sus pupilas tiemblen ante la luz! ¡Ya! ¡Abra los ojos y un mundo nuevo se abrirá, un mundo luminoso, bello, enorme! (LA MIRA FIJO) Ya es el momento... (SE HACE UN SILENCIO. LA MUCHACHA, CON MUCHO TEMOR, VA A ABRIR LOS OJOS, PERO CUANDO VA A HACERLO EL MIEDO PUEDE MAS Y SE TAPA LA CARA CON LAS MANOS Y SE DEJA CAER ARRODILLADA CONTRA EL SUELO) ¡No tenga miedo!... ¡Hay luz! ¡Hay una luz tremenda que la sostiene, que está dentro de usted!... (LA MUCHACHA QUE TIENE LA CABEZA GACHA, EMPIEZA A LEVANTARLA) ¡Eso! ¡Vamos! ¡Con fe! ¡Con confianza! (LA MUCHACHA QUITA LAS MANOS DE LA CARA Y MUESTRA SUS OJOS CERRADOS A EL) ¡Bien! ¡Maravilloso! ¡Ahora abra los ojos!... Despacio... lentamente... despertando de un sueño... (SE HACE UN SILENCIO) ¡Saldrá caminando de aquí, y será feliz, podrá trabajar, estudiar, conocer a un muchacho (LA MUCHACHA EMPIEZA A PONERSE DE PIE) casarse, tener hijos, viajar por el mundo, estar dichosa, radiante!... (OTRO SILENCIO) ¿Y?... (LA MUCHACHA LENTAMENTE ABRE LOS OJOS Y QUEDA PARALIZADA) ¿Y?...
MUCHACHA : ¡Veo!...
LACANDIA : ¡Pudo!...
MUCHACHA : ¡Veo, veo, veo!... (LLENA DE EMOCION, SE ABRAZA A EL)
LACANDIA : ¡Eso! ¡Muy bien! ¡Lo ha conseguido! ¡Se ha hecho el milagro! (APLAUDE Y TODOS LOS DEMAS, MAS EMOCIONADOS, APLAUDEN MAS) ¡Milagro!
TOTO : ¡Milagro, milagro!
TODOS : ¡Milagro, milagro, milagro!
LACANDIA : ¡Agradezcamos a nuestro espíritu, a la fuerza infinita que tenemos adentro!...
MUCHACHA : (SE ABRAZA DE NUEVO A EL) ¡Gracias, gracias!...
TODOS : ¡Milagro, milagro!...
LACANDIA : ¡Estamos en un día extraordinario! ¡La luz divina nos envuelve y nos pasea por el inmenso universo!... Agradezcamos la dicha vivida en este día. Tengamos un minuto de recogimiento y de silencio... (TOTO APROVECHA PARA PASAR EL PLATITO ENTRE LOS CONCURRENTES, QUE PONEN SU CONTRIBUCION. AL TERMINAR, LACANDIA SE ADELANTA Y SALUDA ABRIENDO LOS BRAZOS) Bueno, esto es todo por hoy... (LOS CONCURRENTES SE VAN. QUEDAN UN MOMENTO SOLO. TOTO OBSERVA COMO SE ALEJAN)
TOTO : Listo... ¡Salió redondo!
MUCHACHA : ¡Yo en un momento tuve miedo... cuando me saqué los anteojos!... Si se avivaban...
TOTO : ¡Estuviste bárbara... pero el que realmente fue fabuloso, fuiste vos, Lacandia! ¡Nunca te vi así! ¡Qué bárbaro! ¡Salió todo fenómeno! (CUENTA LA PLATA RECAUDADA. A LACANDIA) ¿Che, no decís nada?
LACANDIA : No... es que quedé cansado...
TOTO : ¡Estuviste diez puntos, fabuloso! ¡Algún día nos tenemos que ir a la Capital!... ¡Allí haríamos montañas de guita!... Tomá, vos también estuviste... (LE DA A LA MUCHACHA)
MUCHACHA : Gracias...
TOTO : Mañana temprano te tomás el omnibus y nos encontrás en la plaza de Berazategui. (LE DA UNAS MULETAS. LO MIRA A LACANDIA) ¿Por qué estás tan callado, vos? ¿Qué te pasa?
LACANDIA : Es que... por un momento... sentí... que era verdad... (LOS TRES QUEDAN CALLADOS)

(BAJA LA LUZ SOBRE ESTA ESCENA AL TIEMPO QUE SUBE SOBRE EL CORO QUE SE INCLINA SOBRE LOS TRES, EXTRAÑADO, Y DE PRONTO PRORRUMPE BURLON Y VOLUNTARISTA)
CORO : Se prendió la luz
Se prendió la luz
Se prendió la luz
Se prendió la luz...
Vamos a gozar
Ay qué calentito
Con blanca pureza
Del amor bendito.
Se prendió la luz
Se prendió la luz...
(SE DILUYE EL CANTO A MEDIDA QUE EL CORO VA PRESTANDO ATENCION A LOS QUE INGRESAN, LITO Y HECTOR)
Vamos a vivir
Ay qué belleza...

8
A LACANDIA LE HACEN UNA BROMA


(ESTAN LITO Y HECTOR. ENTRAN LACANDIA Y TOTO)


