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Extraño juguete
de Susana Torres Molina
 
REPARTO :
Perla
Maggi
Angélica

(EN ESCENA HAY DOS MUJERES, PERLA Y ANGELICA, TIENEN ENTRE 35 Y 40 AÑOS. TODA LA OBRA TRANSCURRE EN UN LIVING-COMEDOR, CONFORTABLE PERO CON CIERTO AIRE PUEBLERINO)
(PERLA CRUZA EL ESCENARIO. LLEVA VASOS EN LA MANO. LOS GUARDA EN UN APARADOR, VA DE UN LADO A OTRO, TRAYENDO Y LLEVANDO COSAS. ANGELICA ESTA SENTADA EN UNA SILLA. MUY LENTAMENTE SE PONE UNAS MEDIAS DE NYLON. LUEGO SE LEVANTA. DESCALZA. SE MIRA EN EL ESPEJO. SE ARREGLA EL VESTIDO. SE SIENTA NUEVAMENTE FRENTE AL ESPEJO. PERLA, QUE HA TERMINADO DE ACOMODAR EL AMBIENTE, SE DIRIGE HACIA ANGELICA. SE MIRAN UNOS INSTANTES, PERLA TOMA UN PEINE Y COMIENZA A PEINARLA.


ANGELICA : (CON VOZ ANIÑADA) ¡Ay, me duele!
PERLA : Tenés que peinarte más seguido.
ANGELICA : ¿Qué hora son?
PERLA : Las cuatro. ¿Por qué?
ANGELICA : ¡Me olvidé! ¡La novela! ¡Está por terminar! ¡Dale! ¡Apurate!
PERLA : Quedate quieta que te va a doler más.
ANGELICA : Esa manía de hacerme trenzas que tenés.
PERLA : Así estás más arreglada.
ANGELICA : (CON SORNA) Para vos estoy arreglada. (PAUSA CORTA) Voy a comprarme un sombrero.
PERLA : ¡Estás loca! No se usan más.
ANGELICA : En las revistas las mujeres siempre usan sombreros.
PERLA : (TERMINA DE PEINARLA) Sí, en las revistas... Bueno, ya está.
ANGELICA : (MIRANDOSE EN EL ESPEJO) Demasiado achatado. Me hace cara de torta.
PERLA : (SIN MIRARLA) Te queda muy bien.
ANGELICA : ¿Te fijaste? Me estoy quedando pelada. (SE TOCA)
PERLA : Siempre decís lo mismo.
ANGELICA : (CASI LLORIQUEANDO) ¿Y mis zapatos? ¿Dónde están mis zapatos?
PERLA : Debajo tuyo. ¿No los ves? Mirá que sos desordenada.
ANGELICA : (EXITADA) ¡La novela!
PERLA : (AMENAZANTE) ¡Despacito, eh! Te lo digo una sola vez.
ANGELICA : (PRENDE LA RADIO) Termina este mes. La madre está muy enferma. (HABLA SIN MIRAR A PERLA)
PERLA : ¿Quién? ¿De qué hablás?
ANGELICA : La madre. Doña Clotilde.
PERLA : ¿Doña Clotilde? (ASPERA) ¿Quién es?
ANGELICA : La madre... la madre de "Sangre en las venas"
PERLA : ...
ANGELICA : ¡La novela!
PERLA : Siempre con las mismas pavadas. No cambiás nunca.
ANGELICA : El hijo está lejos. ¡Pobre! Ella no sabe nada.
PERLA : Ché. (MIRANDOSE EN EL ESPEJO) ¿esta pollera me hace gorda?
ANGELICA : (SIN MIRARLA) Ella quiere verlo antes de morir. Le tiene que decir algo muy importante.
PERLA : ¿Me escuchaste?
ANGELICA : No sabe donde esta, nadie sabe donde está.
PERLA : Te pregunté algo, ¿no?
ANGELICA : (PAUSA) ¡Está tan mal!
PERLA : ¿Quién?
ANGELICA : Doña Clotilde. ¡Pobre! ¡A su edad...! (SE RETUERCE EN LA SILLA)
PERLA : (ENOJADA) Querés quedarte quieta, que te arrugás el vestido.
(ANGELICA, ESTA ESCUCHANDO SU NOVELA CON EL OIDO PRACTICAMETNE PEGADO A LA RADIO. PERLA, SACA UN TEJIDO Y COMIENZA A TEJER)
(PAUSA)
PERLA : ¿Hiciste la cama?
ANGELICA : ¡Callate, que no oigo! ¡Un telegrama!
PERLA : Me tenés podrida con tus pavadas. (LE TIRA UNA MADEJA DE LANA) Ayudame.
ANGELICA : ¿Qué tiene que decir, que es tan importante?
PERLA : Tendríamos que cortar el pasto. Es una vergüenza.
ANGELICA : Es de Roma. Avisa que viene.
PERLA : Esta mañana, por la ventana vi a un hombre mirando la casa.
ANGELICA : ¡Por fin! Ahora se puede morir tranquila.
(AL APAGAR LA RADIO, SE ENREDA DE LA LANA)
PERLA : ¡Cuidado! ¡Mirá lo que hacés!
ANGELICA : Bueno, apurate, me aburre estar aquí.
(PAUSA)
PERLA : Angélica.
ANGELICA : ¿Qué?
PERLA : Mirame bien. ¿Qué edad aparento?
ANGELICA : ¡Y... tu edad! ¡Que se yo!
PERLA : ¿Estás segura?
ANGELICA : (SUBITAMENTE INTERESADA) ¿Cómo era el hombre?
PERLA : Hay días que me siento joven...
ANGELICA : ¿Alto?
PERLA : Una chiquilina...
ANGELICA : ¿Alto?
PERLA : (CON SOSPECHA) Sí, ¿por qué?
ANGELICA : ¿De espaldas anchas?
PERLA : Sí.
ANGELICA : ¿De... unos cuarenta años?
PERLA : Sí... ¿lo viste?
ANGELICA : (MISTERIOSA) No sé. Me pareció.
PERLA : ¿Dónde?
ANGELICA : No sé. (PAUSA) Está oscureciendo.
PERLA : Son apenas las cinco.
ANGELICA : Pero ya es de noche.
PERLA : Mañana, bien temprano, cortamos el pasto.
ANGELICA : ¡Ufa! Siempre dando órdenes.
PERLA : Si no fuera por mí, esto sería un chiquero.
ANGELICA : (PICARA) ¿Sabés qué soñé anoche?
PERLA : ¡¿Qué?!
ANGELICA : Que te morías. (PERLA, LA MIRA FIJO) Bueno, ché, fue un sueño.
PERLA : (MUY SERIA) ¿Qué hay de comer?
ANGELICA : Milanesas a la napolitana.
PERLA : ¿No te dije que estoy a régimen?
ANGELICA : A mí me gustan las milanesas.
PERLA : A mí también me gustan las milanesas. Pero no quiero engordar, ¿entendés? (PAUSA. SE TOCA EL VIENTRE) ¡Me quiero cuidar!
(ANGELICA, BAJA LA MIRADA. PAUSA CORTA)
PERLA : Ché, ¿cómo era el sueño?
ANGELICA : ¿qué sueño?
PERLA : El de anoche.
ANGELICA : (PICARA) Ibamos juntas a un parque de diversiones y subíamos a la montaña rusa...
(PAUSA)
PERLA : ¿Y?
ANGELICA : De repente te enojabas por algo y te parabas en el trencito... (PAUSA LARGA)
PERLA : Ché, ¿qué te pasa?
ANGELICA : Me olvidé...
PERLA : Tenés que acordarte. ¡Vamos! ¡Hacé memoria!
ANGELICA : ¿Cómo era...?
PERLA : ¡Dale! ¿Qué te pasa? ¡Contá!
ANGELICA : (CONFUNDIDA) Sí, te parabas en el trencito... y te ponías a gritar... y yo te miraba... y de repente... el trencito bajaba de golpe, shunn (HACE SEÑAS CON LA MANO) a toda velocidad y vos te caías para abajo (SE EMPIEZA A REIR) y mientras caías, seguías gritando, y a mí me hacía mucha gracia ... y me reía... (SE RIE) me daba un ataque de risa... (TENTADA) ... estabas graciosa cayéndote con las piernas abiertas.
PERLA : (INDIGNADA) ¡Qué imbécil!
ANGELICA : (RIENDO) ¿Y para qué me preguntás?
PERLA : (COMO PENSANDO EN VOZ ALTA) Sí, no sé para qué te pregunto...
ANGELICA : Te falta sentido del humor. (PAUSA) Por eso te dan más edad de la que tenés.
PERLA : ¿Quién me da más edad?
ANGELICA : ¡Y qué se yo! La gente...
PERLA : ¿Qué gente?
ANGELICA : El otro día en la farmacia me preguntaron cuántos años me llevabas.
PERLA : ¿Y vos no dijiste que yo era menor?
ANGELICA : ¿Para qué? ¿A quién le interesa? (PAUSA CORTA)
PERLA : ¿Y quién estaba?
ANGELICA : ¿Dónde?
PERLA : En la farmacia. ¿Quién estaba?
ANGELICA : ¡Ché, pará! ¿Por qué me hacés tantas preguntas? No se puede hablar con vos.
PERLA : ¡Callate, querés!
ANGELICA : ¿Y por qué me tengo que callar?
PERLA : Shh... me parece que hay alguien detrás de la puerta.
(LAS DOS SE ACERCAN A LA PUERTA LENTAMENTE. SE QUEDAN UNOS INSTANTES ESCUCHANDO. PERLA, LE HACE UNA SEÑA A ANGELICA Y ABRE LA PUERTA DE UN ENVION. DETRAS DE LA PUERTA HAY UN HOMBRE VESTIDO DE TRAJE OSCURO, ANTEOJOS NEGROS, BIGOTITO, TIENE APROXIMADAMENTE 40 AÑOS Y LLEVA UNA VALIJA EN LA MANO. SU OTRA MANO LIBRE ESTA CUBIERTA POR UN GUANTE NEGRO)
MAGGI : (HUMILDEMENTE) Buenos días... Buenos días, señoras...
PERLA : (OBSERVANDO ATENTAMENTE) ¿Qué desea?
MAGGI : Si ustedes son tan gentiles me gustaría mostrarles algunas novedades que...
PERLA : (INTERRUMPIENDO) No, gracias. No necesitamos nada.
ANGELICA : (ANSIOSA) ¿Qué vende? ¿Cepillos?
MAGGI : (DESCONCERTADO) Bueno, no precisamente. (SE RIE) Si usted me permite mostrarles. (ADELANTA LA VALIJA)
PERLA : Le dije, señor, que no necesitamos nada...
MAGGI : Bueno... entonces... (LA MIRA A ANGELICA)
ANGELICA : (A MAGGI) ¿Usted no estuvo antes por aquí?
MAGGI : No, señorita... Yo... es la primera vez que vengo...
ANGELICA : Qué raro, me pareció.
PERLA : (AGRESIVA. A ANGELICA) ¿Qué te pareció?
ANGELICA : Haberlo visto antes. Me resulta cara conocida.
MAGGI : Bueno, le prevengo que muchas veces me dicen lo mismo.
PERLA : ¿Qué le dicen?
MAGGI : Que me parezco a alguien. (PAUSA. A PERLA) Tengo cara... repetida... (SE RIE. PAUSA LARGA. MIRANDO EL LIVING) ¡Qué lindo está esto!
ANGELICA : ¿Le gusta?
MAGGI : Se nota la mano femenina.
PERLA : Disculpe, pero no tenemos mucho tiempo.
MAGGI : Sólo un instante...
ANGELICA : ¿Qué lleva ahí?
MAGGI : (RESUELTO) Prendas femeninas de primerísima calidad. Si ustedes disponen de cinco minutos, yo paso y les muestro sin ningún compromiso.
(HACE ADEMAN COMO PARA PASAR)
PERLA : No, gracias.
ANGELICA : ¡Yo quiero ver!
MAGGI : (A ANGELICA) Bueno, si usted me ayuda puedo mostrarle desde aquí.
(APOYA LA VALIJA SOBRE SU PIERNA DERECHA FLEXIONADA. ANGELICA, LO AYUDA A SOSTENER LA VALIJA Y EL CON LA MANO DERECHA SOLAMENTE LA ABRE TRATANDO DE MANTENER EL EQUILIBRIO)
PERLA : (CERRANDO LA VALIJA) Señor, parece que no nos entendemos.
(MAGGI, TRASTABILLA. CONTINUA CON LA VALIJA SOBRE LA PIERNA)
MAGGI : (A PERLA, IMPACIENTE) la señorita me pidió que le mostrara.
ANGELICA : (ABRIENDO NUEVAMENTE LA VALIJA) ¡Yo quiero ver qué lleva!
MAGGI : (LA CIERRA) ¡Discúlpeme, pero me están mareando! (LA APOYA EN EL SUELO. SE RIE) Son gajes del oficio...(PERLA, HACE ADEMAN DE CERRAR LA PUERTA) Por favor, señorita, ¿no me traería un vasito de agua, si no es mucha molestia?
(ANTES QUE PERLA PUEDA CONTESTAR ANGELICA SALE CORRIENDO)
ANGELICA : Sí, como no.
(MAGGI, SECANDOSE LA FRENTE CON UN PAÑUELO)
MAGGI : Hace calor afuera...
VOZ DE ANGELICA :(DE ADENTRO) ¿Le pongo hielo?
MAGGI : (GRITANDO A ANGELICA) Bueno, si es tan amable. (A PERLA) Simpática su hermanita...
PERLA : (DE MAL MODO) Es una atolondrada.
MAGGI : Y... en las mejores familias siempre hay alguno que sale medio. (HACE GESTO CON LA MANO DE REVIRE)
PERLA : ¿Cómo dice?