LACANDIA : Buenas tardes.
LITO : Lo vimos en la plaza. Pero como había mucha gente... Además, en ese momento estaba bien...
LACANDIA : Sé que insistieron mucho en verme.
LITO : (SEÑALA AL AMIGO) ¡Es por él! (HECTOR ESTA QUIETO) ¿Podés hablar, Héctor? A veces puede... otras se queda callado como ahora. ¿Héctor, podés?
LITO : Yo no lo sé explicar bien... El Quizás, si puede hablar, se lo podrá decir... ¡Hablá, Héctor@ ¡el señor está esperando!... (HECTOR SE QUEDA CALLADO) ¿Me oís?... (LO MIRA A LACANDIA) ¡No, no es sordo, lo que pasa es que a veces se queda trabado, no, no es trabado, es algo difícil de explicar!... ¡Hablá Héctor! (LO SACUDE DEL BRAZO) ¡Dale!... (A LACANDIA) ¡No es la primera vez que pasa esto, ya fuimos a ver dos o tres videntes para que lo curen y siempre...!
HECTOR : (PRORRUMPE VIOLENTAMENTE) ¡La cicatriz dañina cruza la cara y se estrella contra el vidrio, salpicando de sangre el piso muerto, pisoteado por millones de hambres gigantes que pesan millones de toneladas y tragan montañas como bombones, afectando la órbita del plante de tal modo que la tierra se escapa del sistema haciendo centro perfecto en el ombligo del viejo todopoderoso que duerme la borrachera eterna del universo!... (SE CALLA SUBITAMENTE)
LITO : ¿Vio? ¡Y esto no es nada, a veces es peor! ¡Hoy se quedó corto!... ¡Pero si uno lo golpea...! (LE GOLPEA LA ESPALDA PARA QUE LARGUE EL RESTO)
HECTOR : (VOMITANDO LAS PALABRAS DE A UNA) ¡Encarnecidos... ojos... queman... el cielo... y lo evaporan... hasta hacerlo... desaparecer!
LITO : ¿No le parece raro?
LACANDIA : Sí...
LITO : El dice que oye voces, que ve rostros...
LACANDIA : ¿Caras?
LITO : No, rostros.
LACANDIA : Ah...
LITO : Pensamos que usted, quizás, tiene la manera de curarlo... ¿cómo le dicen?... de exorcisarlo...
LACANDIA : Puede ser...
LITO : Lo único... desde ya le digo, nosotros no tenemos ni un peso para pagarle...
LACANDIA : Eso es lo de menos. (QUEDAN EN SILENCIO) Acérquemelo.
LITO : Sí... (LITO TOMA DEL BRAZO A HECTOR Y LO LLEVA CAMINANDO HASTA PONERLO FRENTE A LACANDIA)
LACANDIA : Gracias... (SE QUEDA OBSERVANDOLE LA CARA. SE LA LEVANTA UN TANO EMPUJANDOLE EL MENTON SUAVEMENTE HACIA ATRAS) Está pálido...
LITO : ¿Le parece?
LACANDIA : Eso puede ser efecto del amanecer...
LITO : Quizás, es que anoche nos acostamos tarde...
LACANDIA : Ahora aléjemelo un poco... (LITO LO HACE RETROCEDER UNOS PASOS) Ahí está bien... (SE QUEDA OBSERVANDOLO DETENIDAMENTE. LITO NO ENTIENDE LO QUE PASA) Quédese tranquilo, no es el cuerpo lo que estoy mirándole, sino lo que lo rodea. El aura.
LITO : Ah...
LACANDIA : Esos colores... terrible... (HACE GESTO DE DESAPROBACION) ¿El padre vive todavía?
LITO : No, murió.
LACANDIA : ¿Accidente?
LITO : No.
LACANDIA : ¿Una enfermedad?
LITO : (ASIENTE)
LACANDIA : Incurable...
LITO : No... incurable...
LACANDIA : Incurable. Se murió.
LITO : Y... sí...
LACANDIA : (NUEVO GESTO DE PREOCUPACION) Quizás es herencia... Mire, lo que yo veo en él son colores oscuros que se retuercen todo a lo largo de su cuerpo como serpientes, serpientes que se estiran y muerden y muerden y muerden sin cesar...
LITO : (ALGO TEMEROSO)El nunca se quejó de eso...
LACANDIA : Eso no se siente, y lo que no se siente es lo peor... Esto mejor no se lo diga a su amigo... Está en un estado aparente inconsciencia... Lo que no se ve es lo que nos enferma... No los microbios, los virus, las pestes... El hombre muere por sus actos, por su crueldad, por sus desprecios, por sus engaños... La burla es una horca divertida que acogota al mismo burlador...
LITO : Nosotros no quisimos ofenderlo... (SACUDE A HECTOR) ¡Héctor, despertá!
HECTOR : (FINGE DESPERTAR) ¿Eh?...
LITO : ¡El señor cree que hemos venido a burlarnos!
HECTOR : ¡Yo... de ningún modo! ¡Yo, para que vea, lo estuve escuchando! ¡Yo... yo... no me puedo aguantar, sabe! ¡Sin querer me sale la joda!... (SACA UN PAÑUELO Y SE SECA LAS LAGRIMAS. DESPUES LA TIRA CONTRA EL PISO Y LA HACE REBOTAR COMO UNA PELOTITA. EXPLOTA EN UNA CARCAJADA) ?Usted tiene razón! ¡Es una enfermedad! ¡Hereditaria! ¡Yo salí a mi viejo que también era un jodón de mierda! ¡Hereditario es! ¡Es por mi viejo! ¿Vio? ¡Qué cuando se murió nadie se lo quería creer, porque siempre estaba meta joda!... ¡Por favor, sálveme, yo sé que usted puede! ¡Sálveme!... (SACA UN REVOLVER, SE LO LLEVA A LA SIEN Y DISPARA. SUENA COMO UNA CORNETA. EXPLOTA EN OTRA CARCAJADA) ¿Qué puedo hacer? ¡Si yo lo único que tengo en la cabeza es la joda, y las minas... lo que mató a mi viejo!... (SE ARRODILLA)
LACANDIA : ¡No hay valor más alto que la verdad! ¡No ceder, no descender a la mentira! ¡La mentira es la serpiente de este paraíso que es la vida! ¡Y eso de que no tiene ni un mango para la consulta es una mentira! (RAPIDAMENTE LITO SACA PLATA Y LE PAGA A TOTO. HECTOR SACA LA BILLETERA Y LA TIRA AL SUELO HACIA TOTO PARA QUE LA TOME, PERO EN EL MOMENTO QUE VA A TOMARLA TIRA DE UN HILO HACIA ATRAS Y RECUPERA LA BILLETERA. EXPLOTA EN OTRA CARCAJADA)
HECTOR : ¡Sálveme!
LACANDIA : ¡La vida no es joda! ¡Vivir es tan verdad como la muerte! ¡Por eso la muerte es vida y las dos... (SE INTERRUMPE E INICIA LA SALIDA. SE DETIENE DE PRONTO) ¡Yo te voy a salvar! ¡A partir de ahora vas a sentirte aliviado! ¡Cerrá los ojos! (HECTOR LOS CIERRA. LITO PERMANECE A SU LADO CON MIEDO) ¡Escuchá mis palabras!... ¡Todo lo que te dije... era una joda! (APAGON)

9
EL APOGEO

(TOTO HABLANDO POR TELEFONO. ENTRA LACANDIA CON UN PAPEL EN LA MANO, ENSAYANDO)


TOTO : Sí, anoto.
LACANDIA : ¡el espíritu es infinito, inmaterial...! (SE INTERRUMPE) No... (VUELVE A ENTONAR) ¡el espíritu es infinito, inmaterial! ¡Para el espíritu no existe ni el espacio ni el tiempo! ¡El espíritu está en todas partes!
TOTO : (A LACANDIA) Ya tienen todo el itinerario de la gira.
LACANDIA : Leémelo mientras repaso.
TOTO : Dígame. Empezamos en rosario, conforme. ¿De ahí?
LACANDIA : ¡El espíritu está en todas partes! ¡No...!
TOTO : Santa Fe, y de Santa Fe vamos a Paraná.
LACANDIA : (ENSAYANDO) ¡el espíritu está en todas partes!
TOTO : De Paraná a Gualeguaychú.
LACANDIA : ¡El espíritu está en todas partes!
TOTO : De Gualeguaychú a Concepción del Uruguay, de ahí a Concordia, de ahí a Goya.
LACANDIA :(EXASPERADO) ¡No, no es así! ¡Debo decirlo como algo grande, inmenso! ¡El espíritu está en todas partes... no necesita desplazarse ni viajar...!
TOTO : Le leo, sí: Rosario, Santa Fe, Paraná, Gualeguaychú, Concepción del Uruguay, Concordia, Goya, Formosa y de avión a Río Gallegos el mismo día, bárbaro. ¡Momento! (A LACANDIA) ¡En Río Gallegos nos espera un estadio de fútbol lleno! ¡Un vagón de guita, Lacandia! (AL TELEFONO) Sí, anoto.
LACANDIA : Toto, después te quiero hablar de eso que me dijiste de invertir en la Bolsa. ¡No necesita desplazarse ni viajar! Averigualo bien, ocupate, porque la guita en el Banco no rinde un carajo... ¡No necesita desplazarse ni viajar!... ¡Por qué mierda no me sale! ¡El espíritu está en todas partes!...
TOTO : (AL TELEFONO) Listo, ahí nos vemos. Ah, oiga, tres estrellas, eh. El pastor necesita silencio y comodidad.
LACANDIA : ¡No necesita desplazarse ni viajar!
TOTO : (MOSTRANDO EL PAPEL A LACANDIA) Mirá qué toco hay aquí, Lacandia.
LACANDIA : ¿Y es seguro?
TOTO : Confirmado. SEguimos con Pergamino, Junín, Chivilicoy.
LACANDIA : Hay que meterle, porque la guita parada te la come la inflación... ¡No necesita desplazarse ni viajar...! (NO RECUERDA) ¿Cómo sigue?
TOTO : Olavarría, Tres Arroyos, Bahía Blanca.
LACANDIA : ¡El espíritu está siempre presente! (LEYENDO) ¡Corrientes, Posadas, Necochea, Mar del Plata!
TOTO : ¡El espíritu está en todas partes!
LACANDIA : ¡Tandil, Azul!
TOTO : ¡Mercedes!
LACANDIA : ¡San Luis, San Rafael!... ¿Y es seguro? ¿La guita, en la Bolsa, está segura?
TOTO : ¡No necesita desplazarse ni viajar!
LACANDIA : ¡el espíritu está en todas partes!
TOTO : ¡Guaymallen, Mendoza, San Juan!
LACANDIA : (ACORDANDOSE) ¡No necesita desplazarse ni viajar! ¿Pero, seguro, seguro?
TOTO : Te lo digo yo. ¡La Rioja, Catamarca!... En este momento, la Bolsa es la bomba.
LACANDIA : Metelo todo en la Bolsa. (EXTENUADO) ¡No necesita desplazarse ni viajar!




























10
LA CAIDA


(LACANDIA ESTA EN EL CENTRO DEL ESCENARIO, DIRIGIENDOSE AL AUDITORIO Y, MAS ATRAS, TOTO)


LACANDIA : ¡Hermanos! ¡No alcanzo a ver el rostro de cada uno de ustedes y sin embargo los reconozco a todos! ¡A ti mujer! ¡A ti, mi hermano pequeño, a todos, porque estoy siempre junto a ustedes y los amo, los amo inmensamente, y no debería amarlos tanto! ¿Está bien que yo los ame tanto? ¡No! ¡Porque todo exceso es malo!... (SONRIE) Ustedes dirán, cómo es posible que el exceso de amor justamente, que es lo más grande que hay en el universo, pueda ser malo... El exceso de amor nos lleva a los celos, al egoísmo, al sentimiento de posesión. Lo mismo el exceso de inteligencia, que puede convertirnos en personas calculadoras, frías, solamente intelectuales... A una gran inteligencia hay que equilibrarla con una igual cantidad de amor. ¡entonces sí estamos ante el equilibrio perfecto, ante el ideal!... (DESDE UN LATERAL UNA CHICA LLAMA LA ATENCION DE TOTO. TOTO SE ACERCA A ELLA, RECIBE UN PAPEL Y LO LEE) ¡Lo mismo les puedo decir en cuanto al dinero! ¡Tenemos derecho a él para proveer a nuestra necesidades, pero el exceso de dinero, guardado, encerrado, metido en negocios que no brindan un bien a nuestros semejantes, también es malo! (TOTO SE AGARRA LA CABEZA AL LEER EL PAPEL) ¡El dinero debe correr, alegremente! ¡Debemos recibirlo en abundancia, sí, pero después dejarlo que siga su curso, que no se convierta en un fin!... (TOTO LE ACERCA EL PAPEL A LACANDIA) A su turno daremos respuesta a estos hermanos que nos escriben desde todas partes... (VUELVE A SU DISCURSO) ¡Debemos saber que el exceso de dinero lo hace volver al hombre al estado animal de la antigüedad!... (TOTO INSISTE Y URGE A LACANDIA A LEER EL PAPEL. LACANDIA LO HACE SIN DEJAR DE HABLAR) ¡A la brutalidad! ¡a la bestia! ¡De ahí las guerras, de ahí todos esos pueblos aplastados, la muerte!... El dinero, que a uno le cuesta ganar... (SE INTERRUMPE UN SEGUNDO) ¡Que lo parió!... (RETOMA) ¡El dinero por el que uno trabaja tano, que gana con el sudor de la frente...! (SE INTERRUMPE) ¡EStalló la bomba!... (RETOMA) ¡Ese dinero no debe importarnos, sólo debe importarnos lo que él nos provee: el alimento, la vivienda, la ropa!... (SE INTERRUMPE) ¡La Bolsa se fue a pique!... (RETOMA) ¡Debemos ganar dinero para sostener nuestra casa!... (SE INTERRUMPE DE NUEVO) ¡Las acciones no valen ni medio!... (RETOMA) ¡El dinero es un bien es apariencia! ¡El dinero es sólo un medio...! (SE INTERRUMPE) ¡qué ha pasado! ¡Lo perdí todo! ¡Estoy quebrado!... (TRATA DE RETOMAR) ¡El dinero...! ¡Mi dinero!... ¡El dinero...! ¡Mi dinero! ¡Todo lo que he ganado!... ¡Es imposible!... ¡Todo perdido! ¡Hundido!... ¡Es el fin! ¡No puede ser, no puede ser!... (CAE ARRODILLADO) ¡Díganme, señores! ¡díganme que no es cierto! ¡Díganme que estoy soñando! ¡que no perdí toda mi fortuna! ¡que no perdí toda mi seguridad, mi fortaleza, mi bastión!... ¡Quiero que me devuelvan mi dinero!... ¡Me robaron! (SE LEVANTA ENFURECIDO Y AMENAZA CON EL PUÑO) ¡Que me lo devuelvan o los voy a matar a todos, o degollarlos, a triturarlos uno por uno!... ¡Los lleno de bombas y los hago volar por el aire!... ¡Pero que la bomba atómica!... ¡Peor!... ¡Hijos de puta!...
CORO : (BURLON) Y allá voy
Con viento a favor...


