(ENTRA ANGELICA, LE DA EL VASO A MAGGI. ESTE, TOMA SU PRIMER SORBO)
MAGGI : No hay nada como el agua cuando uno tiene sed... ¡Qué día...! No se aguanta... en la calle no se aguanta...
PERLA : ¿Ya terminó?
MAGGI : (MOSTRANDO EL VASO) El último sorbo. Cuando estoy acalorado me gusta tomar bien despacito. (SE RIE) Así me enseñó la vieja.
ANGELICA : ¿Qué vieja?
MAGGI : Mi vieja. ¡Una santa! Que Dios la tenga en la gloria. (PERLA, HACE ADEMáN DE SACARLE EL VASO) Un momentito, señorita, ya termino. (TOMA EL ULTIMO SORBO) (LE DA EL VASO A PERLA) Muchas gracias. (PERLA, SE QUEDA CON EL VASO EN LA MANO) Siempre viene bien una pausa en el camino. (SE RIE)
(SE SACA LOS ANTEOJOS. MIRA A TRAVES DE ELLOS, SE LOS LIMPIA CON EL SACO Y VUELVE PONERSELOS. HACIENDO UNA REVERENCIA)
MAGGI : Señoritas, a sus órdenes.
(AL AGARRAR LA VALIJA DEL PISO SE LE ABRE Y SE LE CAE PARTE DE LA MERCADERIA)
MAGGI : Huy, el cierre...
ANGELICA : (MIRANDO LA ROPA EN EL SUELO) ¡Qué lindas cosas!
PERLA : ¡Pero esto es el colmo!
MAGGI : (TRATANDO DE ARREGLAR EL CIERRE) Es tan delicada...
PERLA : ¿Quién?
MAGGI : La valija. (PAUSA) ¡Qué desgracia!
(ANGELICA, ESTA EXCITADA VIENDO LA MERCADERIA. A PERLA)
MAGGI : ¿No tendría un destornillador? Si es chiquito, mejor.
PERLA : ¿Algo más? (YENDOSE)
MAGGI : Si no tiene, con un cuchillo me arreglo.
ANGELICA : (ARRODILLADA CON UN CORPIÑO EN LA MANO) Señor, señor, ¿tiene cómo para mí?
MAGGI : ¿Cuánto calza? (LA MIRA DE REOJO) ¿95? ¿Acerté?
ANGELICA : ¡Qué práctica!
MAGGI : (BUSCA ADENTRO DE LA VALIJA) Aquí tiene, señorita, color negro, es el que está de moda.
PERLA : (LLEGA CON EL DESTORNILLADOR) Tome.
MAGGI : Gracias. (SE ARRODILLA PARA ARREGLAR EL CIERRE)
PERLA : (A ANGELICA) ¿Qué hacés ahí?
ANGELICA : (MOSTRANDO EL CONJUNTO) ¡Mirá qué lindo!
MAGGI : (ARREGLANDO EL CIERRE, SIN MIRARLAS) Aproveche, señorita, estas prendas están hechas con el más puro nylon importado. Mire la etiqueta, ¿vio? No se planchan. Se secan en instantes y son de fácil lavado. Aproveche, yo sé lo que le digo. (A PERLA, MIRANDOLA DE REOJO) Si gusta mirar, ningún compromiso...
PERLA : ¿tiene para mucho?
MAGGI : Lo ajusto y ya está.
ANGELICA : Me llevo éste, éste y éste.
PERLA : ¡Pero estás loca! Cómo lo vas a pagar...
ANGELICA : Por una vez que compro...
MAGGI : No se preocupe por el pago... Si le gusta se lo lleva y no hablamos más.
PERLA : Angélica, dejá eso...
MAGGI : Bueno, ya está. (SE LEVANTA CON LA VALIJA) Voy a tener que jubilarla... ya no da más. (ARREGLA LA ROPA DEL SUELO Y LA GUARDA)
PERLA : Angélica, ¿me oíste?
ANGELICA : (TIENE LAS PRENDAS EN LA MANO) Dale, Perla, no seas así...
PERLA : No hagas perder tiempo al señor.
MAGGI : Tiempo es lo que me sobra. (A ANGELICA) ¿Se lo dejo?
PERLA : ¡Devolvé eso! (ANGELICA, SE PONE LAS MANOS ATRAS)
MAGGI : (A PERLA) Déjela, señorita...
PERLA : Usted no se meta. (A ANGELICA) Dáselo.
(HACE UN INTENTO DE SACARSELO Y ANGELICA SE ZAFA)
ANGELICA : ¡No se lo doy!
MAGGI : ¿Entonces, se lo dejo?
PERLA : ¡Usted no deje nada!
ANGELICA : (DE IMPROVISO) ¿Está seguro que usted no estuvo antes por aquí?
MAGGI : (DESCONCERTADO) Ya le dije, señorita, es la primera vez que vengo por esta zona...
ANGELICA : ¿Está seguro?
PERLA : ¿Por qué insistís?
ANGELICA : No sé, me recuerda a alguien. (LE DEVUELVE LA ROPA. SEDUCTORAMENTE) Si pasa otro día quizás tenga más suerte.
PERLA : ¿Qué querés decir?
ANGELICA : (INOCENTEMENTE) ¿Yo? Nada. ¿Por qué?
PERLA : (MUY ENOJADA) Que si pasa un día que no esté la bruja, vos vas a poder darte el gusto, ¿eh? ¿Eso querés decir?
ANGELICA : Yo no dije eso.
PERLA : Sí dijiste eso. (A MAGGI) ¡Abra la valija!
MAGGI : Señorita... por mí...
PERLA : ¿No oyó? ¡Abra la valija! (MAGGI, LA ABRE CON SUMO CUIDADO) A ver, nenita, ¡ahí tenés! ¡Todo para vos! ¿Qué esperás? ¡Elegí! ¡Elegí...! El señor está aquí para eso... no le hagas perder tiempo. (ANGELICA, NO SE MUEVE. PERLA, A MAGGI) ¡Qué raro! Perdió el interés... de golpe... ¿Por qué no nos dice lo que vende...? A lo mejor se entusiasma...
MAGGI : Yo... si ustedes me permiten... (HACE ADEMAN DE IRSE)
PERLA : ¡Pero qué clase de vendedor es usted! (PAUSA)
MAGGI : (DESCONCERTADO) Bueno, tengo camisones, medias de nylon, pañuelos, calzoncillos para quedar bien con algún familiar, enaguas, gorras de baño...
PERLA : ¿Y, qué esperás?
ANGELICA : ¡Dejame tranquila!
(MAGGI, SIGUE REPITIENDO CON VOZ MONOCORDE: "CALZONCILLOS, PAÑUELOS, MEDIAS DE NYLON, ENAGUAS, PAÑUELOS PARA ALGUN FAMILIAR, MEDIAS DE NYLON)
PERLA : ¡Pare! ¡Pare! ¿No ve que no hay interés? (IRONICAMENTE) Lo que pasa en que mi hermanita es muy caprichosa. Primero que sí, después que no.
MAGGI : (CIERRA LA VALIJA CON BRONCA) Señoritas, yo no estoy aquí para jugar... desde hoy que me tienen abriendo y cerrando la valija sin comprarme nada. ¿Quiere que le diga una cosa? ¡Estoy harto! Buenas tardes.
(CIERRA LA PUERTA Y SE VA)
ANGELICA : (A PERLA) ¡Te felicito! Cada día lo hacés mejor.
PERLA : Gracias, querida. Tu compañía me inspira.
(PAUSA CORTA)
ANGELICA : ¿Por qué tenés que ser siempre tan guaranga?
PERLA : Y si no, decime, ¿y a vos quién te para?
ANGELICA : Te olvidás un pequeño detalle...
(SE ESCUCHAN GOLPES EN LA PUERTA. PERLA Y ANGELICA SE MIRAN. ANGELICA, HACE ADEMAN DE ABRIR. PERLA, LA DETIENE)
PERLA : Quedate ahí. Voy yo.
(PERLA, ABRE. APARECE MAGGI NUEVAMENTE CON LA VALIJA. SU EXPRESION ES MUY SERIA Y CEREMONIOSA)
PERLA : ¡Otra vez!
ANGELICA : (ALEGREMENTE) ¡Volvió!
MAGGI : Señoritas, vengo a exigir una satisfacción. Hace muchos años que estoy en la calle y nunca me he sentido tan maltratado. Yo soy un hombre de trabajo y no voy a permitir que se juegue con mis sentimientos. Porque yo vengo a ofrecer lo mejor que tengo, sin ningún ánimo de molestar a nadie. ¡Y en ningún momento habrán notado ustedes en mi presencia, aquí, el más mínimo signo de falta de respeto! Soy un trabajador de la calle que exige se me trate en esos términos y bajo esas consideraciones. Sin ningún otro particular, les deseo muy buenas tardes.
(TOMA LA VALIJA DE UN RINCON, Y ESTA SE ABRE, CAYENDOSE TODO. HAY UNA INFINIDAD DE COSAS DE LA MAS VARIADO. Y ENTRE ELLAS, SE CAE UN LORO EMBALSAMADO)
ANGELICA : (ASUSTADA) ¡Un bicho!
PERLA : ¿qué es eso/ ¡Saque eso de aquí!
MAGGI : (AVERGONZADO) ¡Lucy!
ANGELICA : ¿Quién es Lucy?
MAGGI : Mi lorita.(LA LEVANTA MUY CUIDADOSAMENTE DEL SUELO. LA ALISA LAS PLUMAS) Hacía la recorrida conmigo.
ANGELICA : ¿Está muerta?
MAGGI : Embalsamada. La embalsamé después del accidente.
ANGELICA : ¡Pobrecita!
(PERLA, LA MIRA ABSORTA. MAGGI, HABLA CON LA LORA EN LA MANO. LA ACARICIA PERMANENTEMENTE)
MAGGI : La tenía amaestrada. Le enseñé a decir: "Señora, señora". Nunca me compraron tanto. Yo me había encariñado. Comía conmigo, me sentaba en la mesa y le ponía el platito enfrente. ¡Era una compañía! Qué quiere que le diga...
ANGELICA : ¿Y qué pasó?
(LAS DOS HERMANAS ESTAN INTERESADISIMAS. MAGGI, CUBRIENDOSE LA CARA CON LAS MANOS)
MAGGI : No me haga acordar...
ANGELICA : No, está bien, si no quiere...
MAGGI : (ENTUSIASMANDOSE) Una tarde no la encuentro. La busco, la busco y nada. Me extrañó porque era muy pegada a mí. Lo primero que pensé, que algún hijo de su madre me la había... (HACE GESTOS CON LA MANO DE ROBAR) Yo estaba como loco. Gritaba "Lucy, Lucy", se llamaba así por mi hermanita menor... bueno, como no aparecía... me subí al coche y arranqué... ¡para qué!
ANGELICA : (MUY EXITADA) ¡La pisó!
MAGGI : ¡Pobre santa...! Se había quedado dormida debajo del coche... por el calor... en verano transpiraba mucho... ¡pobre lucita...! siguió viva un rato largo y no paraba de gritar: "Señora, señora" (PAUSA) La tuve que matar...
PERLA : (IMPRESIONADA) ¡Usted!
MAGGI : Sí. (AL LORO) Perdoname, Lucita.
ANGELICA : (CURIOSA) ¿Y cómo lo hizo?
MAGGI : ¿Qué cosa?
ANGELICA : Cómo la...
MAGGI : Ah... y... un golpe en el cogote... como a los pollos... es lo más rápido. (PAUSA) Yo por eso no quiero más bichos. (PERLA HACE GESTOS DE DESCOMPOSTURA)
ANGELICA : Y, sí, una se encariña y es peor...
MAGGI : Me lo dice a mí... Cuando me iba bien le compraba cintas de colores, se las ponía en el cuello... todavía guardo la última... se la saqué antes de... (GESTO DE GOLPE CON LA MANO) ... para que no se ensuciara. (PAUSA) Si por lo menos la hubiera grabado. ¡Flor de negocio hacía! (PAUSA) ¡Qué desgracia!
(HAY UNA PAUSA.LAS DOS HERMANAS ESTAN COMO HIPNOTIZADAS POR EL RELATO Y LA PRESENCIA DE LA LORITA)
(MAGGI, MIRA EL VACIO MIENTRAS MURMURA ALGO. PERLA, SE LE ACERCA)
PERLA : ¿Le pasa algo?
MAGGI : (SEÑALANDO LA VALIJA) Mire qué desastre. ¿Y ahora qué hago?
ANGELICA : (SEÑALANDO LA LORITA) ¿Me la presta?
MAGGI : ¿Cómo?
ANGELICA : Si me la presta.
MAGGI : (TITUBEANDO) Sí... pero por favor, con cuidado. (SE LA DA)
PERLA : ¿El cierre, otra vez?
MAGGI : ¡Qué desgracia! Estas valijas de ahora no aguantan ni dos meses de trabajo. (CON BRONCA) ¡Cierre nacional!
PERLA : ¿No tiene arreglo?
MAGGI : Sí, pero lleva su tiempo.
PERLA : Si quiere pasar y arreglarla aquí...
MAGGI : No, no gracias. No quiero incomodar.
PERLA : No se va a poner a arreglarla en la calle. Pase.
MAGGI : Bueno, le agradezco mucho.
(RAPIDAMENTE METE TODAS LAS COSAS EN LA VALIJA. COMO ESTA NO CIERRA SE LA LLEVA BAJO EL BRAZO. AL ENTRAR AL UMBRAL, PERLA LE SEÑALA LOS PATINES)
PERLA : Por favor.
MAGGI : ¿Cómo?
PERLA : Los patines.
MAGGI : ¿Me tengo que sacar los zapatos?
PERLA : No, no, por encima. ¿Quiere tomar algo?
MAGGI : Gracias, muy amable.
(MAGGI SE LOS PONE. CAMINA MUY DIFICULTOSAMENTE CON LA VALIJA BAJO EL BRAZO TRATANDO DE NO PERDER LOS PATINES. SE QUEDA PARADO EN EL UMBRAL. PERLA, VA A BUSCAR UNA COPA AL LIVING. ANGELICA, MIRA A LA LORITA DE TODOS LOS ANGULOS)
ANGELICA : (POR LA LORITA) ¡Qué lindos ojos!
MAGGI : (PESTAÑEANDO) ¿Le gustan? (SE DA CUENTA QUE EL COMENTARIO NO ES A EL SINO A LA LORITA) Ah, ¡vio que lindos ojos! Cuando comíamos yo siempre se lo decía.
(PERLA LE DA LA COPA. MAGGI, TIENE LA MANO DERECHA OCUPADA CON LA VALIJA. PASA LA VALIJA A LA MANO IZQUIERDA. SE LA PONE BAJO EL BRAZO. TOMA LA COPA)
MAGGI : (MIRANDO EL VASO CON DESCONFIANZA) ¿Qué es?
PERLA : Oporto. Nosotras siempre tomamos una copita después de las comidas.
ANGELICA : (POR PERLA) Ella dice que es digestivo. Lo que es a mí... (CARA DE ASCO)
MAGGI : (A ANGELICA) ¿Ah, sí? (A PERLA) Gracias. Muy amable.
(MAGGI, PERMANECE PARADO EN EL ZAGUAN, CON UNOS INMENSOS PATINES EN LOS PIES. LA VALIJA BAJO EL BRAZO Y LA COPA EN LA OTRA MANO. TOMA UNOS SORBOS)
MAGGI : Lindo lugar, ¿eh? Aquí sí se vive bien. ¿Esto es de ustedes?
PERLA : De nuestros padres... Pero ellos ya fallecieron.
MAGGI : ¿Los dos?
ANGELICA : No, primero uno y después el otro. (APOYA LA LORA SOBRE UN MUEBLE)
PERLA : Nunca pudieron vivir separados.
ANGELICA : La casa es demasiado grande. Nunca se encuentra nada.
MAGGI : Esto es un chiche. Se lo digo yo que estoy en la calle. (TOMA OTRO SORBO) La gente no sabe vivir. Ustedes se asustarían de ver las cosas que yo veo. Casas que de afuera parecen palacios y de adentro son nidos de ratas.
ANGELICA : (ASUSTADA) ¿Ratas?
PERLA : ¿Lo dice en serio?
MAGGI : Se lo juro. Nidos de rata. Señoras muy elegantes que tienen a los pibes a mate cocido todo el día.
PERLA : Habría que denunciarlos...
MAGGI : Con el laburo que hay ahora en las comisarías, ¡qué va a denunciar! ¡Pero, señorita, por favor...! Mire, le voy a decir más: una vez conocí a una familia, parecían millonarios por la pinta... ¿y saben lo que hacían de noche?
ANGELICA : (EXITADA) ¡Se drogaban!
MAGGI : ¡No, señorita! Recorrían los tachos de basura.
PERLA : No lo puedo creer.
MAGGI : Sí, créamelo, señorita. Se lo juro por Dios. (HACE LA CRUZ) No gastaban en comida. Para qué les voy a mentir.
(LA VALIJA SE LE RESBALA Y VUELVE A COLOCARLA BAJO EL BRAZO)
ANGELICA : ¡Qué asco!
MAGGI : Las cosas que uno ve en la calle. Este oficio es como el taxista. Uno trabajando se entera de la vida de Dios y María Santísima. Qué quiere que le diga. (TOMA OTRO TRAGO) Yo hablo porque he visto mucho, si no, no hablaría.
PERLA : Los hombres tienen esa ventaja.
MAGGI : ¿Qué ventaja?
PERLA : La de moverse con tanta libertad sin que nadie piense mal.
MAGGI : Mire, señorita, ustedes las mujeres siempre dicen lo mismo, pero yo, qué quiere que le diga, cuando a la noche tengo que meterme en cualquier hotelucho y tengo que comer solo, comida recalentada, y gasto tres pares de zapatos por mes, caminando los días de lluvia, qué quiere que le diga. (SE PONE AGRESIVO) Y ustedes acá, escuchando música, tejiendo, preparando alguna rica comidita, en este palacete... Mire, la verdad, qué quiere que le diga, yo con la libertad de los hombres, ¿saben lo que hago? (GESTO GUARANGO)
PERLA : ¡¡Señor!!
MAGGI : (LE DA LA MANO) Maggi, mucho gusto. (PERLA, LE DA LA MANO CONFUNDIDA) Celestino Maggi, con dos g.
ANGELICA : ¡Italiano!
MAGGI : Siciliano. (VUELVE A TOMAR LA VALIJA, PAUSA CORTA) Lo que pasa es que ustedes me hacen acordar a mi vieja... que Dios la tenga en la gloria. Podrían ser de la misma sangre. Crió a nueve y encima lo ayudaba al viejo... ¡una santa!
ANGELICA : ¿La quería mucho?
MAGGI : Y cómo no la voy a querer. ¡Una santa! ¡Como ustedes! (JUNTA LAS MANOS) Por eso, qué quiere que le diga, la vida de las mujeres tiene sus contras pero también tiene sus ventajas. (LE ENTREGA EL VASO VACIO A PERLA)
PERLA : ¿Un poquito más?
MAGGI : No, no gracias. En horas de trabajo no acostumbro a tomar.
ANGELICA : ¿Por qué no se sienta?
MAGGI : Gracias. Voy a aprovechar para arreglar el cierre... Se está bien aquí... si me permite.
(BAJA LA VALIJA. MIRA A TODOS LADOS PORQUE NO HAY SILLA PARA EL)
(DESPUES DE UN RATO)
PERLA : Angélica, el señor está esperando para sentarse.
(SACA UN BANQUITO MUY CHIQUITO DE DEBAJO DE UN MUEBLE. MAGGI SE ADELANTA A BUSCARLO. AL CAMINAR RECUERDA LOS ESQUIADORES. CUANDO SE SIENTA QUEDA VISIBLEMENTE POR DEBAJO DE ELLAS. PAUSA LARGA. MAGGI HACE SENTADO MOVIMIENTOS DE RELAJACION, ROTA LOS HOMBROS, EL CUELLO. PERLA, VA HACIA EL APARADOR. TOMA DE UN VASO. ANGELICA, SENTADA SE SACA LOS ZAPATOS Y MUEVE LOS DEDOS DEL PIE. PERLA TERMINA DE BEBER. DEJA EL VASO EN EL APARADOR. CARRASPEA Y VUELVE A DONDE ESTAN ELLOS. ANGELICA SE VUELVE A PONER LOS ZAPATOS Y MAGGI SE QUEDA QUIETO EN SU BANQUITO)
MAGGI : ¡Bueno, manos a la obra!
(COMIENZA A TRABAJAR CON LA VALIJA. SACA INNUMERABLE CANTIDAD DE HERRAMIENTAS, HASTA UN GATO DE AUTO QUE LE SIRVE PARA COLOCAR LA VALIJA ALZADA EN UNO DE SUS EXTREMOS. EL RESTO DEL DIALOGO ESTA DICHO CON MAGGI SIEMPRE TRABAJANDO CON LA VALIJA)
PERLA : Señor Maggi, ¿es fácil venderle a las mujeres?
MAGGI : Y... uno se defiende... se hace lo que se puede.
PERLA : ¿Siempre lo atienden bien?
MAGGI : ¡Como a un rey!
PERLA : Bueno, tiene mucha suerte.
MAGGI : Es el aspecto. Mi cara inspira confianza.
ANGELICA : Y además, tiene voz de locutor.
MAGGI : (CON ORGULLO) Siempre me lo dicen.
ANGELICA : A su señora... ¿no le molesta que usted viaje tanto?
PERLA : ¡No seas impertinente!
MAGGI : (A PERLA) Por favor, señorita. (A ANGELICA) Bueno... todavía invicto.
ANGELICA : ¿Invicto?
PERLA : Sí, que todavía no...
ANGELICA : Ah...
MAGGI : Ganas no me faltan, qué quiere que le diga... A veces me siento solo. Pero eso de casarse un día y descasarse el otro... no sé... eso está bien para los artistas y esa manga de loquitos... pero uno que anda detrás del mango... no puede darse esos lujos, ¿no?
ANGELICA : (ENTUSIASMADA) ¿Vio que Elizabeth Taylor se casó otra vez? (PERLA, HACE UN GESTO DE FASTIDIO)
MAGGI : Son cosas de los ingleses...
ANGELICA : Yo tengo el alma de artista. Lo llevo en la sangre.
MAGGI : ¿Tiene algún pariente de la farándula?
PERLA : ¿Dónde?
MAGGI : En la colonia.
ANGELICA : ¿Qué colonia?
MAGGI : (IMPACIENTE) En el ambiente... señorita, en el ambiente artístico.
ANGELICA : Ah, sí, mamá tocaba el arpa.
PERLA : Bueno, le prevengo que nosotros nunca la escuchamos porque el arpa la vendió antes de casarse. Pero ella siempre nos contaba cómo la aplaudían. ¡En su época fue una niña prodigio!
MAGGI : ¡Qué bien! ¿Y ustedes qué hacen? ¿Tocan algo?
ANGELICA : Yo estudio arte dramático... por correspondencia.
PERLA : (RIENDOSE) Está esperando que la llama Torre Nilson para hacer una película.
ANGELICA : ¡Sos una envidiosa!
PERLA : Y vos una caída del catre.
MAGGI : ¡Y yo soy de Acuario!
PERLA : (PAUSA) Y eso qué tiene que ver.
MAGGI : (CONFUNDIDO) ¿No estaban hablando de... astrología?
PERLA : (INDIGNADA) No, señor Maggi, no estábamos hablando de astrología.
MAGGI : No, yo creí oír...
(ANGELICA, DICE EL TEXTO A GRAN VELOCIDAD SIN TONOS Y A LA CARA DE MAGGI)
ANGELICA : Los hombres de Acuario son muy peligrosos... consiguen todo lo que se proponen... son fuertes... impetuosos...no vacilan ante nada...
(MAGGI, SIGUE CONFUNDIDO. LA MIRA A PERLA. PAUSA INCOMODA. MAGGI, COMIENZA A BUSCAR NIERVIOSAMENTE ALGO EN LOS BOLSILLOS)
PERLA : (A MAGGI) ¡Así que había sido de Acuario! ¡Qué bien eh, de Acuario!
MAGGI : Sí, de Acuario, ¡qué va a hacer! (PAUSA TENSA) Señoritas, y si...
ANGELICA : (INTERRUMPIENDOLO) Yo voy a trabajar en la radio.
MAGGI : (ALIVIADO) No debe ser fácil...digo... entrar.
ANGELICA : Todos dicen que tengo linda voz.
MAGGI : Se lo estaba por decir, señorita.
PERLA : (A MAGGI) ¿Qué le estaba por decir?
MAGGI : ¿Cómo?
ANGELICA : (A PERLA, DESAFIANTE) Me decía que tengo linda voz.
MAGGI : ¿Canta?
ANGELICA : Recito.
MAGGI : ¡Qué bien! (PAUSA) A mí de chico me gustaba mucho el circo. Quería ser trapecista. (ANGELICA, ESTA MOVIENDO EL PIE)
PERLA : Querés dejar de mover el pie, que no escucho.
ANGELICA : Pero si no hago ruido.
PERLA : Me distraés y no entiendo lo que dice. (LO SEÑALA A MAGGI)
ANGELICA : Si vos nunca entendés nada.
PERLA : ¡Qué decís!
ANGELICA : (COMO SI NADA) Así que quería ser trapecista... ¡qué peligroso!
MAGGI : Sí, pero me dan miedo las alturas... vértigo, que le dicen. Por eso me dedico a esto. (PALMEA LA VALIJA) (PAUSA LARGA E INCOMODO)
ANGELICA : Hace mucho que no recibimos.
PERLA : Usted es una excepción, señor Maggi.
ANGELICA : ¿Por qué no descansa un poco?
MAGGI : No, o la arreglo o me morfan los piojos. (SE RIE)
PERLA : El señor Maggi, seguramente es un hombre muy ocupado.
MAGGI : Y... el negocio es el negocio. Si uno no se ocupa... (PAUSA) ¿Y ustedes no trabajan?
(ANGELICA SE LEVANTA. VA HACIA LA RADIO. LA PRENDE DESPACITO. SE SIENTA. VUELVE A SACARSE LOS ZAPATOS. MIENTRAS ESCUCHA SE CHUPA EL DEDO PULGAR Y ENROSCA EL PELO CON LA OTRA MANO)
PERLA : Pregúnteme a mí, porque lo que es a ella...
MAGGI : (RIENDOSE POR ANGELICA) ¿Ah, no le gusta el yugo?
PERLA : ¿El qué?
MAGGI : Agachar el lomo.
PERLA : (MIRANDOLO DESCONCERTADA) Mire, lo que a ella no le gusta es trabajar. nació inútil y morirá inútil. En cambio yo... apenas me recibí entré en una contaduría. Y no por recomendación, eh. ¡Por concurso! Estuve ahí siete años. Después tuvimos la desgracia que usted ya sabe, y se imagina, no podía dejar la casa en manos de una lela. Tuve que dejar el trabajo. Usted no sabe lo que me costó. Era mi familia. El último día me hicieron una despedida. Con comida y todo. Brindamos. Y el jefe de mi sección me regaló esta medalla.
(LE MUESTRA UNA MEDALLA QUE TIENE COLGADA DEL CUELLO. LE INVITA A QUE SE ACERQUE)
PERLA : Lea, lea la inscripción.
MAGGI : no veo nada.
PERLA : Espere que le traigo la lupa. (LA VA A BUSCAR Y SE LA DA)
MAGGI : (LEYENDO) "A la señorita Perla por el amor y la dedicación en diez años de ardorosa tarea" ¡Qué lindo, como un diploma!