11
EL REGRESO


(ESTAN TOTO Y BOYA)


BOYA : ¿cuándo volvieron?
TOTO : Hace unos días.
BOYA : Tantos años... ¿Dónde está?
TOTO : Allá, debe estar viéndonos... No quiso venir él... no se atrevía...
BOYA : Después de tanto tiempo, ya no tiene importancia... Me enteré que le fue bien...
TOTO : Sí...
BOYA : Me alegro por él, al final tenía razón... Decile que venga, que no tenga vergüenza. (TOTO SE DA VUELTA Y HACE SEÑAS CON EL BRAZO)
TOTO : Ahí viene... (SE QUEDAN MIRANDO)
BOYA : Estás más flaco. (LACANDIA APARECE Y SE ACERCA A ELLOS)
LACANDIA : Hola.
BOYA : ¿Qué tal?
LACANDIA : Bien.
TOTO : Bueno, yo los dejo. Después te veo, Lacandia.
LACANDIA : Bueno. (TOTO SE MARCHA. QUEDAN CALLADOS UN RATO)
BOYA : ¿No tenés nada que decir después de tanto tiempo?
LACANDIA : Sí... Vine a verte por algo, desde hace tiempo que te lo quería decir... (HACE UN SILENCIO) Perdoname...
BOYA : ¡Eh, no seas zonzo, no tengo nada que perdonarte!
LACANDIA : ¡Yo sé que me porté mal, egoístamente, que te dejé con todos los chicos, en un momento muy difícil!
BOYA : No fue para tanto.
LACANDIA : Yo nunca me lo perdoné.
BOYA : Yo, para decirte la verdad, al principio tampoco. Te maldecía. ¡Si te llegaba a encontrar te hubiera roto la cabeza, no sé...! ¡Pero después... vos sabés cómo son las cosas!
LACANDIA : Todo lo que habrás dicho contra mí era cierto.
BOYA : ¡No... lo que pasa es que una, en ese momento...! ¡Pero ya todo pasó! ¡Te veo bien! ¡Me alegra volverte a ver! ¡No me hubiera gustado, algún día, morirme, sin haberte podido ver de nuevo! ¿Sabés que lo pensé? ¡Sos un bicho raro! ¡Y una no siempre encuentra a un tipo como vos!
LACANDIA : Te arruiné la vida.
BOYA : ¡No! ¡Lo que pasa es que no servías para marido! ¡Yo creo que lo que ocurrió fue lo mejor! ¡Para vos y para mí!
LACANDIA : ¿Y los chicos...?
BOYA : También para los chicos... Al principio te extrañaron un poco, como yo, pero después... vos sabés cómo son las cosas... A veces me hablan de ese hombre que vivía con nosotros, que nunca trabajaba, que se la pasaba gritando en las plazas... Nunca supieron muy bien qué eras para ellos...
LACANDIA : Me gustaría verlos...
BOYA : El mayor está casado, José.
LACANDIA : ¿José, tan chico? ¿Ya casado?
BOYA : En cualquier momento... voy a ser abuela.
LACANDIA : Entonces yo también... Casado... ¿Lo puedo ver?
BOYA : Y los otros ya están grandes, también.
LACANDIA : Me gustaría verlos...
BOYA : ¡José está muy bien, tiene trabajo, se pudo comprar una casa, hasta tiene un autito viejo que se la pasa arreglando!...
LACANDIA : Yo nunca los olvidé, Boya, tampoco a vos...
BOYA : Yo tampoco.
LACANDIA : (METE LA MANO EN EL BOLSILLO) No es mucho...
BOYA : Mirá, para que veas que no te miento, le podemos preguntar a mi marido. Cada tanto le cuento algunas de tus locuras o cuando predicabas a la gente y yo te corría con un palo... ¡si vieras cómo se ríe!...
LACANDIA : (SACA LA MANO DEL BOLSILLO, VACIA) Sí...
BOYA : ¿Y vos qué vas a hacer ahora?
LACANDIA : No sé...
BOYA : ¡Con todo lo que tenés en la cabeza te vas a arreglar! ¡Los tipos como vos siempre salen a flote! ¡Eso es lo bueno! ¡Yo nunca voy a olvidarte! ¡Mirá, para mí, siempre vas a ser como mi salvador! ¡Vos lo sabés bien!...
LACANDIA : Sí...
BOYA : ¡Algún día te voy a invitar a comer con mi marido!
LACANDIA : No sé, no me voy a quedar mucho tiempo...

ANTI CORO : (MELANCOLICO) Y allá voy
Con viento a favor.