PERLA : (EMOCIONADA) Nunca me voy a olvidar de ese día. (SUSPIRA) Ahora trabajo acá. Armo muñecas de trapo, se las vendo a los mayoristas. Y así, de paso, controlo esto. Si no fuera por mí la casa se viene abajo. A veces me pregunto; ¿para qué tantos sacrificios? ¿Para qué?
MAGGI : Y... (SEÑALANDOLA A ANGELICA QUE ESTA CHUPANDOSE EL PULGAR Y ENROSCANDOSE EL PELO) ¿no la ayuda?
PERLA : ¡Mírela! Todo el día así. Pegada a la radio. ¿Sabe lo que hace? Imita la voz de las actrices. dice que tiene que estar preparada por si la llaman.
(ANGELICA APAGA LA RADIO Y VA HACIA ELLOS)
MAGGI : Y sí, siete años es toda una vida.
ANGELICA : (A MAGGI) ¿Ya le mostró la medalla?
MAGGI : Sí, es muy linda.
ANGELICA : Se la regaló el jefe antes de echarla. Como compensación.
PERLA : ¡Querés callarte!
ANGELICA : Se habrá enamorado de él y no lo dejaba tranquilo.
(PERLA LE HACE SEÑAS A MAGGI DE QUE ESTA LOCA) Hasta tuvo líos con la mujer. (MUY DIVERTIDA)
PERLA : (A MAGGI) Está así de escuchar novelas todo el día.
ANGELICA : (RIENDOSE) ¡Se enteró todo el mundo!
MAGGI : (INCOMODO) Y usted, señorita (A ANGELICA) ¿no tiene novio?
ANGELICA : Tenía... pero nos peleamos. Era muy celoso.
PERLA : Un loquito suelto. Nunca quiso entrar en la casa.
MAGGI : (RIENDO) no habrá querido ponerse los patines. (LAS DOS HERMANAS LO MIRAN SERIAS. MAGGI TRATANDO DE ARREGLARLA) Y, claro, si es celoso de novio, después de casados, ¡mama mía!
ANGELICA : No quería que estudiara para actriz.
MAGGI : Por la fama.
ANGELICA : ¿Qué fama? Si a mí no me conoce nadie.
MAGGI : No, digo, por la mala fama.
ANGELICA : ¿Cómo dice?
MAGGI : No, lo que quiero decir es que de las actrices dicen que tienen mala fama.
ANGELICA : Ah, usted piensa igual que él.
MAGGI : No, yo no. Por mí que cada uno haga lo que quiera. (PAUSA CORTA) Mire, si yo mismo tengo una hermana cantante de tangos. ¡Cómo voy a pensar eso!
PERLA : ¿Cómo se llama su hermana?
MAGGI : no, no es conocida. Recién empieza. (PAUSA) ¡Pero va a llegar!... acuérdense lo que les digo.
ANGELICA : Yo por eso espero.
MAGGI : ¿A quién?
ANGELICA : Los astros dicen que aún no ha llegado mi momento. Pero está cerca. Muy cerca.
PERLA : (CARGANDOLA) Decile a los astros que se apuren, por que si no vas a trabajar de abuela. (A MAGGI) No mueve un dedo sin consultar arriba.
MAGGI : Y hace bien. Qué quiere que le diga. Cada uno se defiende como puede. (DE LA VALIJA ASOMA ROPA FEMENINA)
ANGELICA : (IMPULSIVAMENTE) ¿Puedo ver?
MAGGI : (BROMEANDO) Pero que no pase lo de la otra vez.
PERLA : ¡Querés controlarte!
MAGGI : (A PERLA) Déjela, que aproveche. La vida es corta. Que se dé el gusto.
(ANGELICA SACA UNA GORRA DE BAÑO DE LA VALIJA)
MAGGI : Si le gusta, tengo tres modelitos. Pruébesela. Sin compromiso.
(ANGELICA SE LA PRUEBA. MAGGI REVUELVE LA VALIJA Y SACO OTRA. ANGELICA SE LA PRUEBA. ASI VARIAS VECES. MAGGI LA MIRA DE REOJO MIENTRAS CONTINUA MANIPULEANDO CON SU VALIJA)
MAGGI : (SIN MIRARLAS) Si me permite una opinión personal, este es su modelito. Yo nunca opino. Pero le queda muy bien. No a cualquiera, eh. (ANGELICA HALAGADA SE PASEA CON SU GORRA DE BAÑO. HAY EN ELLA UNA ACTITUD MUY JUGUETONA) Qué quiere que le diga, yo soy un enamorado de la ropa que vendo. Señorita perla, usted que es tan amable (BUSCA EN LA VALIJA HASTA QUE SACA UNA PRENDA) mire este camisón. ¿Le gusta? (SE LO DA) Mírese al espejo. (PERLA MUY PUDOROSAMENTE TOMA EL CAMISON Y SE TAPA CON EL COMO SI ESTUVIERA DESNUDA. NO VA AL ESPEJO. ESTA COMO PARALIZADA) ¿Qué me dice, eh? La verdad yo no nací para vendedor, por mí regalaría todo. Soy un enamorado del buen gusto. (A ANGELICA MIRANDOLA DE REOJO) ¡Si yo fuera Torre Nilson! ¿Saben una cosa? Hacen un decorado con el chiche de la casa. Parecen dos muñequitas, que quiere que le diga, dos muñequitas preciosas.
(CUANDO MAGGI DICE ESTO LAS DOS HERMANAS SE MIRAN. PERLA REACCIONA, DEJA EL CAMISON SOBRE LA VALIJA Y VA HACIA EL APARADOR. ANGELICA SE SACA LA GORRA. SE SIENTE Y SE SACA LOS ZAPATOS, MAGGI DEJA LA VALIJA, SE QUEDA QUIETO UNOS INSTANTES EN SU BANQUITO, DISIMULADAMENTE SACA UN PAPEL DEL BOLSILLO. LO OJEA Y LO GUARDA)
MAGGI : Permiso. ¿Hay un baño por aquí?
PERLA : (SEÑALANDO UNA PUERTA QUE LINDA CON EL LIVING) Por esa puerta, al fondo.
ANGELICA : no seas maniática. Dejá que vaya al otro baño.
PERLA : ¿Para qué tenemos un baño para las visitas?
ANGELICA : No sé. Porque aquí no viene nadie.
PERLA : ¿Y el señor Maggi, qué es? (ANGELICA NO CONTESTA) ¿A ver, decime, qué es?
ANGELICA : (CON BRONCA) Una visita.
PERLA : (GANADORA) ¿Entonces, a qué baño tiene que ir?
ANGELICA : (CON MAS BRONCA) Al de las visitas.
PERLA : (TRIUNFANTE Y VOLVIENDO A SEÑALAR LA PUERTA) ¡SEñor Maggi!
(MAGGI HA ESTADO ESCUCHANDO EL DIALOGO MUY ATENTAMENTE. SE LEVANTA. SE ACOMODA LA RAYA DEL PANTALON. INTENTA DESLIZARSE CON LOS PATINES PERO NO LO CONSIGUE. SE SIENTE RIDICULO Y ENTONCES CAMINA LEVANTANDO LOS PIES COMO SI LLEVARA SKIES. DEL PANTALON LE CUELGA UNA ETIQUETA PEGADA. CRUZA TODO EL ESCENARIO Y DESAPARECE POR LA PUERTA)
(PERLA SE LEVANTA Y VA HACIA EL APARADOR. SE SIRVE UNA BEBIDA. MIENTRAS ANGELICA TOMA UN FRASCO DE PERFUME Y SE COLOCA DETRAS DE LAS OREJAS, EN EL CUELLO, EN EL NACIMIENTO DE LOS PECHOS)
ANGELICA : ¿Pusiste papel higiénico?
PERLA : Te dije a vos que te ocuparas.
ANGELICA : Sabés que nunca entro a ese baño.
PERLA : (IRONICA) ¡Vamos!
ANGELICA : Sólo cuando quiero leer tranquila. (SE PONE UN DESODORANTE BUCAL)
PERLA : (RIENDOSE) ¿Qué? ¿CArtas de amor?
ANGELICA : (IRRITADA) ¡Callate, borracha!
(PERLA LE ARROJA EL VASO. ESTE GOLPEA CONTRA LA PARED PROXIMA AL BAÑO)
MAGGI : (ABRE LA PUERTA DEL BAÑO) ¿Qué pasa?
PERLA : (TRANQUILAMENTE) Nada. Se cayó un adorno.
MAGGI : ¡Ah! (VUELVE A CERRAR LA PUERTA)
PERLA : ¡Andá a traer una escoba!
ANGELICA : ¡Yo no lo rompí!
PERLA : ¿Y eso qué tiene que ver? ¡Andá!
(ANGELICA DE MAL MODO VA A BUSCAR UNA ESCOBA. LA TRAE Y COMIENZA A BARRER.PERLA ESTA CONTENTA Y TARAREA)
(MAGGI SALE DEL BAÑO. YA NO TIENE LA ETIQUETA. SALE AJUSTANDOSE EL GUANTE. PERLA Y ANGELICA LO MIRAN. MAGGI CRUZA TODO EL ESCENARIO Y VUELVE A SENTARSE EN EL BANQUITO AL LADO DEL HALL Y CONTINUA CON LA TAREA DE ARREGLAR LA VALIJA)
MAGGI : (TIMIDAMENTE, SEÑALANDO EL BAÑO) No había luz ni agua.
PERLA : Ese baño es un desastre. Nunca hay nada.
ANGELICA : (BARRIENDO) ¿Por qué usa un guante, señor Maggi?
MAGGI : (A ANGELICA, COMO SI NO LA ESCUCHARA) ¿No tendría una horquilla?
ANGELICA : ¿Una horquilla?
MAGGI : Sí, si me hace el favor. (A PERLA) Menos mal que tengo dos.
PERLA : ¿Dos qué?
MAGGI : Dos valijas. Con esta salgo a la tarde. Para la recorrida de la noche, tengo otra.
(MAGGI ABRE Y CIERRA LA VALIJA HACIENDO UN RUIDO MUY MOLESTO)
PERLA : Señor Maggi, por favor, me aturde.
MAGGI : Disculpe. Es la costumbre.
ANGELICA : (LE DA LA HORQUILLA) ¿Siempre usa el guante?
MAGGI : Sí, señorita (A PERLA) La clientela de la noche es otra. Otra mercadería. Son dos mundos distintos. (A ANGELICA) Y la horquilla.
ANGELICA : La tiene en la mano.
PERLA : ¿Y qué vende?
MAGGI : (LIMPIANDOSE EL OIDO CON LA ORQUILLA) Si usted supiera las cosas que tengo que vender... y... la gente de noche es muy distinta a ustedes. Es otro público. Generalmente es público masculino. Bares, boites. Night Clubs. Gente de la noche. (MIRANDO LA CERA QUE HAY EN LA HORQUILLA) ¡Compran cada cosa! Para qué les voy a contar. ¡Y a qué precio! ¡Pagan lo que sea!
ANGELICA : (QUE EN NINGUN MOMENTO HA DEJADO DE MIRAR EL GUANTE) ¿Siempre usa uno solo?
MAGGI : (MOLESTO) Sí, señorita. Siempre uso uno solo. (AGARRA LA VALIJA Y LA GOLPEA) ¡Parece que no va más!
ANGELICA : ¿Y por qué siempre usa uno solo?
PERLA : ¡Qué pesada te ponés!
ANGELICA : ¿Qué tiene de malo que le pregunte?
MAGGI : (PACIENTE) Nada, señorita, nada. Lo que pasa es que si me pregunta del guante tengo que hablar del accidente. Y preferiría no hacerlo.
PERLA : ¿Un accidente?
MAGGI : (RESIGNADO) No ve, siempre lo mismo. Al final uno termina hablando de lo que no quiere.
PERLA : Tiene razón. Mi papá que tenía un ojo de vidrio siempre decía (ANGELICA LO DICE JUNTO CON ELLA COMO SI FUERA UNA LECCION BIEN APRENDIDA) "La desgracia n o está en el defecto, sino, en la curiosidad de la gente".
ANGELICA : (A MAGGI) ¿No le dijo que el jefe se parecía a papá?
(PERLA LA MIRA FIJO. ANGELICA, SE HACE LA DESENTENDIDA)
MAGGI : (COMO SALIENDO DE LA SITUACION) ¡Tiene mucha razón el papá de ustedes! Y, dígame: ¿qué le pasó al viejo?
PERLA : Un caballo...
MAGGI : (INTERRUMPIENDOLA) ¿Qué, lo pateó?
PERLA : No, por mirar un caballo, se tragó un poste.
MAGGI : ¡Uy, pobrecito! ¿Y qué ojo?
PERLA : Izquierdo.
MAGGI : ¡Menos mal! Le queda el derecho.
(MAGGI TOMA LA VALIJA. SE PARA Y SIN MOVERSE DEL LUGAR, LA SACA PARA VER SI SE ABRE. ESTO LO HACE VARIAS VECES, MIENTRAS ANGELICA ROCIA EL LUGAR CON DESODORANTE PARA AMBIENTES)
PERLA : ¿Ya está?
MAGGI : Me quiero asegurar. Una vez se me abrió en la calle. me afanaron hasta los dedales. y yo para colmo, con esta mano...
ANGELICA : ¿Qué, no puede moverla?
MAGGI : ¡No puedo defenderme! Que si no...
PERLA : Que si no qué...
MAGGI : (AGRESIVO) ¡Los mato! ¡Les doy una biaba que no los reconoce ni la madre! (SILENCIO. LOS TRES SE MIRAN) (MOLESTO) ¿Por qué me miran?
PERLA : No, es usted que nos mira.
MAGGI : ¡Ah! (PAUSA) Y bueno, si quieren les cuento.
ANGELICA : ¿Qué cosa, señor Maggi?
MAGGI : Lo del accidente. Pero les aviso que no es muy divertido. (COMIENZA A ABRIR Y CERRAR LA VALIJA)
ANGELICA : Por mí no cuente nada. Yo sólo quería saber por qué usaba un guante.
PERLA : ¡Siempre hacés lo mismo! ¡Preguntás! ¡Preguntás...! Y después te hacés la mosquita muerta. (MAGGI, QUE SE HA DESINTERESADO DE LA CONVERSACION SIGUE PROBANDO LA VALIJA) ¿Pero qué hace? ¡La va a romper otra vez!
MAGGI : Soy un maniático con estas cosas. (LA APOYA EN EL PISO) Bueno, ya está. (SE PARA. SE ARREGLA LA RAYA DEL PANTALON) ¡Ahora, a laburar!
PERLA : ¿Cómo, se va?
MAGGI : ¿Sí, por qué? ¿Necesitaba algo?
PERLA : Yo creí que iba a contar.
(ANGELICA, LARGA UNA FUERTE CARCAJADA. PERLA, NO LE PRESTA ATENCION)
MAGGI : ¿Qué cosa?
PERLA : Lo qué le pasó.
MAGGI : Ah, lo que me pasó... (CAMBIANDO BRUSCAMENTE DE ACTITUD) Discúlpeme, señorita, pero ya perdí mucho tiempo. Lo dejamos para otro día.
PERLA : Son cinco minutos más. ¿Qué le cuesta?
ANGELICA : Qué pesada te ponés vos también, ¿eh?
MAGGI : ¿Qué hora son?
PERLA : Es temprano.
ANGELICA : Es casi de noche.
MAGGI : ¿Tienen teléfono?
ANGELICA : Sí, pero hace seis meses que no funciona.
MAGGI : Debe ser por la lluvia... los cables se hinchan. ¿Llueve mucho por aquí?
ANGELICA : Cada tanto. (ABURRIDA)
MAGGI : Tienen suerte. Aquí se respira. Bueno, no las entretengo más. (LES VA A DAR LA MANO)
PERLA : (DECIDIDA) ¿Señor Maggi, cómo fue?
(HAY UNA LARGA PAUSA CARGADA DE MIRADAS ENTRE LOS TRES. LA ACTITUD DE PERLA ES "DE AQUI NO SE VA SIN CONTARLO". ANGELICA, PERMANECE EN OBSERVADORA. MAGGI MUY LENTAMENTE BAJA LA VALIJA. VUELVE A SENTARSE EN EL BANQUITO)
(SE ARREGLA LA RAYA DE LOS PANTALONES. PERLA, TRAE UNA SILLA Y SE SIENTA. LA MIRA A ANGELICA QUE PERMANECE PARADA. ANGELICA, SE SIENTA EN EL PISO. APOYA SU CABEZA SOBRE EL REGAZO DE PERLA Y COMIENZA A CHUPARSE EL PULGAR MIENTRAS SE ENROSCA EL PELO)
MAGGI : Fue hace mucho tiempo. yo tenía diez años. mi viejo tenía un mercadito... ¡una preciosura! ¡El orgullo de la zona! ¡Limpio! ¡Ordenado! ¡Yo siempre lo ayudaba a acomodar la fruta! ¡Todo un arte! Porque hay que acomodarlas de tal forma que las partes podridas queden siempre tapadas. (LAS DOS HERMANAS NO LE QUITAN LOS OJOS DE ENCIMA) Una siesta, nos juntamos todos los pibes, ¡como si lo estuviera viendo...! Y nos pusimos a jugar al almacenero... Unos pibes hacen la cola y otro atiende... Eso lo hacía yo. Todo iba bien. Lo estábamos pasando fenómeno. Hasta que le toca el turno a... a...
PERLA : (ANSIOSA) A...
ANGELICA : (CONTENTA) ¡Se olvidó!
PERLA : Callate, que lo ponés nervioso.
(MAGGI, BUSCANDO NERVIOSAMENTE ALGO EN EL BOLSILLO)
MAGGI : A... CArlitos... (CON ALIVIO) Sí, Carlitos. ¿Y qué me pide? (LAS MIRA FIJAMENTE A LAS HERMANAS Y ELLAS SE MIRAN ENTRE SI) ¡Fiambre! (VUELVE A MIRARLAS FIJAMENTE) ¿Y saben por qué? Porque el guacho hijo de pu... perdón, el... el Carlitos éste, se avivó que yo no sabía usar la cortadora y quería hacerme pasar un papelón. ¡Ojo! Que la cortadora era eléctrica.
ANGELICA : (SACANDOSE EL DEDO DE LA BOCA) ¿Eléctrica?
PERLA : ¡Con razón!
MAGGI : ¡Made in Germany! Yo, como si tal cosa. Agarré el jamón cocido. lo puse sobre la máquina. Y no sé como... entró a funcionar.
PERLA : ¡Y entonces, cuente, cuente!
MAGGI : Y... yo me asusté, porque el jamón cocido estaba mal puesto y la máquina lo estaba arruinando todo. ¡Y ojo, eh, que el jamón cocido no es juguete!
ANGELICA : No. Claro que no.
PERLA : Y...
MAGGI : Y entonces lo traté de sacar, pero no sabía parar la máquina... y calculé mal...
PERLA : (al borde la silla) y...
ANGELICA : (PARANDOSE) ¡No siga por favor!
MAGGI : ¡De un solo saque me voló cuatro dedos!
ANGELICA : ¡Cuatro!
PERLA : Con todo tuvo suerte.
MAGGI : (ENTUSIASMADO) ¡Cómo cortaba la maldita! ¡Tenía un filo! Mi viejo decía que partía un pelo en dos. ¡Alemana! Ahí sí que saben hacer las cosas, no como acá.
PERLA : Y... qué pasó después que...
ANGELICA : ¡Terminala, querés!
MAGGI : (ENSIMISMADO) Había sangre por todo el almacén. Los chicos, por supuesto se rajaron. Me dejaron solo. Yo no sabía si lloraba por mi mano o por el jamón del viejo, todo estropeado. ¡Mama mía, qué espectáculo! Yo saltando como un degenerado y los cuatro dedos, pegaditos, pegaditos uno al lado del otro, encima del jamón,. Mi viejo casi se desmaya. (PAUSA) Después me hicieron la estética y quedé bastante bien. (POR PRIMERA VEZ SE DIRIGE A ELLAS) ¿Si quieren se las muestro.
ANGELICA : ¿Si a usted no le importa?
PERLA : No, no, gracias. Me impresiono fácilmente. (PAUSA) ¿Por qué no sigue contando?
ANGELICA : Primera muéstrela. No debe ser para tanto.
MAGGI : ¿En qué quedamos?
ANGELICA : Yo quiero verla.
PERLA : Dígame, ¿qué sintió?
ANGELICA : (EN NENA CAPRICHOSA) ¡Vamos! ¡Muéstrela!
PERLA : ¡Cuente! ¡Cuente!
MAGGI : (HINCHADO) Por favor, señoritas, pónganse de acuerdo.
ANGELICA : Ya sé, le gusta hacerse rogar.
PERLA : Puede confiar en nosotras.
ANGELICA : ¿No nos tiene confianza?
PERLA : Claro, somos dos desconocidas. ¿No es cierto?
ANGELICA : Sin embargo, le abrimos las puertas de nuestra casa.
PERLA : Y lo escuchamos atentamente.
ANGELICA : Hasta le confiamos algunos secretos.
PERLA : Porque creíamos en su caballerosidad.
ANGELICA : ¿Y entonces?
PERLA : ¿Qué le pasa?
MAGGI : (CONFUNDIDO) A mí nada. (CON CIERTO ENOJO) Miren, se las muestro y después sigo contando, así la terminamos, ¿eh?
ANGELICA : Me parece muy bien.
PERLA : Le repito, señor Maggi, ¡que yo no quiero verla!
MAGGI : Pero, señorita, me extraña. Somos gente grande.
PERLA : (PARANDOSE) ¡Le prohíbo que me la muestre!
ANGELICA : No le haga caso. Es muy aspaventosa.
MAGGI : No, pero está en su derecho. Si no quiere, no quiere.
ANGELICA : ¿Y... qué espera?
MAGGI : ¿Yo?
ANGELICA :¿No me la va a mostrar?
PERLA : Está bien. Si lo que buscan es que me vaya, m voy.
MAGGI : No se lo tome así, señorita Perla. Por favor, tranquilícense. (PAUSA CORTA) Miren, se me acaba de ocurrir una idea. ¿A ver qué les parece? (PAUSA) Yo la muestro debajo de la mesa... y la que quiere mirar, mira. (LAS MIRA A LAS DOS) ¿Qué tal?(LAS DOS HERMANAS LO MIRAN SIN CONTESTAR NADA. MAGGI, CON LA MONO DEBAJO DE LA MESA) ¿Listas? A la una, a las...
PERLA : (INTERRUMPIENDOLO) Espere, una preguntita... si... s... yo quisiese... por pura curiosidad... no es que... me interese... pero... bueno... usted sabe como son las mujeres... si... yo... si... yo... quisiera... podría tocarla...
MAGGI : Naturalmente. ¡Para eso está! (MIRA PRIMERO A UNA, DESPUES A LA OTRA, CON UNA GRAN SONRISA EN LA CARA) A la una, a las dos y a las... (MAGGI COMIENZA A SACARSE EL GUANTE DEBAJO DE LA MESA. ANGELICA QUIERE AYUDARLO. MAGGI LE PIDE QUE SE QUEDE QUIETA PUES LE HACE COSQUILLAS. MIENTRAS, PERLA VA ACERCANDO LENTAMENTE SU MANO A LA MESA. LA ESCENA VA IN CRESCENDO ENTRE LAS RISAS DE MAGGI Y LA EXCITACION DE LAS HERMANAS HASTA QUE MAGGI LES DICE QUE YA PUEDEN MIRAR. ANGELICA SE ASOMA FUGAZMENTE Y CAE AL PISO, RETORCIENDOSE. LUEGO QUEDA INMOVIL. MAGGI SE INCORPORA CON EL GUANTE PUESTO) Vio, yo les dije. Por eso no quería contarles.
PERLA : No se preocupe. esto le pasa muy a menudo. ¿Me ayuda?
MAGGI : Sí, como no. ¿Adónde la ponemos?
PERLA : Pase por acá.
(LA TOMAN A ANGELICA DE BRAZOS Y PIERNAS Y ENTRAN AL LIVING. LA SIENTAN EN UN SILLON. PERLA, VA AL APARADOR Y SE SIRVE UN VASO. MIENTRAS LO HACE MURMURA PALABRAS ININTELIGIBLES. MAGGI, VA A BUSCAR LA VALIJA QUE DEJO EN EL HALL. ANGELICA, ABRIENDO LOS OJOS Y DICIENDO MECANICAMENTE COMO SI FUERA UN "TICK")
ANGELICA : ¿Dónde están mis zapatos?
PERLA : (IRONICA) ¡Bienvenida!
(ANGELICA, SIN PRESTARLE ATENCION SE LEVANTA Y VA HACIA EL PERFUMERO. SE PONE EN DIVERSAS PARTES DEL CUERPO PERO EN UNA FORMA MUY HISTERICA. MAGGI, PERMANECE PARADO EN EL MEDIO DEL LIVING CON LA VALIJA EN LA MANO. OBSERVA EL AMBIENTE)
MAGGI : ¡Un chiche! ¡Un verdadero chiche!
PERLA : Por favor, señor Maggi, póngase cómodo.
MAGGI : Le agradezco, señorita, pero... (MIRA EL RELOJ) (PERLA INSISTE. MAGGI, TITUBEA) Bueno. Total, el día ya está perdido.
(PERLA, LE HACE SEÑAS QUE BUSQUE EL BANQUITO QUE QUEDO EN EL HALL. MAGGI, VA Y LO TRAE. SE SIENTA. PAUSA. LENTAMENTE MAGGI SACA DE UN BOLSILLO UNA BOLSITA CON TABACO Y DE OTRO BOLSILLO UNA PIPA. CON SUMA DELICADEZA COMIENZA A PREPARARLA)
PERLA : Señor Maggi... ¿a usted también le entristecen los atardeceres del domingo?
(ANGELICA, MIENTRAS HA COLOCADO EN LA MESA UN TABLERO DE AJEDREZ Y ACOMODA LAS PIEZAS)
ANGELICA : (A PERLA) ¿Por qué decís también?
PERLA : (A ANGELICA) Quise decir, si él también se pone triste los domingos a la tardecita.
(MAGGI, MIENTRAS PREPARA LA PIPA, OBSERVA EL DIALOGO, DESCONCERTADO. PERLA, SE SIENTA FRENTE A ANGELICA Y COMIENZAN A JUGAR MIENTRAS CONVERSAN)
ANGELICA : (A PERLA) Pero primero le tenés que preguntar a él, antes de decir también.
PERLA : (MOVIENDO UNA PIEZA) ¿A quién?
ANGELICA : (MIRANDO ATENTAMENTE EL TABLERO) Al señor Maggi.
PERLA : (TAMBIEN COMPENETRADA EN EL JUEGO) ¿Y a quién le estoy hablando?
ANGELICA : (MOVIENDO UNA PIEZA) Digo, que cuando uno dice también se está refiriendo a alguien que ya dijo algo. Y hasta ahora, el señor, el señor...
MAGGI : Maggi.
ANGELICA : ¡Ah, sí!, el señor Maggi no abrió la boca. (MIRANDOLO A MAGGI ACUSADORAMENTE) ¿No es así? (INMEDIATAMENTE VUELVE SU MIRADA AL TABLERO)
MAGGI : ¿Cómo?
PERLA : (MIRANDOLO A MAGGI) ¿Ah, no es así? (MUEVE UNA PIEZA)
MAGGI : (CONFUNDIDO) Bueno, podría ser.