12
EN EL CULO DEL MUNDO



(APARECE LACANDIA Y TOTO, QUIEN APOYA LA VALIJA EN EL SUELO. ESTAN DESPEINANDOSE, CON LA ROPA ARRUGADA Y LLENA DE POLVO)


LACANDIA : No voy a poder, Toto. Ya no... ¿Qué hacemos aquí?
TOTO : Acá o en cualquier lado hay que comer, Lacandia. Vos empezás por hacer ese milagro. En este pueblito te va ser más fácil... (APARECE UN PAISANO DEL LUGAR)
PAISANO : (A LACANDIA) ¿Usted es el contorsionista?
LACANDIA : (SIN ENTENDER) ¿Qué dice?
PAISANO : ¡Si usted es el contorsionista!
TOTO : ¡No, perdón, señor! ¡No es el contorsionista! ¡Es el pastor Lacandia! ¡Viene aquí a predicar, a ayudar a la gente!
PAISANO : ¡Ah, yo estoy esperando al contorsionista! ¡Qué lo parió! ¡Son todos iguales! ¡O no vienen o vienen mamados y arman bronca y a la hora de la función hay que sacarlos de presos, como ahora! ¡Sabe las veces que me pasó! ¡Qué desastre, qué desastre!... ¡Me van a quemar la sala!
TOTO : Nosotros quizá podamos ayudarlo... ¡Mire, el pastor Lacandia, aquí presente, atrae multitudes! ¡Cuando se instala en un teatro, un estadio, un local cualquiera, la gente acude a millares! ¡El puede ser su solución! ¡Puede todo!
PAISANO : ¿Puede contornearse? ¿Retorcerse?
LACANDIA : ¡No!
PAISANO : ¡Porque yo necesito al contorsionista!... ¿Y bailar español? ¡Aquí, a la gente le gusta mucho los gitanos que...!
TOTO : ¡No, él no baila español! ¡El baila con las palabras! ¡Enloquece a la gente!...
PAISANO : ¡El comisario me prometió soltarlos para la función!... ¡Pero no es seguro! ¡Lo único que tengo es la odalisca y el que cuenta chistes verdes!
TOTO : Oiga ¿Y qué le parece si una parte del espectáculo la hacen ellos y la otra parte nosotros.
LACANDIA : ¡Pero qué estás diciendo!
TOTO : ¡Dejame hablar!
LACANDIA : ¡Ahora soy un saltimbanqui!
PAISANO : ¿El señor es un saltimbanqui?
LACANDIA : ¡No!
PAISANO : ¡Usted no sabe lo que son estos pajueranos! ¡Me van a hacer mierda el salón!
TOTO : ¡La tengo! ¡Ya la tengo! ¡Atiéndame! ¡En la primera parte de la función los tipos se ríen con los chistes verdes y se calientan con la odalisca, y en la segunda parte entramos nosotros y les perdonamos los pecados! ¡Me parece que se balancea!
LACANDIA : ¡He dicho que no! (QUEDAN EN SILENCIO. EL PAISANO MASCULLA)
TOTO : Perdón ¿el señor decía?
PAISANO : ¡Por lo menos me soltaran al adivino! ¡A la gente le gusta que le adivinen cosas, la hace sentir importante!
TOTO : ¡Eso es pan comido! ¡Eso lo podemos hacer nosotros! ¿No, Lacandia?
LACANDIA : (MAS FURIOSO) ¡qué decís!
TOTO : ¡Tiene bastante relación con lo que hacemos nosotros!
LACANDIA : ¡Un pito de relación!
TOTO : ¡Los dos hacen cosas de otro mundo!
LACANDIA : ¡Te voy a partir el otro mundo en la cabeza!...
PAISANO : ¡No puedo esperar más!¡Me van a quemar la sala! Si llega un bailarín español o un adivino, por favor, me lo indica! (SEÑALA) ¡Por ahí, Salón Princesa, se ve enseguida!... (SE VA)
TOTO : ¡Agarrá, Lacandia! ¡Mirá qué oportunidad! ¡Estamos secos y el próximo pueblo está a trescientos kilómetros!
LACANDIA : ¡Caminaremos!
TOTO : ¿Sabés lo que decís? ¡Vamos a reventar el camino! ¡Yo estoy muerto de sueño, tengo hambre, tengo sed!... ¡Tenemos que hacer tripas corazón, agarrá, Lacandia, agarrá! ¡sino, morimos en el camino o morimos aquí!
LACANDIA : ¡Será como vos decís, moriremos en el camino o moriremos aquí! ¿Sabés lo que es morir? ¡Bueno, preparate! ¡Porque esta vez van a enterrarnos en el camino o en este sitio, que ni sé cómo se llama, en el culo del mundo!
TOTO : ¡Por favor!
LACANDIA : ¡Y no grités! ¡Necesito paz! ¡Para morir necesito paz, mucha paz!... (SE QUEDA DURO Y FIRME EN EL LUGAR, MIENTRAS TOTO LO OBSERVA CADA VEZ MAS ALARMADO)


13
EL ROBO



(ES DE NOCHE. LACANDIA Y TOTO ESTAN ESCONDIDOS EN LA OSCURIDAD)

TOTO : Ya hace buen rato que no se ve ninguna luz. Debe estar roncando; con la panza llena el hijo de puta. Pero vamos a esperar un cacho más... (SILENCIO) Dicen que en Mar del Plata están haciendo unos días bárbaros... (SILENCIO) La de gente que hay allí... y la guita que corre... Se puede currar a lo grande y de paso tomar sol, mirar a las minas... ¿Sería lindo, no? (SILENCIO) ¡Shsss...! (A SU PANZA) Me tira la bronca... pobrecita... hace cuánto que no carga algo sólido... (SILENCIO) Lo que más jode es el silencio que hay, ¿viste? Nunca oí tanto silencio en mi vida... es como si te gritaran en la oreja desde todos lados. De arriba, de abajo, de los costados... (SILENCIO) Yo voy... es fácil... vos viste, por la puerta del fondo... uno le da un golpe y listo... todo el almacén para vos solo... (SE LEVANTA PARA IR. LACANDIA LO SUJETA) ¡Largá, soltame!... ¡Vos no te preocupés, dejame a mí... vos pensá... pensá en los salames que traje la última vez!... ¡Soltá, carajo!... (LE SACA LA MANO DE ENCIMA) ¿No ves que yo no puedo pensar en otra cosa?... Si es una pavada... En dos minutos... (SALE)
LACANDIA : (TIEMPO) Qué silencio... Me gusta. Se puede pensar... (SILENCIO. SUENA UN BALAZO. LACANDIA SIGUE INMOVIL. TIEMPO. DE PRONTO GRITA) ¡Toto! (APAGON)