(MAGGI YA HA PREPARADO LA PIPA PERO CADA VEZ QUE SE LA ESTA POR PONER EN LA BOCA, LAS HERMANAS LO AZUZAN Y CONFUNDEN CON SUS PREGUNTAS)
ANGELICA : (MOVIENDO UNA PIEZA) ¿Usted habló de su tristeza de los domingos antes que mi hermana tocara el tema?
MAGGI : (SACANDOSE LA PIPA DE LA BOCA) No, creo que no.
ANGELICA : ¿Entonces es la primera vez que hablamos de este asunto?
MAGGI : Sí... (LA VA A PRENDER)
ANGELICA : (ENERGICAMENTE) Entonces, no le parece que la palabra también, está de más en un tema que jamás se ha tratado anteriormente.
MAGGI : (BAJA LA PIPA SIN PRENDERLA) Mire señorita, la verdad, yo no me fijo en tantos detalles. (LEVANTA LA PIPA NUEVAMENTE)
PERLA : (MUEVE UNA PIEZA) ¿Qué detalles?
(MAGGI VUELVE A BAJAR LA PIPA)
ANGELICA : ¿Usted se refiere a la tristeza como detalle?
PERLA : ¿O a los domingos?
MAGGI : (TOTALMENTE DESORIENTADO) ¿Cómo? (TIENE UN FOSFORO PRENDIDO EN LA MANO)
ANGELICA : (MUEVE UNA PIEZA) ¿A la tristeza?
PERLA : ¿O a los domingos?
ANGELICA : (MIRANDOLO DE REOJO) ¿Le pasa a usted también?
PERLA : (MUEVE UNA PIEZA) Se le ve en la cara.
(MAGGI CON EL FOSFORO PRENDIDO OBSERVA EL DIALOGO SIN ATINAR A HACER NADA. DE PRONTO EN SU CARA HAY UN GESTO DE DOLOR. SE HA QUEMADO)
ANGELICA : (OBSERVANDO MUY COMPENETRADA EL JUEGO) Tiene ojos melancólicos.
PERLA : Una mirada triste. resignada.
(MAGGI, MIENTRAS, SE PASA EL DEDO POR EL PELO CON UNA MUECA DE DOLOR)
ANGELICA : (MUEVE UNA PIEZA) ¡Dejalo hablar!
PERLA : ¡Pero si no habla! (MUEVE UNA PIEZA)
MAGGI : (CON UN GRAN ESFUERZO Y EN UN TONO DE VOZ MAS ALTO QUE LO NORMAL) ¡Después de la transmisión de los partidos! (PRENDE LA PIPA)
PERLA : (MIRANDOLO FIJAMENTE) ¡No nos interesa la política, señor Maggi!
ANGELICA : (MIRANDOLO FIJAMENTE) ¡No nos metemos nunca con esas cosas!
(MAGGI NERVIOSAMENTE SE SACA LA PIPA DE LA BOCA. POR LOS NERVIOS SE LE DA VUELTA Y SE LE CAE TODO EL TABACO EN EL TRAJE)
MAGGI : ¡Pero de qué política ma hablan! (TRATA DE LIMPIARSE EL TRAJE)
ANGELICA : (MUEVE UNA PIEZA) ¿No dijo usted que le entristecen los partidos políticos?
MAGGI : (MUY NERVIOSO. CAMBIA LA VALIJA DE LUGAR) ¡Yo no hablé de política!
PERLA : (SE HA VUELTO A SENTAR Y COMO SI NADA REANUDA EL JUEGO. A ANGELICA) ¿Quién habló entonces?
ANGELICA : No sé, no tengo la menor idea.
PERLA : Qué extraño, me pareció oír hablar de política.
MAGGI : (PONIENDO OTRA VEZ TABACO EN LA PIPA Y MUY CUIDADOSO CON LO QUE DICE) No, lo que yo dije es que me pone triste los domingos, cuando se termina la transmisión de los partidos de fútbol. (MAS TRANQUILO) Es la peor hora de la semana. (SE PONE LA PIPA EN LA BOCA)
ANGELICA : (PENSATIVA FRENTE AL TABLERO) ¿Partidos de fútbol?
PERLA : Así que también juega al fútbol. ¡Jaque! (JUEGA) (MAGGI CON LA PIPA EN LA BOCA HACE SEÑAS QUE NO. PERO ELLAS NO LO MIRAN) Mi padre jugaba en el Club Standart Electric.
ANGELICA : (MUEVE UNA PIEZA) ¿Usted dónde juega?
MAGGI : (ESTA POR PRENDER LA PIPA) No, escucho.
ANGELICA : (A PERLA) Hablale más fuerte que no escucha.
PERLA : (A ANGELICA) ¿Es medio sordo? (JUEGA) ¡Jaque!
ANGELICA : Dijo que no escuchaba.
MAGGI : (CON LA PIPA EN LA MANO) disculpen, pero no entiendo.,..
PERLA : (A PERLA. VOCALIZANDO EXAGERADAMENTE. JUEGA) No hay de qué avergonzarse. El 30 por ciento de la población a su edad, padece de sordera.
MAGGI : (PONIENDOSE DE PIE. MUY NERVIOSO) Yo sólo dije que no jugaba al fútbol. Que escuchaba nada más. (NO SABE QUE HACER CON LA PIPA EN LA MANO)
PERLA : (A ANGELICA) ¿Qué tiene que ver el fútbol con la sordera?
ANGELICA : (A PERLA) ¿Habrá recibido un pelotazo en el oído?
PERLA : (A ANGELICA) ¿En cual?
MAGGI : (SE TOCA EL OIDO DERECHO MECANICAMENTE. AL DARSE CUENTA RETIRA LA MANO CON BRUSQUEDAD. SE ADELANTA UNOS PASOS HACIA ELLAS) ¡Pónganse de acuerdo, señoritas! ¡No soy sordo! ¡ni en mi familia hay sordos! ¡Y yo al fútbol lo escucho muy bien!
(LA PIPA QUE TIENE EN LA MANO DEBIDO A LA TENSION SE ROMPE)
ANGELICA : (COMO SI NADA. JUEGA) ¿Se pondrá la radio cerca de la oreja?
PERLA : Tienen aparatos especiales.
(MAGGI MIRA LA PIPA ROTA. TRATA DE ARREGLARLA. NO PUEDE. SE LA METE EN EL BOLSILLO. SE HA DESCONECTADO DEL DIALOGO DE LAS HERMANAS)
ANGELICA : Leí que en Estados Unidos hay deportes especiales para sordos.
PERLA : Habría que avisarle. (JUEGA) ¡Jaque!
ANGELICA : No creo que le interese. Es muy retraído.(ANGELICA LE HABLA A PERLA PERO ES EVIDENTE QUE QUIERE LLAMAR LA ATENCION DE MAGGI) Sumamente retraído (PAUSA) ¿has visto algo más retraído que el señor Maggi?
MAGGI : (REACCIONA. SE ADELANTA UNOS PASOS) ¿Señoritas, no tendrían un cigarrillo?
ANGELICA : (A PERLA. JUGANDO) ¿Será un tapón de cera?
PERLA : (A ANGELICA) con un buen lavaje se le destapa.
MAGGI : (CASI GRITANDO) Señoritas, no tendrían un cigarrillo?
PERLA : (LO MIRA ASOMBRADA) No grite que no somos sordas.
ANGELICA : (LEVANTANDOSE DE LA MESA) Con tanto barullo no se puede jugar.
MAGGI : (AVERGONZADO RETROCEDE) Disculpen, no quise molestar. (VA HACIA LA VALIJA. LA TOMA. SE DIRIGE HACIA LA SALIDA)
ANGELICA : Señor Maggi. (COLOCA DOS SILLAS. UNA FRENTE A OTRA EN CADA EXTREMO DE LA MESA. MAGGI SE DETIENE) ¿A que no sabe cuál es el recuerdo más feliz de mi infancia?
MAGGI : Cómo, señorita?
(PERLA VA AL APARADOR. SACA UN MANTEL Y LO COLOCA SOBRE LA MESA)
ANGELICA : No lo va a creer. ¡Los domingos lluviosos!
(TODO LO QUE SIGUE ANGELICA LO DICE MIENTRAS ELLA Y PERLA PONEN LA MESA QUE SOLO TIENE DOS LUGARES. MAGGI PERMANECE PARADO ESCUCHANDOLA A ANGELICA Y AL MISMO TIEMPO MUY PENDIENTE DE SI VAN A COLOCAR UN TERCER PLATO O NO. PERLA CADA TANTO SE SIRVE MAS BEBIDA EN SU VASO. DESPUES DE TOMAR SE QUEDA COMO AUSENTE. ACARICIA SU MEDALLA. MURMURA ALGUNAS PALABRAS. LUEGO VUELVE A LA MESA. EN CONTRASTE, ANGELICA HABLA Y SE MUEVE MUY EXITADA Y CON MUCHA RAPIDEZ)
ANGELICA : ¿Sabe por qué? Si el domingo amanecía nublado o llovía, papá no iba a la cancha. El iba a la cancha todos los domingos. Pero si ,llovía, no iba. Se quedaba con nosotras. Ese día, nos poníamos nuestros mejores vestidos. Yo tenía uno colorado con lunares blancos. Tenía voladitos en las mangas. Era todo colorado con pequeños lunares blancos. Blancos o grises. Nunca pude saberlo. Papá decía que era su princesita. Su princesita. adorada y que tenía un aire aristocrático. (MAGGI LENTAMENTE SE ACERCA AL BANQUITO Y SE SIENTA. HAY CIERTO AIRE DE RESIGNACION EN SU ACTITUD. SU ATENCION SE DIVIDE ENTRE EL MONOLOGO DE ANGELICA Y LA MESA. PERMANENTEMENTE SE PASA LA LENGUA POR LA BOCA) Al mediodía tomábamos el colectivo y nos íbamos al centro. Los tres de la mano. Almorzábamos en el Palacio de la Papa Frita. Fiambre. Primer plato. Y postre. En invierno tomábamos sopa. De ahí, caminábamos hasta el cine Royal. Mientras papá terminaba su cigarro.
Daban dibujos animados, películas de Chaplín, el Gordo y el Flaco y de... ¡Shirley Temple! mi ídolo. Siempre quise ser como ella. La imitaba en todo. Aprendí baile, canto, zapateo americano. Las noches que me habré pasado llorando porque mi pelo no era enrulado. (PAUSA) Al final me hice la permanente. (PAUSA) Había películas que las veíamos 4 ó 5 veces seguidas. Como era continuado. Y cuando salíamos del cine, si papa estaba de buen humor nos invitaba a la confitería "Las Orquideas" a tomar chocolate con churros. Y a veces nos dejaba repetir. (PAUSA) Papá pedía cerveza. Se la servían en unos vasos muy altos. Y yo le tomaba la espumita. (PAUSA) ¡Qué días inolvidables!
(LA MESA YA ESTA TOTALMENTE PUESTA PARA DOS PERSONAS. PRIMERO SE SIENTA PERLA Y DESPUES ANGELICA FRENTE A ELLA)
MAGGI : (INCOMODO) ¡Me imagino!
ANGELICA : (CORTANTE) No creo que pueda imaginárselo. Son recuerdos. Y los recuerdos no le interesan a nadie.
PERLA : ¿Y usted qué hacía los domingos?
MAGGI : ¿Los domingos? (ELLAS ASIENTEN. MUY LENTAMENTE SE INCORPORA) Iba al cementerio.
PERLA : (AZORADA) ¿Al cementerio?
ANGELICA : ¿A qué?
MAGGI : A juntar huesos. (SACA UN CIGARRILLO DEL BOLSILLO Y LO PRENDE)
ANGELICA : ¿Cómo?
(PERLA, NERVIOSAMENTE VACIA EL CONTENIDO DEL VASO DE UN TRAGO)
MAGGI : (MUY TRANQUILO) Sí, a juntar huesos. (EL MONOLOGO QUE SIGUE LO DICE MIENTRAS CAMINA LENTAMENTE ALREDEDOR DE LA MESA EN ACTITUD MUY CONTROLADORA DE LA SITUACION) Me conseguí una changa con los estudiantes de medicina. Ellos necesitaban material para las prácticas y yo se los conseguía. En la época de exámenes me volvían loco a pedidos. (PAUSA) DEspués trabajé mucho con cadáveres. (ENDEREZA UN TENEDOR DE LA MESA) Los vendía a la facultad. (PAUSA) Ustedes saben cuál es el problema de los muchachos. ¡No hay cadáveres! No pueden estudiar 50 muchachos con un solo cadáver. Hay que conseguirles más. Si no qué médicos van a salir. ¡Sin ninguna práctica! (PAUSA) Se pagan muy bien, ¿eh? Yo arreglaba con la cátedra directamente. ¡Era un buen negocio! Trabajaba con la zona de Chascomús. De noviembre a marzo. Es la época que mejor se pone. Que hay más accidentes en la ruta. Algunos finados lo reclamaban los familiares. Pero hay otros que quedaban amontonados en la morgue y no los reclamaba nadie. A esos los creman. Nosotros hacíamos el arreglo con los muchachos de la Municipalidad. Y cuando no había reclamo, ellos nos llamaban. Nosotros íbamos y los cargábamos. Teníamos una furgoneta. Algunos estaban muy bien conservados, ¿eh? Era un buen negocio. Tranquilo, seguro. (PAUSA)
PERLA : ¿Pero... y por qué no los reclamaba... nadie?
ANGELICA : ¿Quiénes eran?
MAGGI : Y... linyeras, casi todos. (PAUSA) (ESTA FRENTE A ELLAS)
PERLA : Usted dijo "casi todos".
MAGGI : Sí. ¿Por qué?
PERLA : ¿Y los que no eran linyeras
MAGGI : Y... gente sola. Sin familia. Hay mucha gente que muere y no se entera nadie. (MIENTRAS LAS MIRA, TOMA UN TENEDOR Y LO VA RETORCIENDO LENTAMENTE) ¿Qué se yo? Viejos, viudas. Jubilados. (LAS MIRA FIJO) Solteronas. La gente sola. Las más desamparada. (PAUSA LARGA) ¿Ustedes entienden a quienes me refiero? (ANGELICA Y PERLA, LO MIRAN A MAGGI. ESTE, APARECE TRANSFORMADO EN UNA ACTITUD DE SUPERIORIDAD Y AL MISMO TIEMPO AMENAZANTE. CON LA MANO DERECHA SE ACARICIA EL GUANTE. PERLA Y ANGELICA LO MIRAN ATERRORIZADAS) La gente más sola. La más desamparada. Ustedes saben, gente indefensa, desprotegida. (A LA CARA DE ELLAS) ¡Gente que no tiene un perro que les ladre! (PAUSA. APOYA EL TENEDOR COMPLETAMENTE TORCIDO EN LA MESA) Hay mucha gente sola. (PAUSA) Ustedes saben de lo que estoy hablando, ¿no es cierto?
(AL DECIR ESTO MAGGI RETROCEDE HACIA LA VALIJA. LAS HERMANAS SE PONEN DE PIE. ESTAN ASUSTADAS. MAGGI TOMA LA VALIJA. LA APOYA EN EL BANQUITO. LA ABRE. VA A SACAR ALGO. PERLA Y ANGELICA RETROCEDEN MAGGI, SACA DE LA VALIJA UNA MESITA PORTATIL DE MAGO. LA ARMA RAPIDAMENTE. LE COLOCA UN TRAPO ENCIMA. SACA UNA GALERA. LUEGO UNA VARITA. EN NINGUN MOMENTO LAS MIRA A LAS HERMANAS. TODOS SUS MOVIMIENTOS SON DE UN VERDADERO MAGO. HACE VARIOS NUMEROS MUY RAPIDAMENTE. JUEGOS CON CARTAS. CAJAS CHINAS. PAÑUELOS. LAS HERMANAS PASA DEL TERROR A LA SORPRESA)
(MIENTRAS LO MIRAN SE VUELVEN A ACOMODAR EN SUS SILLAS. ESTAN REALMENTE FASCINADAS CON LO QUE ESTAN VIENDO. Y EVIDENTEMENTE SORPRENDIDAS. LO MIRAN A MAGGI. SE MIRAN ENTRE SI. SE RIEN. MAGGI PERMANECE COMPENETRADO EN SU ROL. APOYA LA GALERA EN LA MESA. HACE UNOS PASES CON LA VARITA. LEVANTA LA GALERA Y HAY UNA PEQUEÑA JAULA CON UNA RATA ADENTRO. EN ESE MOMENTO LAS HERMANAS DEJAN DE REIRSE. MAGGI, LEVANTA LA JAULA. LA MANTIENE UNOS INSTANTES SUSPENDIDA. LA HACE GIRAR. LAS HERMANAS MIRAN CON SUSTO Y DESAGRADO. LENTAMENTE MAGGI BAJA LA JAULA. LA VUELVE A TAPAR CON LA GALERA. HACE UNOS PASES CON LA VARITA. LEVANTA LA GALERA. LA JAULA HA DESAPARECIDO. LAS HERMANAS APLAUDEN ALIVIADAS Y AL MISMO TIEMPO SORPRENDIDAS POR LA HABILIDAD DE MAGGI. ESTE, SALUDA MUY CEREMONIOSAMENTE. LAS HERMANAS SIGUEN APLAUDIENDO. AL RESPONDER EL SALUDO POR TERCERA VEZ, MAGGI SE TOMA DE LA CINTURA CON UN GESTO DE DOLOR)
MAGGI : ¡Ay! ¡Ay! ¡La hernia!
PERLA : (LEVANTANDOSE DE LA SILLA) ¿Qué le pasa?
ANGELICA : (A PERLA) ¿Qué, es otra prueba?
MAGGI : (AIRADO) ¡Qué prueba no ocho cuartos! ¡La hernia de disco!
ANGELICA : (A PERLA) ¿La hernia de qué?
MAGGI : ¡De disco! ¡Señorita, de disco! (HABLANDO PARA SI) ¿Para qué me agaché? ¡Con la humedad que hay! (LAS HERMANAS LO MIRAN SIN ATINAR A HACER NADA) ¿Qué me miran? Por favor, ayúdeme. (SE TOMA DE UNA SILLA)
PERLA : Sí, como no. ¿quiere que llamemos una ambulancia?
MAGGI : No, señorita, no es para tanto. A ver. (LE HACE SEÑAS A PERLA PARA QUE SE ACERQUE) Permítame. (SE APOYA EN ELLA) Gracias. (A ANGELICA) Y usted, por favor, váyame empujando de a poquito, de a poquito, así no hago fuerza.
(MAGGI, APOYADO EN PERLA Y MUY ENCORVADO, VA CAMINANDO LENTAMENTE. ANGELICA, LO EMPUJA DE ATRAS. ASI DAN UNA VUELTA ENTERA POR TODO EL ESCENARIO, HASTA QUE MAGGI LEVANTA LA VISTA)
MAGGI : ¿Adónde vamos?
ANGELICA : No sé. Usted no nos dijo.
MAGGI : (SEÑALANDO UN SOFA) Por favor... despacito... no doy más.
(LOS TRES VAN HACIA ALLI. MAGGI, CON SUMO CUIDADO SE SIENTA, AYUDADO POR LAS DOS. SIGUE EMITIENDO AYES DE DOLOR. QUEDA EN POSICION SEMIACOSTADO)
PERLA : Parece un bebé.
ANGELICA : ¿No quiere una almohadita?
MAGGI : Gracias. Son muy amables.
(ANGELICA, LE COLOCA LA ALMOHADA. EN ELLAS HAY UNA ACTITUD MUY MATERNAL)
PERLA : Desde ya que no se va a ir así. En ese estado.
MAGGI : Enseguida se me pasa y estoy bien.
ANGELICA : ¡Qué esperanza! No podemos dejarlo ir así.
(ANGELICA, COMIENZA A PERFUMARSE)
PERLA : A ver si le pasa algo. ¡Qué cargo de conciencia!
MAGGI : Ya estoy acostumbrado.
ANGELICA : ¿Qué, siempre le pasa algo?
MAGGI : Enseguida se me acomoda la vértebra y estoy bien.
PERLA : No, no. Usted se queda aquí.
ANGELICA : Y no hablemos más.
(PERLA, VA AL APARADOR. SE SIRVE. TOMA. YA EN SU CAMINAR SE NOTA CIERTA VACILACION Y HA PERDIDO CASI TODA SU RIGIDEZ INICIAL. HABLA SOLA. LAS FRASES SON INAUDIBLES. ANGELICA, PRENDE LA RADIO. SE SIENTA. SE SACA LOS ZAPATOS, TOMA UNA REVISTA. "ANTENA" O "RADIOLANDIA". LEE MIENTRAS SE CHUPA EL DEDO. MAGGI, POCO A POCO SE VA CALMANDO. SU EXPRESION ES NORMAL, NUEVAMENTE. MIRA DE REOJO A LAS HERMANAS)
MAGGI : Señorita Perla, ¿sería tan amable de alcanzarme el banquito?
PERLA : (DEJANDO RAPIDAMENTE EL VASO EN EL APARADOR) Sí, como no. ( SE LO TRAE)
MAGGI : Para los pies. Gracias. (PAUSA) Señorita Angélica, me alcanzaría los cigarrillos. Están en el saco.
(ANGELICA, APAGA LA RADIO Y SE PONE LOS ZAPATOS RAPIDAMENTE. VA AL SACO. SACA LOS CIGARRILLOS. SE LOS DA A MAGGI)
Gracias. ¡Fuego!
(PERLA, VA CORRIENDO Y BUSCA FOSFOROS. LE PRENDE EL CIGARRILLO)
¡Whisky!
(CADA PEDIDO ESTA SUBRAYADO HACIENDO SONAR LOS DEDOS DE LA MANO DERECHA. ANGELICA, BUSCA LA BOTELLA Y UN VASO DEL APARADOR. LE SIRVE WHISKY. SE LO DA)
¡Cubitos!
(PERLA, LE TRAE UN BALDE CON CUBITOS)
¡Dos!
(PERLA, LE PONE DOS CUBITOS EN EL VASO)
¡Uno más! (LE PONE UNO MAS. PAUSA) ¡Queso!
(ANGELICA, SALE Y VUELVE CON UN PLATO DE QUESO)
¡Cuchillo! ¡Galletitas! ¡Sevilletas! ¡Escarbadientes!
(A CADA PEDIDO LAS HERMANAS CORREN DE UN LADO PARA OTRO, CONSIGUIENDO LAS COSAS. LA ACTITUD DE ELLAS ES DE GRAN EXCITACION. ESPERAN ANSIOSAS LAS ORDENES)
¡Diario! (PERLA, SE LO TRAE) ¡Radio!
(ANGELICA, PRENDE LA RADIO. SE ESCUCHA UNA NOVELA)
¡Música!
(ANGELICA, BUSCA CON EL DIAL HASTA QUE CONSIGUE MúSICA. MAGGI, LEE EL DIARIO MIENTRAS COME Y TOMA WHISKY. LAS HERMANAS PERMANECEN DE PIE A LA ESPERA DE NUEVAS ORDENES)
MAGGI : (SIN MIRARLAS) ¡Pueden retirarse!
(PERLA Y ANGELICA, SE DIRIGEN HACIA LA PUERTA)
¡En puntas de pie!
(ELLAS LO MIRAN. SE MIRAN. HAY COMO UN ACUERDO TACITO ENTRE ELLAS. MAGGI CONTINUA REPITIENDO "PUEDEN RETIRARSE". ESTA INSTALADO COMODAMENTE. ELLAS DE IMPROVISO COMIENZAN A ARROJARLE COSAS ENCIMA, CUBITOS, EL PLATO CON QUESO, LAS COSAS DE MAGIA. EL REPITE CADA VEZ CON MAS FUERZA "VAMOS, RETIRENSE", "NO ME OYEN", "PUEDEN RETIRARSE". PERLA TOMA LA VALIJA Y SE LA VACIA ENCIMA. ANGELICA TOMA UNA GORRA DE BAÑO Y LE CUBRE LA CARA. CON LOS TRAPOS Y ENTRE LAS DOS COMIENZAN A ASFIXIARLO. LA ESCENA ES DE GRAN VIOLENCIA Y LAS HERMANAS PARECEN DISFRUTAR MUCHO CON LO QUE LE HACEN A MAGGI. ESTE SE REVUELVE EN LA SILLA. AL TENER LA CARA CUBIERTA POR LA GORRA NO SE ENTIENDE L QUE DICE PERO OBVIAMENTE LES ESTA PIDIENDO QUE PAREN. LAS HERMANAS ESTAN PRACTICAMENTE ENCIMA DE EL TRATANDO DE SOFOCARLO. MAGGI HACIENDO UN GRAN ESFUERZO SE INCORPORA. SE LEVANTA APENAS LA GORRA, LO SUFICIENTE COMO PARA VERLAS. TODO CAE AL SUELO. LA ACTITUD DE MAGGI ES AMENAZANTE. DE ENTRE LAS ROPAS SACA UNA VARA. LAS HERMANAS SE ALEJAN, UNA PARA CADA LADO)
MAGGI : Así que tienen ganas de joder, ¡eh! ¿Pero quién se creen que soy? ¡Veinticinco años laburando en la calle de bobalicón! ¿Así que les gusta la fiesta? Y bueno, vamos a divertirnos.
PERLA : (MIRANDO A MAGGI) ¿Y eso?
ANGELICA : (ASUSTADA) ¡Perla!
MAGGI : Ahora me vinieron ganas de divertirme a mí. Tengo unas ganas terribles de divertirme.
(LANZA UNA RISITA HISTERICA. COMIENZA A PEGAR CON LA VARA EN EL PISO SIN MIRARLAS)
PERLA : Señor Maggi, era un chiste.
ANGELICA : (ANIÑADA) No se lo tome así.
PERLA : No se va a enojar por eso.
ANGELICA : No, claro que no se va a enojar.
(MAGGI, SE ADELANTA UNOS PASOS HACIA ELLAS. LAS MIRA FIJAMENTE. PERLA Y ANGELICA, RETROCEDEN ASUSTADAS)
PERLA : Por favor, señor Maggi. Ya está bien.
ANGELICA : (A PERLA) ¡Callate que lo ponés nervioso!
PERLA : (A ANGELICA) ¡Callate vos!