14
LACANDIA ES PUESTO A PRUEBA



(ESTA LACANDIA Y TOTO, QUE CAMINA CON MULETAS)


TOTO : Puede ser mucha guita, Lacandia... ¿Me oís?
LACANDIA : No quiero.
TOTO : Por una vez. ¿Que te cuesta? Mirá que ya se viene un frío de la gran puta... Podríamos alquilar una piecita... comer caliente... El tipo dijo que lo que vos pidás... Es un hermano que sufre, che... ¿Le digo que venga?... ¿Sí?
LACANDIA : Yo no puedo hacer nada por él.
TOTO : ¿Quién te dijo? Vos todavía tenés polenta... Si te largás a hablar... ¿Por qué no hablás más, Lacandia?
LACANDIA : No tengo nada que decir.
TOTO : Decí lo de antes. La fuerza infinita y el espíritu y todo eso... ¿No te da lástima? Miralo... Hace no sé cuanto que te está buscando. Sos su última esperanza... Me lloró, Lacandia. No sabés lo que fue. De repente siento una frenada y el tipo que se baja del auto, un autazo, y se pone a mirarme. Y me mira y me mira y zas, se me viene encima... ¿Yo pensé, qué le afané yo a éste? Y el tipo que viene y me dice: "¿Usted es ayudante del pastor? ¿Dónde está? ¡Tengo que ver al pastor!" Sabe una punta de vos... curaciones, milagros... todo eso que hacíamos, ¿te acordás? Y bueno... Yo sé que vos no... no querés saber nada pero... se me partía el alma, ¿qué querés? Me lloró, Lacandia... ¿yo qué iba a hacer?... ¿Le digo que venga? Decile algo... cualquier cosa... lo va a ayudar... ¿Sí?... ¿Sí? (SILBA CON LOS DEDOS Y HACE SEÑAS)
LACANDIA : ¿Qué hacés Toto? ¿Qué hacés? Si yo no puedo... ¿No sabés vos que yo no puedo? ¿Querés ver cómo no puedo? ¿Querés ver? (SE LE PLANTA DELANTE Y LO MIRA FIJO) Caminá. Largá la muleta y caminá solo. Dale. Vos podés. El plomo que te metieron en la pierna no existe... Lo único que existe es el espíritu... la fuerza infinita que llevás adentro... dale... ¡somos inmortales!... ¡somos eternos y todopoderosos!... (ENTRA UN HOMBRE DE EDAD AVANZADA EMPUJANDO UNA SILLA DE RUEDAS EN LA QUE ESTA SENTADA UNA MUJER YA MADURA EN ACTITUD AUSENTE. TODO CAPITALIZA LAS ULTIMAS FRASES DE LACANDIA Y ANIMA CON GESTOS AL HOMBRE. LACANDIA SE ENCIERRA Y MASCULLA) Yo no hago milagros.
TOTO : (BAJO, AL HOMBRE) El milagro son ustedes...
LACANDIA : Todo es mentira.
TOTO : (IDEM) Menos el espíritu...
LACANDIA : ¿quiere dejarse morir? ¡Hágalo! ¡Da lo mismo!
TOTO : Porque la muerte es vida y la vida es muerte... ¿De qué sirve esta vida si el espíritu está muerto? Si no se conmueve ante el dolor que causa... (A LACANDIA) ¿No es cierto? (EL HOMBRE SE LARGA A LLORAR. LACANDIA LO VE Y DESPUES SE ACERCA A LA MUJER Y LA MIRA LARGAMENTE. TOTO SE LLEVA AL HOMBRE)
LACANDIA : Lo que usted busca es imposible. Matar la vida... matándose. Imposible. ¿Sabe que mientras usted se deja morir, las plantas siguen creciendo, que las flores hoy están más hermosas que nunca, bajo el sol enorme que hay? ¡Hoy es un día de esos que uno se emociona de sólo verlo, da ganas de arrodillarse y besar la tierra, abrazar el cielo! ¡La muerte no existe! ¡Todo es vida! ¡Así como es en el universo, así es en nosotros! ¡Somos inmortales!... Busque en su interior... estoy seguro que hay una luz...una puerta... que usted querrá abrir... para volverse a encontrar con esta maravilla que nos rodea... (LA MIRA EN SILENCIO) ¡Haga un esfuerzo! ¡Ya es el momento!... Ahí... en lo oscuro... en el fondo... hay una lucesita... una puerta... sólo tiene que alzar la mano... y abrirla... (LA MIRA Y LA CABEZA DE LA MUJER PARECE MOVERSE) ¡Vamos, muévase! ¡Sólo un esfuerzo! Sólo tiene que alzar la mano... y llegar a esa manija... (EL CUERPO DE LA MUJER TIEMBLA) ¡Un esfuerzo más! ¡Yo la veo parándose de esa silla, bien erguida, yo la veo bella todavía!... (EL BRAZO DERECHO DE LA MUJER EMPIEZA A MOVERSE) ¡Eso! (COMIENZA A LEVANTARSE) ¡Ve que puede! ¡Está moviendo el brazo! ¡Quiere decir que ha visto la luz... ha visto la puerta... ha visto la manija que puede abrir!... (EL BRAZO SE LEVANTA MAS) ¡Ya llega, es suya!... (CADA VEZ, CON MAS ESFUERZO, LA MUJER LEVANTA LA MANO) ¡Ya falta poco! ¡Ya la alcanza!... (Y LA MANO DE LA MUJER, BRUSCAMENTE, LO AGARRA DEL SEXO. QUEDA PARALIZADseguida!... (SE VA)
TOTO : ¡Agarrá, Lacandia! ¡Mirá qué oportunidad! ¡Estamos secos y el próximo pueblo está a trescientos kilómetros!
LACANDIA : ¡Caminaremos!
TOTO : ¿Sabés lo que decís? ¡Vamos a reventar el camino! ¡Yo estoy muerto de sueño, tengo hambre, tengo sed!... ¡Tenemos que hacer tripas corazón, agarrá, Lacandia, agarrá! ¡sino, morimos en el camino o morimos aquí!
LACANDIA : ¡Será como vos decís, moriremos en el camino o moriremos aquí! ¿Sabés lo que es morir? ¡Bueno, preparate! ¡Porque esta vez van a enterrarnos en el camino o en este sitio, que ni sé cómo se llama, en el culo del mundo!
TOTO : ¡Por favor!
LACANDIA : ¡Y no grités! ¡Necesito paz! ¡Para morir necesito paz, mucha paz!... (SE QUEDA DURO Y FIRME EN EL LUGAR, MIENTRAS TOTO LO OBSERVA CADA VEZ MAS ALARMADO)


13
EL ROBO


(ES DE NOCHE. LACANDIA Y TOTO ESTAN ESCONDIDOS EN LA OSCURIDAD)

TOTO : Ya hace buen rato que no se ve ninguna luz. Debe estar roncando; con la panza llena el hijo de puta. Pero vamos a esperar un cacho más... (SILENCIO) Dicen que en Mar del Plata están haciendo unos días bárbaros...