(MAGGI, SIEMPRE MIRANDOLAS Y GOLPEANDO CON A VARA SE ACERCA LENTAMENTE A ELLAS. SU ACTITUD ES DE UNA FRIALDAD ABSOLUTA. LA VARA ES GOLPEADA CADA VEZ MAS CERCA DE ELLAS. PERLA Y ANGELICA, ESTAN PEGADAS UNA AL LADO DE LA OTRA)
(MAGGI, CON LA VARA GOLPEA CERCA DE LOS PIES DE PERLA. EN EL MEDIO DEL ESCENARIO PERMANECEN LAS SILLAS QUE USABAN LAS DOS PARA SENTARSE. ATERRORIZADAS, PERLA SE SUBE A LA SILLA. MAGGI, HACE LO MISMO CON ANGELICA Y ESTA NO TIENE MAS REMEDIO QUE SUBIRSE A LA OTRA SILLA)
(LAS DOS ESTAN AGARRADAS DEL RESPALDO. PARECEN DOS ANIMALES DE CIRCO. MAGGI, ESTA COMPENETRADO EN SU ROL. PERO SE MUEVE CON CIERTA DIFICULTAD, COMO SI NO PUDIERA SEPARAR BIEN LAS PIERNAS AL CAMINAR. CON UNA MANO LES HACE GESTO QUE SE INCORPOREN CON LA OTRA SACUDE PERMANENTEMENTE LA VARA. ELLAS OBEDECEN. DURANTE TODA LE ESCENA, PEGAN GRITITOS, SOLLOZAN. PERLA SE AFERRA HISTERICAMENTE A SU MEDALLA Y ANGELICA LLORA CON EL PULGAR EN LA BOCA)
(MAGGI, CON UN GESTO DE LA MANO Y GOLPEANDO LA VARA EN LAS SILLAS, LAS HACE BAJAR Y DIRIGIENDOLAS SIEMPRE CON LA VARA, LAS HACE CAMBIAR DE SILLAS. ELLAS HACEN ESTO EN CUATRO PATAS. UNA VEZ QUE LAS DOS HAN CAMBIADO DE SILLAS, MAGGI HACE UNA LARGA PAUSA. COMIENZA A CAMINAR NERVIOSAMENTE Y CON GRAN DIFICULTAD. SE TROPIEZA CON LA VALIJA Y ESTA A PUNTO DE CAER. SE RECOBRA INMEDIATAMENTE. COMIENZA A GOLPEAR FUERTEMENTE LAS PATAS DE LA SILLA DE ANGELICA. SE TREPA. LAS DOS SE ABRAZAN. SE ACARICIAN. PERO SON CARICIAS POR EL TERROR. IGUALMENTE LA ESCENA TIENE UN TINTE EROTICO. MAGGI, APARECE ENCORVADO E INQUIETO. SUS MOVIMIENTOS SE HACEN MAS TORPES Y DESORDENADOS. PERLA Y ANGELICA, LLORAN DESCONSOLADAMENTE. MAGGI, LES HACE SEÑAS DE QUE SE DEN VUELTA. ELLAS LO OBEDECEN)
MAGGI : Claro, las nenas se portan mal para que papito les haga chas-chas en la cola, eh. A ver cómo se bajan las bombachitas. ¡Vamos! ¡Vamos! Rapidito, que las nenas tienen que irse a dormir. Vamos, rapidito, rapidito.
(ANGELICA, TEMBLOROSA, COMIENZA A LEVANTARSE LA POLLERA Y BAJARSE LA BOMBACHA. PERLA, CON MAS RESISTENCIA, LA IMITA. LAS DOS LLORIQUEAN Y GIMEN. MAGGI, QUE HA ESTADO REPITIENDO LA PALABRA: "RAPIDITO" VARIAS VECES, DE IMPROVISO SALE DE ESCENA BRUSCAMENTE PERO SIN HACER RUIDO. ANGELICA Y PERLA CON LAS POLLERAS LEVANTADAS Y LAS BOMBACHAS BAJAS SE QUEDAN ESPERANDO EL GOLPE. AL NO OCURRIR ESTO, LENTAMENTE PERLA GIRA LA CABEZA Y PERCIBE QUE MAGGI NO ESTA EN ESCENA. DE UN SOLO MOVIMIENTO SE LEVANTA LA BOMBACHA, SE BAJA LA POLLERA, PEGA UN SALTO DE LA SILLA Y EL LLORIQUEO DE LAS DOS SE CORTA ABRUPTAMENTE)
PERLA : (DESPRENDIENDOSE DE ANGELICA) ¡Señor Miralles!
MAGGI : (EN OFF) Ya voy, señorita Perla.
ANGELICA : ¿Qué está haciendo?
(ANGELICA, BAJA DE LA SILLA. SU GESTO ES DE FURIA. MAGGI, APARECE. AHORA SU CAMINAR ES AGIL Y SEGURO. AL VER LA EXPRESION DE LAS DOS HERMANAS SE DETIENE)
ANGELICA : (VIOLENTA) ¿Me quiere decir qué estuvo haciendo?
MAGGI : Fui a orinar, señorita. No daba más.
PERLA : (INDIGNADA) ¡Y eligió justo este momento!
ANGELICA : (TOMANDO LA VARA Y ARROJANDOLA POR EL AIRE) ¿Pero que se ha creído?
MAGGI : (SORPRENDIDO) ¡Señorita, estaba aguantando desde hace una hora!
ANGELICA : ¡Entonces hubiera aguantado un poco más!
PERLA : ¿Pero se da cuenta de lo que hizo?
MAGGI : (APABULLADO) Me explotaba la vejiga. ¡No daba más!
ANGELICA : ¡Vamos, señor Miralles, no es un chico!
MAGGI : (CONCILIADOR) Si ustedes quieren... volvemos atrás.
PERLA : No se haga el tonto, ¿eh?
ANGELICA : Nos arruinó la noche.
(LOS TRES SE MIRAN. HAY UN CLIMA DE GRAN TENSION)
MAGGI : Miren, les pido mil disculpas. pero son cosas que pasan...
ANGELICA : ¡Imbécil!
MAGGI : ¡No le permito!
ANGELICA : ¿Qué, no me permite?
PERLA : Dejalo, Mónica. No vale la pena.
MAGGI : (AMENAZANTE) Usted se va a arrepentir...
ANGELICA : (IRONICA) ¿Me está amenazando?
(ANGELICA Y MAGGI, SE MIRAN FIJAMENTE UNOS INSTANTES. LUEGO ANGELICA SE DA VUELTA HACIA PERLA)
Arreglá vos las cuentas. Yo no tengo más ganas de hablar.
(ANGELICA, VA HACIA UN MUEBLE. DE AHI SACA UN TELEFONO. COMIENZA A DISCAR. MIENTRAS PERLA HA BUSCADO UN BLOCK Y UNA LAPICERA. VA HACIA MIRALLES. LOS DIALOGOS SON CRUZADOS. MIRALLES, MIENTRAS, SE SACA EL SACO. SE DESPINTA CON LA MANO EL BIGOTE POSTIZO. SU ACTITUD ES DE GRAN CANSANCIO)
PERLA : (A MAGGI) ¿Viáticos?
MAGGI : 25.000 pesos viejos. Aquí tengo los boletos.
(LOS SACA DEL BOLSILLO Y SE LOS ENTREGA A PERLA)
ANGELICA : (HABLANDO POR T.E.) Hola... Hola Rosita... Sí... la señora... Está el señor... gracias. (A PERLA) Pedile la lista.
PERLA : (A MAGGI) ¿Comidas?
MAGGI : Un sandwich de jamón y queso, un bife con ensalada, dos cafés.
PERLA : ¿No puede comer otra cosa que no sea bife?
MAGGI : ¿Qué quiere que haga? Estoy a régimen.
ANGELICA : ¿Hola, cómo estás...? Mirá, más o menos...
MAGGI : Tres aguas tónicas.
ANGELICA : ...Una jaqueca terrible...
PERLA : ¿Algo más?
MAGGI : El traje. Aquí está la boleta. (SE LA DA)
ANGELICA : ¿Con quién...? ¿No me digas?
MAGGI : Los zapatos son los mismos.
ANGELICA : ¡Qué increíble...! Siempre el mismo despistado.
MAGGI : Dan buen resultado. Es suela de goma.
PERLA : ¿Y todo esto qué es?
MAGGI : Los juegos de magia.
ANGELICA : Sí, estoy con Silvia. Te manda un beso.
PERLA : Pero esto no estaba en el libreto.
MAGGI : No, pero pensé que les podía gustar.
PERLA : Mire, si quiere hacer modificaciones, nos avisa antes. A ver la lista.
MAGGI : (SACA UNA LISTA Y LEE) Cuatro valijas, seis conjuntos de ropa interior...
ANGELICA : No, hoy mejor no. Si querés sacá para mañana.
MAGGI : La lora, el juego de ajedrez, la pipa. (SIGUE LEYENDO)
ANGELICA : ...La de Robert Redfor...
MAGGI : ...todo suma... 3.400.000
ANGELICA : Sí, esa...
PERLA : Más de diez horas.
MAGGI : Y ocho horas.
PERLA : Y ocho horas de preparativos... son dieciocho.
ANGELICA : Acordate de confirmar lo del sábado...
PERLA : A 40.000 la hora.
MAGGI : Disculpe, la última vez, la señora (LA SEÑALA A ANGELICA) me dijo cuarenta y cinco.
(PERLA, LE HACE SEÑAS A ANGELICA CONSULTANDOLE)
ANGELICA : (TAPANDO EL TUBO) Yo no recuerdo. (SIGUE HABLANDO POR TELEFONO)
MAGGI : Vamos, señorita, por favor, ¡ya me estoy cansando!
ANGELICA : (VOLVIENDO A TAPAR EL TUBO) ¡No grite, que esto no es un conventillo!
PERLA : (CONCILIADORA) A 45 la hora son... (NERVIOSAMENTE HACE CUENTAS SOBRE EL BLOCK)
ANGELICA : nada, mi amor... ¿Qué me estabas diciendo?
PERLA : Son 6.500.000 (LE DA EL BLOCK) Fíjese si está bien.
ANGELICA : ¿Hay algún chico por ahí?
MAGGI : Sí, está bien.
(LE DEVUELVE EL BLOCK A PERLA. ESTA, VA HACIA UN CAJON. SACA UN BILLETE Y SE LO ENTREGA A MAGGI)
ANGELICA : No, no me esperes... Sí... Alrededor de las nueve... (PERLA, LE SUSURRA ALGO A ANGELICA) Ah, y avisale a Raúl que Silvia también va a llegar a esa hora...
PERLA : (A MAGGI) ¿Me ayuda?
(ENTRE LOS DOS COMIENZAN A GUARDAR TODAS LAS COSAS DENTRO DE LAS VALIJAS, QUE AHORA RESULTAN SER CUATRO, IDENTICAS)
ANGELICA : Sí, sí... mi amor... por supuesto. Un beso. (CUELGA)
(PAUSA. LOS TRES SE MIRAN. ANGELICA, A MAGGI, CONCILIADORA)
ANGELICA : Cambió mucho el texto del accidente, ¿no?
MAGGI : Era muy largo.
PERLA : Yo lo noté un poco distraído.
MAGGI : ¿Sabe qué pasa? Son muchas horas.
(LA ACTITUD CORPORAL DE MIRALLES ES OPUESTA A LA QUE TENIA CUANDO ERA MAGGI. SUS MOVIMIENTOS SON LENTOS, SEGUROS Y YA NO HABLA COMO UN REO)
(PAUSA. LOS TRES COMO SI FUERA UN VIEJO RITO COMIENZAN A DESARMAR LA HABITACION. TODO LO QUE HAY ES DE UTILERIA. NADA ES REAL. LAS COSAS LAS VAN APILANDO EN UN RINCON. MIENTRAS HACEN ESTA ACCION, SE NOTA EN LOS TRES, MOVIMIENTOS CRISPADOS Y VIOLENTOS POR LA TENSION EXISTENTE. QUEDA EN EL ESCENARIO UN ESPACIO VACIO QUE PUEDE SER UNA HABITACION, O UN GARAGE O UN GALPON, ETC. PERLA Y ANGELICA CON POCOS CAMBIOS HACEN SU TOTAL METAMORFOSIS EN DOS SEÑORAS DE ALTA SOCIEDAD. MAGGI, ORDENA SUS COSAS Y SE DIRIGE HACIA EL HALL. ANTES DE TRASPASARLO SE DETIENE. SE DA VUELTA)
MAGGI : Ah, me olvidaba decirles. (PAUSA) Tengo un nuevo material. (PAUSA) Pero no sé si les va a interesar.
(PAUSA LARGA. ANGELICA Y PERLA SE MIRAN ENTRE SI. LO MIRAN A MAGGI Y SE VUELVEN A MIRAR ENTRE SI)
PERLA : (APARENTANDO INDIFERENCIA) ¿De qué se trata?
MAGGI : De un drogadicto. (PAUSA) En Nueva York (PAUSA) Entra en una casa de familia. (PAUSA. PERLA Y ANGELICA, VUELVEN A MIRARSE) ¿Les interesa? (LAS HERMANAS LO MIRAN SIN CONTESTAR) ¿Les mando los libretos? (LAS HERMANAS SIGUEN EN LA MISMA ACTITUD) El viernes sin falta. (PAUSA) A las dos. (PAUSA) Buenas tardes, señoras. (SE DIRIGE HACIA LA PUERTA. SE DETIENE) ¡Ah, me olvidaba! (SE SACA EL GUANTE NEGRO Y LO APOYA SUAVEMENTE SOBRE LA MESA. SE DIRIGE NUEVAMENTE HACIA LA SALIDA)
ANGELICA : (AUTORITARIA) ¡Señor Miralles!
MAGGI : Sí, señora.
ANGELICA : Le advierto, sea puntual.
MAGGI : (OBSECUENTEMENTE) Sí, señora.
PERLA : Y hágame el favor de venirse con una camisa limpia.
MAGGI : Sí, señora. Por supuesto. Buenas tardes.
(MAGGI, CIERRA LA PUERTA DE ENTRADA SIGILOSAMENTE. ANGELICA, LENTAMENTE, SE ACERCA A UNA SILLA. SE SIENTA. FRENTE A ELLA HAY UN ESPEJO. PERLA, PERMANECE DE PIE. VA HACIA EL GUANTE. LO TOMA. ANGELICA, SE MIRA EN EL ESPEJO. HAY ALGO DE CANSANCIO Y DESAFIO EN SU MIRADA. PERLA, LA MIRA MIENTRAS ACARICIA EL GUANTE. SE LO LLEVA A LA CARA. ANGELICA, POR EL ESPEJO TAMBIEN LA VE A PERLA. HAY UNA LARGA PAUSA DE SILENCIO Y MIRADAS A TRAVES DEL ESPEJO. DE GOLPE, PERLA ARROJA BRUSCAMENTE EL GUANTE HACIA EL ESPEJO)


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