(EN EL DESCAMPADO. ATARDECER DE INVIERNO. POR UN LATERAL ENTRA LACANDIA. SE TAPA EL CUELLO CON UNA SUCIA Y VIEJA BUFANDA. POR EL OTRO, APARECE UN CIRUJA Y LO MIRA. SIGUE SU CAMINO PERO A LOS POCOS PASOS SE FRENA. SE QUEDA OBSERVANDOLO. LACANDIA QUE SE HA INSTALADO EN EL SUELO, ADVIERTE QUE LO MIRA Y DEVUELVE LA MIRADA. EL CIRUJA, ENTONCES, LE QUITA LA VISTA. SE HACE UNA PAUSA. CUANDO LACANDIA VUELVE A MIRARLO EL CIRUJA DE NUEVO LO ESTA OBSERVANDO. ASI QUEDAN UNOS SEGUNDOS)


LACANDIA : ¿Qué me estás mirando vos...?
CIRUJA : ¿Yo? Nada...
LACANDIA : ¿Qué, me vas a decir que no me estás vichando?
CIRUJA : No.
LACANDIA : (DESPUES DE UNA PAUSA) ¿Por qué me mirás?
CIRUJA : No sé... Me parece que lo tengo visto antes.
LACANDIA : No creo.
CIRUJA : ¿Usted un tiempo no hablaba en las plazas?
LACANDIA : No.
CIRUJA : Hubiera jurado. ¿Seguro que no era usted?
LACANDIA : Dejame tranquilo, carajo.
CIRUJA : Está bien. Si no quiere que le diga que ese tipo era usted, no era usted y listo, era un tipo muy parecido a usted, pero no era usted. (PAUSA) ¿Pero cómo puede haber dos tipos tan parecidos?
LACANDIA : ¿Oíme, qué querés para irte y dejarme en paz?
CIRUJA : Yo no lo molesto.
LACANDIA : (DESPUES DE UNA PAUSA) Me estás jodiendo. Me reventás.
CIRUJA : Si yo no le hablo.
LACANDIA : Pero estás aquí. Y yo no quiero ver a nadie.
CIRUJA : Vos no sos el dueño de este sitio. Y me voy a quedar lo que me dé la gana. Qué carajo.
LACANDIA : Mirá, quiero estar solo. Hay miles de lugares por aquí y este sitio es mío. Buscate otro, ¿eh?
CIRUJA : Más te miro más seguro estoy. Qué te cuesta decírmelo.
LACANDIA : Está bien, yo soy el que hablaba en las plazas. ¿Estás contento, ahora? Bueno, andate.
CIRUJA : ¡Y qué se hizo de tu ayudante? ¿El que pasaba el platito?
LACANDIA : Murió... murió el año pasado... no aguantó el frío...
CIRUJA : ¿Sabés qué? Me parece que vos no eras. (LACANDIA, ENFURECIDO POR LA BURLA, LE SALTA ENCIMA ENGRIMIENDO UN PALO Y SE LO APRIETA CONTRA EL CUELLO. DESPUES, HORRORIZADO POR LO QUE ESTA HACIENDO LO SUELTA. EL CIRUJA SALE CORRIENDO. UN TIEMPO LACANDIA PERMANECE ENSIMISMADO. DESDE UN LUGAR, A OSCURAS, SE OYE UN QUEJIDO. HAY UNA MUCHACHA, MARCELA, TIRADA EN EL SUELO, CON PARTE DE LA ROPA ROTA Y CON HERIDAS EN SU CUERPO Y SU CARA. LACANDIA, AL VERLA, CON DESCONFIANZA SE ACERCA. SE DETIENE FRENTE A ELLA. DESPUES DE UNOS SEGUNDOS, SE AGACHA PARA OBSERVARLA MEJOR. SE DA CUENTA DE LO QUE PASA. MIRA A SU ALREDEDOR. LUEGO, AL PERCATARSE QUE NO HAY NADIE MAS EN LAS CERCANIAS, VUELVE A ELLA Y LE PASA UNA MANO POR LA FRENTE)
LACANDIA : Piba... piba... ¿Podés oirme? (LA MUCHACHA NO RESPONDE. DEJA PASAR UNOS SEGUNDOS) ¿Me escuchás?... (LA MUCHACHA EMITE UN PEQUEÑO GEMIDO. LACANDIA OTRA VEZ MIRA A SU ALREDEDOR. DESPUES VUELVE A ELLA Y LE PASA LA MANO POR EL CABELLO) ¿Me oís?
MARCELA : Sí...
LACANDIA : Tratá de sentarte... ¿Qué te hicieron? (LA LEVANTA UN TANTO Y LA APOYA CONTRA SU CUERPO) ¿Cómo viniste a parar aquí? ¿Viniste sola?... ¡No sabés que por estos lados...! ¿Te trajeron? (MARCELA NO RESPONDE) ¿Te escapaste de tu casa?
MARCELA : Acabala... Picátela... Yo enseguida... me levanto... y me voy...
LACANDIA : Si estás...
MARCELA : No importa...
LACANDIA : ¡Yo te acompaño! ¿Dónde vivís? (LA SOSTIENE PARADA)
MARCELA : ¡Una pierna me la dejaron...! (SONRIE DE DOLOR) ¡Qué boludo! ¡si no quería que me rajara tendría que haberme roto las dos! ¡Hijo de puta! ¡Me voy a rajar, por más que me mates me voy a rajar!...
LACANDIA : (SOSTENIENDOLA) ¿Adónde querés que te lleve?
MARCELA : (MIRA A TODAS PARTES) No sé...
LACANDIA : ¡Será mejor que te sientes de nuevo!
MARCELA : ¡No, vamos!
LACANDIA : ¡Pero si no podés!
MARCELA : ¡Vamos¡... (APOYA UN PIE HACIA ADELANTE PERO EL TOBILLO NO LE RESPONDE Y GOLPEA CON LA RODILLA EN EL SUELO) ¿No podés sostenerme más fuerte?
LACANDIA : ¡Tendría que ir a vuscar a alguien!...
MARCELA : ¡Sí, mejor!... ¡Andá, andá, andate!...
LACANDIA : ¡Pero si me voy...!
MARCELA : ¡Uh... dejame de joder, viejo de mierda, y andate de una vez! ¡Hacé de cuenta que no me viste nunca!... (LACANDIA SE QUEDA QUIETO) ¿No me oís? (OTRO SILENCIO) ¡Si aparecen lo primero que van a hacer es achurarte a vos!...
LACANDIA : No puedo dejarte...
MARCELA : ¡Viejo pelotudo! ¡No me arruinés la noche, mi primera noche en libertad, carajo! ¡Andate! ¡Quiero estar sola! ¡Mirá que empiezo a agarrar piedras...! (AMENZA CON AGARRARLAS DEL SUELO)
LACANDIA : Está bien...
MARCELA : ¡Qué me mirás! ¡Yo no necesito que me tengas lástima! ¿No te das cuenta, viejo choto? ¡Qué mierda vas a hacer aquí conmigo! ¡Yo cobro veinte dólares el polvo! ¿Tenés veinte dólares? ¡No tenés! ¡Entonces andate!...
LACANDIA : No te preocupés, ya me voy...
MARCELA : ¡Y no me sigas mirándo así!
LACANDIA : Lo siento...
MARCELA : ¡No sentís un carajo! ¡Rajá! ¡Vamos, rápido!... (LACANDIA SE VA PERO ENSEGUIDA VUELVE. ELLA LEVANTA LA CARA Y LO MIRA, SORPRENDIDA)
LACANDIA : Yo te entiendo, a mí también me gusta estar solo... (QUEDAN EN SILENCIO, MIRANDOSE) ¿Te duele menos, no? Tratá de no moverte. Después cuando aclare... (LA MIRA Y SE SIENTA A SU LADO) Decilo...
MARCELA : (SIN COMPRENDER DEL TODO LO QUE PASA) ¿Qué?...
LACANDIA : Eso... (ELLA NO ENTIENDE) Sos un viejo pelotudo...
MARCELA : Sí...
LACANDIA : (SONRIE SATISFECHO) ¿Sabés? Te voy a aclarar algo. ¡Yo no soy un viejo pelotudo! ¡Yo soy un viejo loco! ¡Ya de jóven era un viejo loco y hablaba y hablaba hasta por los codos!... Decía que había una puerta adentro de uno, escondida, que se podía abrir para llegar a la luz...!
MARCELA : (REACCIONANDO) ¿Qué estás hablando? ¡Dejame de joder!
LACANDIA : ¡Era un invento, claro! ¡La puerta está pero... aquí mismo, en todo este podrido mundo! ¡Este descampado, esta soledad, es una puerta que habrá que tirar abajo alguna vez, a ver si del otro lado...!
MARCELA : ¡Ojalá que vengan y te revienten!
LACANDIA : ¡Veremos! ¡Mañana...!
MARCELA : ¡Mañana una mierda! ¡No lo conocés! ¿Capaz que vuelva a ver si me domó, el hijo de puta! ¡Capaz que está cerca y nos está mirando! (GRITA) ¡Estás cerca, cabrón! (LE HACE UN CORTE DE MANGA) ¡Esto voy a volver! ¡Vas a caficiar a la puta madre que te parió! (PAUSA) ¡Andate, andate, viejo!... ¡Boludo, andate, que si vuelven no te van a dejar un hueso sano!
LACANDIA : (RIE) ¡Llegarían tarde, mis huesos ya están a la miseria!
MARCELA : ¡Hijo de puta! ¡Todavía te reís!
LACANDIA : ¡Y qué querés que haga! ¡Espero que vengas a mi funeral!
MARCELA : ¡No sé qué mierda te divierte tanto! (PAUSA. YA SIN GANAS) Boludo...
LACANDIA : Eso... bien... ahora... decime hijo de puta. ¡Dale!... ¡Hablando la gente se entiende!
MARCELA : ¡Estás chiflado!
LACANDIA : ¡Sí! ¡Chiflado!... (RIE A MAS NO PODER)
MARCELA : ¿Encima voy a tener que aguantarte?...
LACANDIA : ¡Toda la noche, será una noche larga! ¡Veremos qué pasa, si vienen...! (BUSCA EL PALO CAIDO EN EL SUELO)
MARCELA : ¿No tenés miedo de morir?...
LACANDIA : Sí... pero de todas maneras, mañana habremos pasado lo peor... (ELLA ASIENTE EN SILENCIO, DANDO ACUERDO A LO QUE EL HA DICHO. ASI QUEDAN, ESPERANDO CALLADOS, CON CIERTA ANSIEDAD) ¿Cómo te llamás?
MARCELA : Marcela...
LACANDIA : Yo me llamo Lacandia...
MARCELA : ¿Eso es un nombre o un apellido?
LACANDIA : Es mi apellido. Yo nací en una villa... Era un lugar como éste, sin nada... por eso, había que inventar algo... Y yo inventé una historia... con puertas que se abrían a la luz... con infinitos... con... ¿Sabés? Pensaba que yo había nacido para otra cosa... para decirle a la gente que éramos puros y bellos... y mirá, recién oyéndote a vos puteándo me acordé... bellos, puros, invulnerables. Y buenos, buenos. Todos. Todos... Pero por las dudas me quedo con vos. (BALANCEA LIGERAMENTE EL PALO) Y si vienen... andá a saber, a lo mejor resulta que en serio somos inmortales... ¿No, Toto?...

CORO : (INICIA UNA ESPECIE DE ALELUYA)
ANTI CORO : (EN OPOSICION E IN CRESCENDO)
Dale con el palo, Lacandia
Dale con el palo
Dale con el palo, Lacandia
Dale con el palo
Dale con el palo, Lacandia
(LA LLEVE PRENDE TODAS LAS LUCES, INCLUSIVE LAS DE LA SALA)
¡Dale con el palo!


APAGON
 
 
 

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